lavavajillas ventana 6
Hace unos días me encontré con un tweet curioso que dio la vuelta al mundo tal y como lo conocía. En él, un tal Borja Estrada se preguntaba por qué puñetas el lavavajillas no tiene ventana para mirar mientras que la lavadora sí. ¿Quién decidió que lo que pasa dentro no es interesante? Aquí la fuente original, a la que podéis animar a seguir filosofando sobre cuestiones trascendentales como esta: ¿Por qué el lavaplatos no tiene ventana? ¿Quién decidió que lo que pasa dentro no es interesante? ¿Por qué la lavadora y la secadora si? — Borja Estrada (@BorjaEstrada) 13 de febrero de 2016 No es justo que se menosprecie de tal modo a un electrodoméstico tan útil. Mientras que casi todos los modelos de lavadoras poseen su ventanita para verificar que todo está correcto, solo algunas de las secadoras lo llevan, pero ningún lavavajillas fuera de museos y exposiciones. Ninguno. ¿Por qué? ¿Qué tienen que ocultar? ¿Qué han hecho mal los lavavajillas? ¿No estoy en mi derecho de ver lo que pasa ahí dentro o qué? ¿Es esto una conspiración mundial de los fabricantes de lavavajillas contra el resto del mundo? Meditando durante casi treinta segundos al respecto, me vi obligado a abrir una nota y empezar a escribir estas estupideces teorías científicas sobre por qué los lavavajillas no tienen ventana. Todas pueden ser discutidas. Es más, espero que las discutáis. Los lavavajillas no tienen ventana por su diseño A diferencia de las lavadoras, cuyo tambor gira axial al eje tanto de la carga  en movimiento como de la puerta, el giro de los brazos rociadores (sí, se llaman así, «brazos rociadores») tanto inferior como superior son perpendiculares a la normal de la puerta. Esto significa que, cada pocos segundos, una cortina de agua a presión impactaría contra el cristal. En las lavadoras esto no pasa porque el agua, en su giro, se encuentra siempre a la misma distancia del cristal. No creo que sea muy agradable un ruido constante de agua cada poco. fffssss, fffssss, fffssss… Además, la ropa no rueda sobre la puerta de la lavadora. Como mucho, cae empapada al suelo sucio cuando abrimos la puerta con cierta violencia. Sin embargo, la puerta del lavavajillas sí se abate soportando el peso de esas ruedecitas, y mogollón (en unidades del S.I.) de cosas usadas para comer, como vajilla y cubiertos, circulan sobre ella. Los cristales nunca se han llevado bien con los objetos de metal o cerámicos que caen sobre ellos. Quizá el lavavajillas no tenga ventana porque esta podría romperse por el impacto de alguno de los objetos que se nos caerían sobre ella. Los lavavajillas no tienen ventana por cuestiones estéticas Por un lado, es posible que los cacharros que no lo rompan acaben rayando el cristal, y a nadie le gusta ver rayajos. La ropa es muy difícil que consiga estropear el de la lavadora, pero un tenedor… Otro motivo, dentro del estético, es que igual a nadie le hace mucha gracia ver los restos de su […]

¿Por qué la lavadora sí tiene ventana y el lavavajillas no?


que sepas que te vas a morir 4
Siempre he tenido bastante claro que iba a morir. Desde niño, a pesar de que nunca tuve la muerte cerca. Ni en familia ni amigos, la primera muerte ha venido ya más bien tarde, cerca de la treintena. Y sin embargo llevo siendo consciente de que no iba a durar para siempre (qué putada) desde que tengo memoria. Siempre he entendido el cuerpo humano como una máquina de desgaste con una duración limitada. Tras contar un par de recuerdos, me encantaría leer los vuestros

