Textos de: R .R. López


photo-1421885568509-8d5319e54d89 2
imagen: Jesse Bowser (unplash) Hace tiempo que no venía por aquí, y el título del artículo de hoy, de alguna forma, está relacionado con el porqué de esta ausencia. Un motivo de peso es que me tengo que devanar los sesos para encontrar temas que encajen con el blog para mis colaboraciones. Otro, es que he estado liado ultimando la publicación de mi nuevo libro, que es lo que enlaza con el título del artículo y con lo que te voy a contar hoy. Estaba yo pensando a dos bandas en los pormenores de la publicación de Lo poco que sé del misterio, que trata sobre mis experiencias intentando ir a la búsqueda de los fenómenos extraños para comprobar en carnes propias lo real de su existencia, y por otro lado tratando de encontrar tema para post invitado en Pensamiento Lateral cuando, en un alarde de este último, mi selevro dio el chispazo, y se me ocurrió hablar de la aplicación del pensamiento lateral a los fenómenos  paranormales.  Difícil propósito, pensarás, y llevas razón. Habrá quien incluso piense que ‘fenómenos paranormales’ y ‘pensamiento’ son dos términos antitéticos, por pensar que los primeros son una patraña. No voy a entrar en la eterna disquisición. Lo cierto es que, ya los consideremos como mera superstición o como eventos posibles, la época, por su cercanía a La noche de todos los santos / Halloween / Samhain  se presta a hablar de temas misteriosos. Así que ahí va. Pensamiento lateral aplicado a los fenómenos paranormales En este caso, el artífice de dicho logro no es otro que mi señor padre. Es cuestión común entre los padres tener que ayudar a los hijos a hacer frente a sus miedos, sean estos racionales o no (los miedos, no los padres). A mí mi padre me dio un arma que aún a día de hoy conservo, un método para saber cuando estaba ante un verdadero fenómeno paranormal. Es algo así como un Predictor de las apariciones espectrales, si salen las dos rayitas, entonces tienes razones para tener miedo de verdad. Pero es que, demás, aunque un poco absurdo, este método te permite afrontar la aparición del Más allá con humor, lo cual siempre da un valor añadido. La cuestión es simple. Imagínate que estás en casa, por la noche, y ves la silueta de una sombra pasar por el umbral de la puerta. Y estás solo en casa. U oyes ruidos extraños. O un objeto se mueve de forma inexplicable. ¿A quién vas a llamar? ¡Cazafant..! No, no,  que se me va la pinza. Como te iba diciendo, en esta situación en la que comienzas a notar como se comprime tu esfínter, lo que tienes que hacer es algo sencillo. En lugar del proverbial “¿hay alguien ahí?”, haz la siguiente petición: “Si eres del otro mundo, di Pamplona”. Si, para tu desgracia, oyes una voz espectral y cavernosa diciendo “¡Paaaamplooonaaaaa!”,  entonces tendrás la certeza de que te hayas ante un fenómeno inexplicable. Porque sería demasiada coincidencia. Y de paso […]

Cómo detectar fantasmas (el pensamiento lateral aplicado a los fenómenos paranormales)


