Abortar: ¿hasta dónde llegan los derechos de los padres? 2


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Recientemente ha saltado la noticia de cómo será la nueva regulación del aborto: una norma compuesta por dos artículos y tres disposiciones en la que la novedad principal será la derogación del apartado 4 del artículo 13 de la Ley del aborto 2/2010; lo que implica que todos los menores, sin excepciones, necesitarán el consentimiento paterno para poder abortar.

El debate está servido y hay opiniones para todos los gustos. Yo vengo aquí a exponer la mía. Pero antes de empezar voy a dejar claro que mi opinión:

  • No tiene color político: no estoy adscrita a ningún partido ni creo ciegamente en lo que dice ninguno. Soy de esas personas que primero lee los programas electorales y después vota lo que humildemente le parece mejor sin importar si ese programa viene del PP, del PSOE o de cualquier otro.
  • No tiene carácter religioso: para mí la opinión de que un embrión que cuenta con dos semanas de gestación siente el mismo dolor cuando abortas que si matas a un niño de dos años tiene la misma validez que la opinión de que un hombre no puede masturbarse porque está desechando hijos en potencia al hacerlo.

Y aclarado estos puntos, empiezo:

A los padres se les pide que guarden y custodien a sus hijos, que los cuiden, que sean responsables de ellos, que les den de comer, y que les brinden una educación, entre otras muchas cosas. Porque tienen que cumplir una serie de obligaciones tienen también una serie de derechos como: elegirles el nombre, inscribirles en una escuela (y luego en el instituto) y, si sufren amigdalitis con fiebre muy a menudo decidir (consultando previamente el diagnóstico y opinión de un especialista) si van a meter a su hijo en un quirófano para someterlo a una operación de extracción de las amígdalas.

Una operación es algo muy serio que implica unos riesgos también presentes en un proceso de aborto. Por eso no me parece lógico que se excluya a los padres de ese proceso. ¿Es una niña de 16 o 17 años lo suficientemente madura para decidir si va a abortar o no? Depende, supongo que un experto debería evaluar cada caso concreto.

Aún así, pienso que si con 16 o 17 años eres tan madura como para decidir si vas o no a abortar deberías haber sido también madura en el momento de mantener relaciones sexuales y, por ende, deberías saber que hay una cosa llamada preservativo que evita embarazos no deseados (además de las enfermedades de transmisión sexual). ¿Y si esa niña ha usado un condón y se le ha roto? Pues también debería saber que hay otra cosa que se llama píldora del día después que te suministran en urgencias y que, aunque tiene sus efectos secundarios, es con diferencia mucho menos dañina e invasiva que la práctica del aborto.

No creo que sea necesario la autorización de los padres para que una menor de edad pueda ir a urgencias y solicitar que se le suministre la píldora; pero practicar un aborto es una operación de envergadura con riesgos mucho más severos que hay que sopesar.

Tampoco creo que la decisión de abortar deba dejarse sólo en manos de los padres, al fin y al cabo se trata de la vida de la menor y de lo que va a pasar con ella en los próximos años. Pero excluir a los padres de todo el proceso me parece excesivo.

Si tan madura cree la gente a esas niñas de 16 o 17 años como para tomar una decisión tan importante y que puede ser peligrosa para su integridad física, que bajen la mayoría legal a esa edad. Si no, como he dicho, para mí lo más correcto sería que, si existe una discrepancia entre ella y sus progenitores, un experto independiente valorase la madurez de la menor para tomar la decisión.

Si yo fuera madre no me gustaría que me excluyesen de la vida de unos hijos que tengo bajo mi cargo sólo cuando les convenga y les dé la gana. Obligaciones sí, pero derechos también. Tanto para las menores embarazadas como para los padres de esas menores. Al fin y al cabo no todas a esa edad son tan maduras y responsables como dicen ser.