Que sepas que te vas a morir



VCGS net
Hace una semana, Víctor Campuzano me puso un tweet con un enlace a su blog. En el artículo al que hacía referencia, me decía que ¡había ganado una taza personalizada con el logo de su blog! (que os recomiendo leer) y unos pocos consejillos blogger. De modo que ahí estaba, regalando tazas como si de caramelos se tratasen, a la gente que escribe comentarios en su blog. Además, lo ha hecho a través de un sorteo para el que ha diseñado un plugin específico (que también va regalando). Pero no, hoy no os voy a hablar de tazas. Y eso que podría, ya que este año podría ser el «Año de las tazas de regalo». Ya tengo tres antes de terminar febrero gracias a escribir por Internet, lo que refuerza mi postura de que Internet es un lugar maravilloso. Hoy os vengo a hablar de todo lo que Víctor va regalando por ahí. No recuerdo muy bien cuál fue el motivo por el que entré en vcgs.net por primera vez. Quizá estuviese perdido, y caí dentro de su madriguera. Sea como fuere, lo que encontré allí mereció la pena. Supongo que entré por todo lo que suele aportar sobre blogs online. Para todos aquellos que estén empezando o quieran mejorar su blog, sin duda vcgs.net es un referente a tener en cuenta. A lo largo de los años, Víctor ha ido reuniendo todas esas herramientas que se necesitan para el marketing online. Pero quizá la gran herramienta de Víctor (no penséis mal, aunque siempre os anime a ello) es la que él mismo creó para su tribu online. Hablo, por supuesto de la VCGS ToolBox, el plugin que diseñó para el CMS WordPress y que ya usan cientos de personas para mejorar su blog. ¿Quieres mejorar el aspecto de tus posts con iconos? ¿O no olvidar responder a un comentario? ¿O saber cuánto scroll hacen tus visitantes en la web? ¿Y si quieres saber quién es tu comentarista más activo? ¿O quieres que los comentarios de tu tribu puedan ser tuiteados? ¿Y si quieres montar un sorteo en tu blog en base a ellos? Pues, aunque suene a venta de teletienda, VCGS ToolBox es tu plugin. Y es gratis.

Víctor Campuzano va por ahí haciendo regalazos


Internet-es-un-lugar-maravilloso-3 1
Internet es un lugar maravilloso. Estoy a punto de dedicarme a mendigar a través de Internet (como profesión) porque estoy convencido de la que gente me daría dinero cuando lo necesitase. Si tú te pones en mitad de la calle con la foto de tu hijo enfermo pidiendo algo de ayuda, aunque sea verdad y el chaval esté en las últimas, lo único que vas a conseguir son miradas de asco y que la gente se aparte. Que huyan de encontrarse con tu mirada. Sin embargo, cuando pones un cartel en Internet en el que pidas ayuda… aparece la magia. De verdad. La gente se lanza a ayudarte y te empiezan a llover emails de personas a las que no conoces de nada, pero a las que –por un motivo u otro– tu proyecto resulta atractivo y te ayudan a cambio de nada. Hace un par de días publiqué que un comentario crítico en el perfil de Amazon de mi libro había hecho que las ventas disminuyesen una barbaridad. Menos de dos días después, tres personas (dos de las cuales no conocía de nada) y que habían leído mi primer libro, se han lanzado a opinar que a ellos les ha gustado. Sin esperar nada a cambio, me han ayudado. No es la primera vez que me ha pasado, pero quizá si haya sido la más significativa últimamente. Quiero aprovechar para volver a dar las gracias. Tras meditarlo durante un tiempo, me he dado cuenta de que Internet es muy diferente al mundo AFK (lejos del teclado). Por algún motivo que desconozco, en Internet se presupone cierta buena fe de la gente, y mucha confianza. Me di cuenta de que no solo he recibido ayuda de extraños durante los 10 años que llevo navegando.  Quizá el no estar en contacto directo con la otra persona hace que le atribuyamos parte de lo que somos, tras lo que de manera casi automática nos cae bien. O quizá seamos más lanzados al no poder encontrarnos con su mirada, y vayamos corriendo a ayudar. Sea como fuere, Internet es un lugar maravilloso. ¿Alguien necesita ayuda en algo que yo domine?