7
Si recoges la caca de tu perro cuando lo paseas por la calle, aunque no lo sepas, estás jugando con todo el futuro de la especie humana. La probabildad es baja, pero podrías estar a punto de desencadenar nuestra extinción masiva, lo que pasa que, para entenderlo, quizás tendrías que analizar los hechos desde otra perspectiva, que es lo que precisamente plantea este blog. ¿Por qué exopolítica? Porque si lo hubiera titulado El punto de cruz y la caca de perro, no habría quedado tan exótico, y sí un poco más asquerosillo. Y, aparte, porque la exopolítica es el cuerpo de estudio que se encarga de las relaciones políticas entre posibles entes alienígenas y la humanidad en el caso de que hubiera un contacto, y de  cómo afectaría a nuestra estructura social, etc. Si al final el alien y el humano intiman, supongo que ya entraríamos en el campo de la exosexología, si es que tal cosa existe. Nunca había leído una palabra con tantas x juntas. ¿Es la exosexología una alienfilia? ¿Tiene algo que ver con el shokushu goukan? Por desgracia, estas preguntas escapan al objetivo de este análisis, que de seguir por esos derroteros podría devenir en una anal-lisis, o rotura anal, para que nos entendamos. Dejando el pensamiento encadenado, no ya lateral, sino trasero, retomemos la cuestión de porqué si recoges la caca de tu perro con una bolsita podrías estar desencadenando el fin de la raza humana. It’s the end of the world as we kinow it por una caca de perro ​ Llegué a esta terrible conclusión gracias a mi amigo Macoco G. M., que me hizo reinterpretar un hecho tan simple como la concesión al civismo que supone recoger las deyecciones del cánido al que amas y al que nombras como tu mascota. Imagínate que un alienígena baja a la tierra intentado establecer contacto con la especie dominante, y te encuentra recogiendo la caca de tu perro. El pensamiento lógico, aunque a priori no lo parezca, sería concluir que la especie dominante es el perro, y que el humano, que está recogiendo su mierda, es el sirviente, al que se encargan las tareas más denigrantes. En este contexto, la correa podría ser interpretada como un artilugio de dominio mental. ¿Qué otra razón podría haber si no para que alguien lleve a cabo tan repugnante tarea? Llevado por esta conclusión nada desdeñable, podría darse el caso de que el alienígnena se acercara a parlamentar con la especie dominante del planeta, o sea, el perro. Dependiendo de la sociabilidad de tu perro, podría pasar que: a) el perro le ladrara. b) el perro le lamiera. c) el perro le mordiera. d) el perro le oliera el culo. Como ves, con un 75% de probabilidad se daría una respuesta por parte del perro hacia el extraterrestre que podría dar lugar a a una crisis diplomática de magnitud intergaláctica de dos pares de cojones, pudiendo el marciano mostrarse indignado u/y ofendido, declarando así su especie la guerra a nuestro […]

La exopolítica y la caca de perro



dejar de fumar
  La historia que traigo hoy está muy relacionada con el pensamiento lateral, aunque pueda que sea tan lateral que al final no se entienda. Espero que no. Hoy vengo a presentarte el método zen sicotrópico para dejar de fumar. Sabes lo que es el zen. Contrariamente a lo que dicen muchos no es una religión, es más bien una forma de pensamiento y código de conducta, pero no incluye la adoración a ningún tipo de deidad. Busca educar la mente para trascender la lógica dualista que domina al pensamiento racional, consiguiendo así la expansión de la conciencia, para que esta alcance el Satori, o despertar espiritual, un estado de claridad mental en el que podremos percibir la realidad tal como es, sin filtrarla por nuestra subjetividad y nuestros apegos. En esto pienso que tiene mucho que ver con el pensamiento lateral, pues se trata, no ya de generar una forma nueva de pensamiento, sino, más bien, de alcanzar el no-pensamiento. Pero la aclaración de este concepto la dejamos para otro día, que quizás nunca llegue, porque los propios maestros zen no podrían aclarártelo. ¿Y por qué sicotrópico? Porque te voy a narrar una historia real, pero que al final quedó como una especie de koan. Un koan es un problema que el maestro zen  plantea al estudiante para comprobar si este progresa adecuadamente en la enseñanza zen. Se suele plantear en forma de un poema o cuento que narra un acertijo aparentemente absurdo e ilógico. Para resolverlo, el estudiante tiene que trascender el pensamiento lógico racional dualista y guiarse por su intuición, consiguiendo un estado de conciencia expandida. Un tema, vamos. Y esta experiencia-koan fue fruto de la ingestión de una sustancia sicotrópica. El ¿koan? Un sujeto, llamémoslo Jinglor, por llamarlo de algún modo, vaya, decidió tomar setas mejicanas en la sala de estar de una residencia de estudiantes, junto con 3 amigos. Después de perderse intentando ir a su habitación, sentir que no podía salir de la sala de estar porque había entrado en bucle que le impedía dejar de levantarse del asiento y volverse a sentar, como si fuera víctima de un maldición formulada por Teresa Rabal, y de ver en la ceremonia de los Óscar a Nicole Kidman con cara de gato, alcanzó un estado súbito de conciencia expandida mientras uno de sus compañeros de viaje se encendía un cigarro. –Ahora lo tengo –dijo con cara de asombro, como si el mismísimo Buda le hubiera enseñado la chorra. –¿El qué? –le preguntó su interlocutor con voz pastosa. –Si quieres dejar de fumar, tienes que comprar cigarros sin boquilla. –¿Cóooomo? –Sí, un cigarro que se encienda por los dos lados, así no te lo puedes fumar, porque te quemas los labios. En aquel momento a Jinglor le pareció que había accedido a una gran verdad. Para él tenía mucho sentido. ¿Había accedido Jinglor a un estado de conciencia expandida, o los monjes zen piensan como un juerguista narcotizado? ¿Es este otro koan? Cuéntame tu opinión en el hilo […]