Sé que este es un tema que genera controversia y en el que hay opiniones muy opuestas y variadas, y siempre he estado convencida de que es enriquecedor escuchar las opiniones de los demás; así que le he pedido a Marcos, el administrador de este blog, que haga esta entrada conmigo para que exprese lo que piensa sobre el tema y tener, así, otro punto de vista. Y, una vez que nos leáis a los dos, me gustaría también que os animaseis a comentar para expresarnos vuestro parecer. Así que ahora le cedo la palabra a Marcos:

(Marcos se sienta en el ordenador)

Una palabra que cojo encantado aun a pesar de no disponer un sistema reproductivo indicado para incubar niños. Pero, como decía el Frente Judaico Popular en La Vida de Brian: “estamos de acuerdo en que no puede parir por no tener matriz, lo que no es culpa de nadie (ni siquiera de los romanos), pero sí puede tener el derecho a parir”. Si tengo derecho a parir -sin matriz- tengo derecho a opinar sobre el parto. Además, nadie me escucha (lo que es una ventaja a favor de que se critique mi opinión).

Para mí, la decisión última del nacimiento del hijo (y empiezo por la conclusión final) es de la embarazada. Única y exclusivamente. Esto plantea muchísimos problemas legales con la actual legislación. Por ejemplo, el caso en el que una joven tenga claro su futuro aborto en una familia en la que eso pueda chocar con las ideas de los padres (tutores legales de la joven). De decidir los padres, la chica tendría que cargar toda su vida con un hijo que no desea y que sesga sus posibilidades futuras en un mundo moderno, por ejemplo, en las laborales.

Pero, por lo general, un joven menor de edad rara vez es capaz de tomar una decisión seria de la que dependa su futuro del modo acertado. Porque, sencillamente, en muchas ocasiones, siendo tan joven, no se sabe qué se quiere hacer con la vida. Qué hostias, yo, con 27 años, no tengo ni idea de lo que quiero hacer con mi vida. ¿Cómo lo va a saber alguien tan joven?

No obstante, sigo reivindicando el derecho absoluto de la joven a decidir. Pero, dado que puede no tener clara cuál es su elección correcta (no la elección correcta, sino su elección correcta) lo óptimo es que esté asesorada por un número importante de psicólogos y expertos que no solo asesoren a la chica, sino que la enseñen lo que es ser madre primeriza y la orienten sobre cómo podía ser su futuro. Por supuesto, sin dar en ningún momento una opinión, y dejando claro que ella (la joven) es la única responsable.

De hecho, su opinión prima sobre la del varón del que se ha quedado embarazada, aunque éste debe tener la posibilidad de renunciar al niño ante notario de igual modo que ella puede decidir seguir adelante con el embarazo. De este modo el derecho de ambos sobre no tener el hijo es el mismo, pero ella tiene la última palabra en lo que a su cuerpo atañe, dándose las combinaciones:

Ella desea tenerlo

  • y él también. En cuyo caso ambos, como pareja, decidirán el curso de la vida del recién nacido.
  • y él no. De modo que él pierde (cede o abandona) todo derecho futuro que pudiera llegar a tener sobre la vida del bebé, pero elimina su responsabilidad.

Ella desea no tenerlo

  • en cuyo caso dependerá de la pareja el apoyo mutuo que pudiera surgir del desenlace, teniendo ambos libertad total.

Como dirían los latinos: accipiens enim partium tuae. Que en castellano: responsabilízate de tus elecciones. Y en cristinano: el que lo quiera, para él/ella. (Primando siempre el derecho que ella tiene sobre su cuerpo).

Esta es mi opinión, y por la que lucharé siempre, que no solo se extiende a la responsabilidad familiar sino a todas las disciplinas de la vida: que nadie que no seas tú puede decidir por ti o imponerte algo.

  • R R Lopez

    Siendo pragmático y algo materialista, creo que los padres tienen que tener un importante peso en la decisión por el tema económico, porque al final serán ellos los que tengan que mantener al niño, dado que la madre es menor y no tiene ingresos, y el momento en que se encuentre la economía familiar puede ser determinante.
    Por supuesto, en el caso de la niña es importante que ella pueda opinar porque a fin de cuentas esa decisión puede condicionar su vida enormemente, pero también habría que tener en cuenta a los padres, porque si luego la cría se desentiende del bebé (que en ocasiones pasa) les tocará a ellos cargar con el mochuelo.
    A pesar de ello es un tema de difícil decisión.
    Saludos

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    • CrisMandarica

      Es un tema de difícil decisión como bien dices, pero está bien mirarlo desde absolutamente todos los puntos de vista. Biquiños!

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