Internet es un lugar maravilloso



ayudita 10
Hola, lectores. Sé que hace tiempo que no publico nada, pero es que he estado escribiendo mucho en otro lugar. A lo largo del mes que viene, si todo va bien, volveré a publicar aquí de manera regular con mis excentricidades. Para ser un blog abandonado, recibo casi 400 visitas diarias, por lo que os estoy muy agradecido. Y, sin embargo, os quiero pedir un favor no monetario (vamos, nada de pagar). Hace ya año y medio que mi libro «Haz algo diferente» fue publicado en Amazon, y las ventas siguen siendo muy altas para la nula publicidad que le hago. El problema es que la calificación del libro ha bajado mucho desde que he recibido una puntuación de una estrella por ser un libro «machista» y «escrito por un adolescente». Algo que comparto más bien poco en mi condición de escritor para grandes marcas y feminista reivindicativo. El libro cuenta ahora con 3,6 estrellas sobre 5, y mi objetivo es levantarlo con comentarios realistas y sinceros de lectores que hayan disfrutado del libro. Es decir, nada de mentiras y calificativos por ser mis amiguitos en Twitter. Hasta ahora, más de 800 personas han leído el libro, pero tan solo siete de ellos han tomado el minuto que cuesta decir «Este libro me ha gustado porque…». ¿Os animáis? Basta con hacer clic en el enlace anterior  y calificar el libro, y me ayudará muchísimo. Gracias a todos

¿Una ayudita con «Haz algo diferente»?


barba
Tengo barba, y la llevo larga desde los dieciséis. Fue la época a la que salió, y resultó espesa y de un crecimiento alarmante. De esta guisa, en el instituto –y durante parte de la carrera- fui un heavy (aun a pesar de mi blandita cubierta estomacal) guarro. No, por lo visto no hay heavys limpios, y no importa si llevas la barba acicalada y con perfume. Y tener el pelo largo en coleta no ayudó a mejorar aquél calificativo. Se llevaban los heavys guarros, estos aparecían en manadas en los barrios, y yo estaba en uno. Ergo aquello era lo que era, y punto. Pasado un tiempo, más o menos al acabar la carrera, me convertí en un simple guarro en el mundo empresarial. Un impresentable o descuidado. Lo de heavy se habría pasado de moda, y yo era un tipo informal, algo parecido a un hippie. Sin embargo, mi aspecto físico no había cambiado gran cosa en lo que a barba se trataba: ahí seguía, como el primer día. Hace unos años me llamaron hipster por primera vez, y me quedé bastante sorprendido. No compraba ropa de moda, no iba a pagar un iPhone en la vida y mi bicicleta de verdad que puede usarse como bicicleta. Sin embargo, mi barba era de hipster, por lo que era eso lo que debía ser para todos los demás. Ahora, sin que haya aparecido ningún cambio antes-después con el pelo que me crece sobre la cara, soy un islamista radical, y la gente se aparta de mí en el metro y la biblioteca. Yo sonrío y cedo el asiento a quien sea, pero la gente sigue mirándome igual de mal que si fuese a matar a alguien. Qué se le va a hacer, es el tiempo que le ha tocado soportar a mi barba. Aun a pesar de ser la misma que me salió con dieciséis años, esta parece cambiar con el tiempo en función de la percepción de la sociedad. Que, para el que no lo sepa, es idiota.