El método zen sicotrópico para dejar de fumar


41571_158755794136967_5242_n
  Como ya te comentaba en la primera parte de esta serie de artículos, considero que la serie Los Simpson es una genialidad, de la que se pueden extraer lecciones vitales aplicables a la vida diaria. Así que hoy te traigo Filosofía simpsonística 2: Hi-po-po-tamooooooooooohhhhhhhhh En el caso de hoy haré referencia al capítulo en el que Homer quiere construir una barbacoa de ladrillo. Al final, por supuesto, el amago de bricolaje acaba en desastre, pero el engendro que monta es confundido por una tratante de arte por una obra de arte moderno. Aparte de esta sutil crítica al mercado del arte, la lección que extraje yo del capítulo fue la que te expongo a continuación. El desencadenante de la decisión de Homer para comprar la barbacoa es un anuncio de teletienda en el que se habla de dicho artículo y en el que se enumeran sus virtudes. Homer, como buen lerdo que es, cae hipnotizado por la cháchara marketiniana y su cerebro se decide del todo cuando el presentador del producto enumera los platos que se pueden cocinar en la barbacoa, para culminar diciendo: “Y podrá cocinar un hipopótamo”. En ese momento el cerebro de homer hace catacrocker, y comienza a salivar con la lengua fuera mientras exclama: —Hi-po-po-tamooooooooooohhhhhhhhh Es ese instante de máximo deseo, esa manifestación inimitable del apego o anhelo por algo, el que se grabó en mi cerebro. Desde entonces, esta exclamación se ha convertido en una clave perfecta para expresar de forma críptica que algo le gusta a uno mucho, a fin de que solo unos pocos iniciados lo entiendan. Por ejemplo, si estás con tu parienta y pasa una tía buena, siempre puedes decir Hi-po-po-tamooooooooooohhhhhhhhh… para expresarle a tu colega que consideras que es una mujer muy atractiva, sin que tu pareja te mida el lomo. Otra gran virtud de esta exclamación es su capacidad de síntesis. Tienes mucha hambre, alguien te pregunta si te apetece comer X o si prefieres otra cosa. No es necesario dar más explicaciones, con un simple Hi-po-po-tamooooooooooohhhhhhhhh… dejas claras tus preferencias en cuestión de segundos. Así que ya sabes, si este artículo te resultó Hi-po-po-tamooooooooooohhhhhhhhh… (cosa que francamente dudo) te invito a hacérmelo notar en el hilo de comentarios o a compartirlo en las redes sociales, para que otros puedan salivar mientras fantasean con degustar a tan exótico animal.

Filosofía simpsonística 2: Hi-po-po-tamooooooooooohhhhhhhh



6
Somos seres sociales por naturaleza. Eso es indiscutible. Pero la tecnología, que tanto ha cambiado nuestra forma de relacionarnos con el mundo, ha llevado esto a límites desquiciantes e insospechados hace apenas una década. Por supuesto, hablo de las redes sociales: el control que ejercen sobre ti (o La paradoja del terrario digital).