Mi barba tiene muchos pelos, y varias modas



el día en que la humanidad se muera de aburrimiento 2
¿Os imagináis que de un día para otro la gente se aburra de manera natural de absolutamente todo? Pues creo que es algo bastante factible si la tecnología sigue por el lugar a donde va. Y ojo, porque yo soy el primer fanático de la tecnología, pero eso no me evita ver a dónde va a conducirnos, y en mi amor-odio estoy entusiasmado-aterrado por la idea de un futuro en el que los seres humanos no tengan nada que hacer y lo tengan todo. ¿Os lo imagináis? Creo, según nos ha demostrado la ciencia hasta ahora, que es factible que llegue el momento en el que nuestras obligaciones terrenas se acaben y que no «tengamos que ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente». Ni, ya puestos, ninguna parte de nuestro cuerpo. Lo que va a ser maravilloso, porque evitará muchísimos atascos a las 7 de la madrugada de un lunes cualquiera. Pensadlo por un momento (aunque, y eso espero, seáis algo escépticos). Poneos en situación. Dentro de una serie de años, vete tú a saber cuántos, llegará el momento en el que los robots y las máquinas trabajarán para realizar las labores básicas como la cosecha, nuestras prendas y nuestras casas, y que poco a poco también empezarán a ocupar puestos de responsabilidad en las empresas y a realizar trabajos artísticos. Sí, eso ocurrirá, lo siento al que le acojone. Cuando llegue ese momento y el ser humano pueda dedicarse a la vida contemplativa y a meditar, ¿qué hará con su vida cuando ya lo hayan hecho todo? Aunque muchos de nosotros somos capaces de vivir enganchados a un buen libro y a Internet, ¿qué ocurrirá cuando nadie tenga que trabajar y cuando pueda estar con sus amigos eternamente? ¿Seguiremos considerando Internet como un lugar donde refugiarnos y aprender? Pero puede que no llegue ni a ese momento. Es muy posible que perdamos las ganas de vivir mucho antes de que las máquinas nos sustituyan. Pongámonos en situación de nuevo. Es 2050 (de nuevo, vete a saber la fecha, pero casi seguro que será un poco antes de que los robots empiecen a pensar) y se ha inventado eso que llaman realidad virtual. Pero no como en los juegos malos en los que algunas pantallas están pixeladas, no. Digo cuando nos sea físicamente imposible distinguir la realidad virtual de la realidad en la que más nos vale que comamos y nos aseemos. En la realidad virtual podremos hacer lo que queramos: saltar en paracaídas en una distancia infinita, vivir en la cama con nuestra pareja perfecta, habitar una casa de esas que te quitan el hipo o andar eternamente por esos bosques húmedos que atrapan al caminante. Podremos, en esencia, ser dueños de todas aquellas experiencias que nuestro cerebro demande, en tanta intensidad como deseemos. Ahora bien, ¿qué ocurrirá cuando despertemos? ¿Qué ocurrirá cuando debamos ir a trabajar ocho horas después de haber vivido en el paraíso varios años? ¿Seremos capaces de seguir adelante sin recurrir al infantilismo […]

El día en que la humanidad se muera de aburrimiento


web profesional 6
Me han cogido en todas las entrevistas de trabajo a las que he asistido, siempre. Y he trabajado para 11 empresas en los últimos 5 años. Actualmente trabajo para tres, a la vez. ¿Por qué empiezo con eso? Pues porque tengo experiencia en venderme y en redactar un currículum bastante bueno. No, perfecto no, pero ya se andará. Hace unos días, de hecho el jueves 24 de septiembre me di cuenta de dos cosas. Lo primero, de que necesitaba una web profesional. Un lugar donde dejar claro todo aquello que he conseguido a lo largo de mi vida (aunque haya sido poco). Lo segundo, que necesitaba mejorar mi currículum. De ahí surgió la idea de crear un blog personal, un CV-Blog donde mostrar mis logros. A pesar de que tenía más proyectos entre manos, la idea me vino como un flash: sin una plataforma profesional me iba a ser mucho más difícil dar a conocer mis trabajos. Es por eso que, para el lunes siguiente, ya tenía reservado el dominio marcosmartinez.me (“me” significa “yo” en inglés) y la web estaba levantada. Pero hasta este viernes pasado no he terminado de dejarla tal y como debe estar. Con esta página he creado un lugar central desde el cuál hacer mis proyectos crecer de manera escalable y de darme a conocer. Un portfolio personal que incluye el currículum, los proyectos en los que estoy involucrado y la experiencia conseguida con el trabajo. De hecho, me estoy planteando ayudar a otros con la experiencia de crear su propia página web. Y tanto es así que he decidido que a las cinco primeras personas que me lo pidan con un comentario voy a ayudarles a levantar su propio dominio web profesional basado en WordPress (esto es condición indispensable porque no soy experto en ningún otro paquete). Espero no solo vuestras demandas sino también vuestras opiniones sobre mi web

Crear un currículum en una web profesional



photo-1421885568509-8d5319e54d89 2
imagen: Jesse Bowser (unplash) Hace tiempo que no venía por aquí, y el título del artículo de hoy, de alguna forma, está relacionado con el porqué de esta ausencia. Un motivo de peso es que me tengo que devanar los sesos para encontrar temas que encajen con el blog para mis colaboraciones. Otro, es que he estado liado ultimando la publicación de mi nuevo libro, que es lo que enlaza con el título del artículo y con lo que te voy a contar hoy. Estaba yo pensando a dos bandas en los pormenores de la publicación de Lo poco que sé del misterio, que trata sobre mis experiencias intentando ir a la búsqueda de los fenómenos extraños para comprobar en carnes propias lo real de su existencia, y por otro lado tratando de encontrar tema para post invitado en Pensamiento Lateral cuando, en un alarde de este último, mi selevro dio el chispazo, y se me ocurrió hablar de la aplicación del pensamiento lateral a los fenómenos  paranormales.  Difícil propósito, pensarás, y llevas razón. Habrá quien incluso piense que ‘fenómenos paranormales’ y ‘pensamiento’ son dos términos antitéticos, por pensar que los primeros son una patraña. No voy a entrar en la eterna disquisición. Lo cierto es que, ya los consideremos como mera superstición o como eventos posibles, la época, por su cercanía a La noche de todos los santos / Halloween / Samhain  se presta a hablar de temas misteriosos. Así que ahí va. Pensamiento lateral aplicado a los fenómenos paranormales En este caso, el artífice de dicho logro no es otro que mi señor padre. Es cuestión común entre los padres tener que ayudar a los hijos a hacer frente a sus miedos, sean estos racionales o no (los miedos, no los padres). A mí mi padre me dio un arma que aún a día de hoy conservo, un método para saber cuando estaba ante un verdadero fenómeno paranormal. Es algo así como un Predictor de las apariciones espectrales, si salen las dos rayitas, entonces tienes razones para tener miedo de verdad. Pero es que, demás, aunque un poco absurdo, este método te permite afrontar la aparición del Más allá con humor, lo cual siempre da un valor añadido. La cuestión es simple. Imagínate que estás en casa, por la noche, y ves la silueta de una sombra pasar por el umbral de la puerta. Y estás solo en casa. U oyes ruidos extraños. O un objeto se mueve de forma inexplicable. ¿A quién vas a llamar? ¡Cazafant..! No, no,  que se me va la pinza. Como te iba diciendo, en esta situación en la que comienzas a notar como se comprime tu esfínter, lo que tienes que hacer es algo sencillo. En lugar del proverbial “¿hay alguien ahí?”, haz la siguiente petición: “Si eres del otro mundo, di Pamplona”. Si, para tu desgracia, oyes una voz espectral y cavernosa diciendo “¡Paaaamplooonaaaaa!”,  entonces tendrás la certeza de que te hayas ante un fenómeno inexplicable. Porque sería demasiada coincidencia. Y de paso […]