Redes sociales: el control que ejercen sobre ti (o La paradoja del terrario digital)


nucelar 3
Soy un gran fan de Los Simpson. Me parecen una de las creaciones más geniales que se han hecho. Pero no solo por el mero divertimento que constituyen. Personalmente, pienso que esta serie también aporta conceptos que pueden ser aplicados en la vida diaria: toda una filosofía vital. Hoy quiero contarte la primera de ellas: Filosofía simpsonística 1 (sobre la teoría de Nucel y el Nucelio) En algún sitio leí que los Simpson gustan más a gente de clase media-baja, que entienden mejor sus bromas y chistes. Seguramente esto se debe a que su experiencia vital les permite mejor empatizar con las apreturas económicas de Homer, un empleado de bajo rango en una central. Un proletario a fin de cuentas.

Filosofía simpsonística 1: sobre la teoría de Nucel y el Nucelio.



de9uL9L7RSmzV4SAoAO5_Lauren and Winona Under a pass-1 14
Hacía días que pensaba sobre qué artículo escribir para este blog. En un principio pensé en hablar de las desventajas de practicar autoerotismo con un rallador de queso, pero Marcos me reconvino amablemente señalando que el tema se apartaba un poco de la temática del blog. Luego pensé en escribir sobre  dolores vertebrales que afectaran a los costados, por aquello del pinzamiento lateral, pero al final desdeñé también semejante argucia fonética. Así que al final me he decidido a hablar de una duda que me atormenta: ¿Pueden los vegetarianos tener un mascota carnívora? Los vegetarianos y la consciencia Soy consciente del chaparroning que tienen que aguantar aquellos que se deciden a ir por el sendero del veganismo o el vegetarianismo estricto, y, créeme, no quiero añadir más leña a esa candela. Mi duda viene porque yo  mismo me he planteado muchas veces dejar de comer cosas que tengan que ser criadas de forma masiva en total confinamiento y luego asesinadas de forma brutal.. De hecho hay quien lo considera una actitud contra natura. Por un lado, parece ser que la vida se sustenta en la muerte, y que es algo natural que los animales para vivir tengan que comerse a otros. Entre otras cosas porque si las poblaciones no se mantuvieran reguladas un exceso de una especie, por ejemplo, de inofensivos herbívoros, podría acabar con todo un ecosistema. O eso dicen, porque en Japón hay una isla en la que solo viven conejos y no parece que se haya convertido en un árido desierto. En mi filosofía personal, sin embargo, considero que los animales deben hacer esto porque no tienen consciencia moral y tan solo se comportan de forma natural. Carecen también de la posibilidad de abstraerse de sus instintos y buscar fuentes alternativas de alimentos utilizando la cultura y la técnica, siendo estas herramientas exclusivas del ser humano. Por supuesto, estoy hablando de los seres humanos del mundo desarrollado, que afortunadamente tenemos acceso asegurado a alimentos de origen vegetal, y es una postura totalmente personal, cada cual que haga lo que quiera con su alimentación. Y más si vive en un país de recursos limitados donde dudo mucho que pueda ni tan siquiera plantearse elegir lo que come. Veo al humano más como un ser cuya consciencia le permite salir de la rueda del juego de comer o ser comido, y que debería adoptar un papel de guardián y preservador del planeta y su diversidad genética. Una pena que, al parecer, solo yo piense esto, porque el comportamiento general de la especie apunta más bien en otro sentido. Luego está el tema de la “hipocresía interespecífica”, es decir, no matas animales pero sí plantas. A esto personalmente me respondo planteando que las plantas tienen niveles de consciencia inferiores a los de los animales y, aparte, las plantas que se cultivan son anuales, por lo tanto cuando las comes están al final de su ciclo de vida. Además, el maravilloso reino vegetal también nos provee de frutas que están diseñadas […]

¿Pueden los vegetarianos tener una mascota carnívora?