Cómo detectar fantasmas (el pensamiento lateral aplicado a los fenómenos paranormales)


mano-que-escribe 3
Me despierto y plasmo varias líneas en un cuaderno junto a la cama. 100 palabras, quizá menos, quizá más. No las cuento. Las que sí cuento son las palabras que escribo después, a lo largo del día. Cada mañana, antes de salir de casa, creo un nuevo archivo de texto en mi móvil que acabo cerrando por la noche. Tras desayunar, vestirme y lavarme los dientes, salgo corriendo hacia el metro, donde me aguardan los siguientes 23 minutos de mi vida. 23 minutos para escribir en el nuevo archivo creado. Escribir sobre lo que sea, aunque últimamente suele ser ficción sobre el futuro. Escribir por encima de los vaivenes del vagón y del ruido. En este aspecto, los auriculares son esenciales para la concentración. A veces, en lugar de escribir, me limito a leer, lo cual ayuda a la siguiente sesión de escritura. Ésta ocurre tras la comida, en el trabajo. Antes de volver a mis quehaceres, abro el mismo archivo en red (esta vez en el ordenador) y continúo escribiéndolo donde lo dejé. Ya habrá tiempo para corregirlo horas más tarde. De momento, me limito a engordarlo. Finalmente, antes de llegar a casa otros 23 minutos de trayecto me dejan en la que es la segunda sesión del día. Apenas sí ha transcurrido la mitad de la jornada cuando he escrito durante casi una hora. Aún quedan dos horas más por delante. La siguiente suele transcurrir antes de la cena. En ella a veces sigo escribiendo y a veces corrijo o tiro a la papelera lo que he ido plasmando a lo largo del día. Suelen ser más de 3.000 palabras durante todo el día, 1.000 de las cuales suelen ir directamente a la papelera sin demasiada preocupación. Del resto, una vez procesado el texto y almacenado debidamente en la carpeta que le corresponde, restan unas 1.000 palabras. No pocos escritores me han preguntado cómo hice para escribir durante un año entero un artículo diario. La respuesta a esa pregunta es “escribiendo un artículo al día”, una respuesta de pregunta cíclica sin fin. Para ellos, he creado este artículo, escrito en (editado a posteriori) 15 minutos de mi tiempo. Si en 15 minutos de mi tiempo he podido plasmar sin pensar demasiado (son las 18:00h de un domingo y quiero ver Rompe Ralph antes de salir a dar una vuelta esta tarde, y hacer 20 minutos de ejercicio) unas 500 palabras, a lo largo de varias horas diarias se pueden escribir más de 2.000. No digo que todas sean buenas. Es más, la mayoría serán líneas sin ton ni serán borradas. Pero aun conservando un 50% para nuestros proyectos, podremos escribir 1.000 palabras al día. Yo escribo esas 1.000 palabras serias y decentes al día, de las cuales 500 van a parar a los diversos artículos de blogs (incluido el de ING que me reporta beneficio). El resto van a formar parte de los libros que escribo en paralelo. No todos los días escribo el mismo libro, eso me […]

Escribir 1.000 palabras diarias



dog-188273_640
Hace un día apacible, el sol sonríe a las nubes blancas y en el telar del cielo predomina el azul. En los auriculares, esa canción que llevabas tiempo queriendo escuchar y sobre la que parece mecerse el mundo al ritmo de tus pasos. Es un buen día. Te han crecido alas y observas el mundo desde todas sus facetas. De un modo extraño, todas te parecen bien, y el mundo es lo suficientemente grande para todos. Junto con el sentimiento de ser invencible aparece una sonrisa, dispuesta en CC0 para todo aquél que desee replicarla. Después, aterrizas de lleno en un cenagal de kriptonita, preguntándote cómo has llegado hasta allí. Has entrado en una estancia, cualquier estancia, y una indescriptible sensación de malestar invade tu cuerpo. Hay algo en el aire, una concentración indescriptible capaz de ocultar los rayos del sol y emponzoñar la cadencia de la música. Huele mal. Muy mal. El ambiente está enrarecido y buscas fervientemente una ventana a la que asomarte. Mierda, el vagón de metro, la sala de reuniones o el aula en la que te encuentras no tiene ventanas. O peor, elementos de características similares pero sin la facultad de ser abiertos descansan sobre las paredes, encerrando el aire rancio de carácter humano. El aire tóxico reverbera y se mueve con mayor frecuencia que si estuviese limpio, atacando a tu cerebro a través del sistema olfativo. O bien la ventilación es escasa, o alguien ha decidido que la higiene personal es algo opcional. Puede que ambos. Instintivamente, subes el volumen de la música con la esperanza de saturar esa parte del cerebro que se encarga del ritmo, retirando los recursos para analizar el poco interesante malestar químico. El olor, la concentración de determinadas sustancias en determinado ambiente, puede ser indicativo del índice de humanidad, un índice que hace llorar incluso cuando estamos felices. Consejos para la humanidad: Ventilar los espacios cerrados al menos una vez al día. Ducharse con una frecuencia no mayor a una vez cada dos.

Sobre el olor: el índice de humanidad


porno marketing 5
Los españoles consumen porno a manos llenas. Literalmente. Somos 46,77 millones de españoles, de los cuales 800.000 acuden a diario a PornHub[i], el segundo portal pornográfico más visitado del mundo. Qué puedo decir, cuando uno hace alguna manualidad bien, le gusta hacerla siempre que puede. Teniendo en cuenta que existen muchos más portales, y aplicando el Principio de Pareto, cerca de un millón de españoles se masturban a diario con el porno. Un 2% de la población. La duración de la visita a PornHub suele ser de 8 minutos de media, tras los cuales hay que suponer que la misión ha sido cumplida y de nada sirve tener el navegador con porno. El Confidencial escribe: “La gente visita estas páginas para lo que las visitan, y cuando acaban lo que estaban haciendo, las cierran”. Más claro, agua. La pornografía actúa como válvula de escape, y sabe utilizar muy bien los eslogans para adultos: son claros, precisos y van directos al grano: ¿Harto de masturbarte? Haz clic aquí Maduritas quieren sexo Alargue su pene Este último es el que más me gusta porque viene acompañado de un gif en el que se ve el antes y el después de alguien sometido a esa técnica maravillosa. Al final el hombre consigue un vigoroso miembro anatómicamente imposible que, oh, casualidad, parece ser exactamente el mismo de antes pero ampliado con Paint (ya ni Photoshop). Los anuncios han sido simplificados al máximo para que alguien con parte de la sangre redirigida a otras zonas del cuerpo que excluyen el cerebro sean capaces de leerlo. La gente del marketing del porno son gente maja que se preocupa por ti en los momentos de mayor intimidad. Arriba podemos ver cómo se masturba la gente alrededor del mundo[ii]. Para los que digan que los españoles no vamos a la cabeza de nada, aquí está la prueba de que se equivocan, medido en litros entre la población de cada país. Pero lejos de un análisis simplista de actuar como una válvula de escape, el porno tiene muchos motivos para vender. Para empezar, “el porno vende que es posible vivir en un mundo en el que las mujeres más bellas siempre están dispuestas a satisfacer todos los caprichos de un hombre”[iii]. Lejos de tratarse de algo para ambos sexos, el porno está claramente orientado a varones de todo el mundo, quizá porque para ellos es más complicado conseguir relaciones sexuales, quizá porque son más vagos. Quién sabe. El caso es que el 70% de los consumidores de porno son hombres, y el mercado está claramente orientado a ellos. Además de vender historias, el porno tiene algo que ni las mejores páginas de Internet poseen: una excelente clasificación por categorías. Así, podemos leer “cum”, “facial”, “deepthroat” o “blowjob”, entre otras. Todas aluden a diferentes modos de interacción boca-pene (es como “polla”, pero en fino), pero cada una tiene su propio espectro y su YottaByte de vídeos en Internet (o más). La industria del porno tiene un marketing y un sistema de […]

El marketing del porno online