Categoría: EMPRESA


Lo que diga mi jefe 6
Estos términos suelen confundirse bastante a lo largo del día en cualquier trabajo. Y es común que por satisfacer lo urgente lo importante sea dejado de lado bajo el dicho “Lo urgente quita tiempo a lo importante.”. Lo urgente es aquello que ha de hacerse de inmediato o en el plazo más corto para su entrega, probablemente debido a una mala planificación o gestión anterior, y suele tener consecuencias directas y rápidas, como por ejemplo el no entregar hoy un trabajo y que mañana por la mañana te estén llamando para echarte la bronca al respecto. Es algo que debes hacer, pero que no repercute en la empresa más que como trabajo puntual entregado. Lo importante es aquello que afecta de modo significativo a la empresa, por lo que postponerlo suele ser un error. Se me ocurre, por ejemplo, la sustitución de una máquina fotocopiadora en tu oficina. La máquina solo hace 100 fotocopias a la hora, es una antigüedad, y necesita ser retirada. Es un asunto importante, pero nunca hay tiempo para ello, y las fotocopias se amontonan en cola, se retrasan, y pasan a ser urgentes. Hasta aquí el mundo empresarial. Pero más de la mitad de nuestra vida no es empresarial. Ayer por la tarde, justo antes de que sonase un video del youtube colaron un anuncio por delante. No suelo hacerles caso, pero este llamó mi atención. En él salía una diferencia entre viejo y persona de tercera edad, y pedían a la gente que se cuidase siendo joven para llegar bien al término de sus vidas, porque no es lo mismo llegar cojeando y en silla de ruedas que llegar andando tranquilamente. Y, si bien esto no siempre puede controlarse, está claro que hacer ejercicio hoy te ayudará todos los demás días de tu vida. Por lo general llevo desde hace unos años siguiendo un estilo de vida con una filosofía: que todo lo que haga vaya encaminado a algo más grande y a futuro. De ese modo: ahorro, hago ejercicio, leo más de un libro semanal, camino en vez de coger el transporte público y cojo el transporte público antes que el coche. Tampoco me adeudo, y nunca pospongo un pago excepto si no hay intereses. Los intereses son lo contrario a mi filosofía de vida. ¡Hasta gasto mi ocio escribiendo como negocio pasivo! Quizá parezca poco, porque creo que venderé mi primer libro al precio mínimo, quizá a 99 céntimos. Pero si cada mes vendo un libro al final de mi vida habré ganado unos 888 euros con él. Y espero vender más de uno por mes y sacar más libros. Es decir: intento dar prioridad a lo importante para que luego no haya nada urgente, o que lo haya por necesidad pero que no me pille en gallumbos. Pero veo continuamente en mi entorno personas que se matan a trabajar para un tercero doce horas diarias, cobrando poco para las horas echadas y siendo imposible que puedan usar tiempo de ocio para […]

Cuando lo urgente quita tiempo a lo importante


adhesivo decorativo rostro manga 2
Los servicios, tanto en oficinas como en centros comerciales y áreas públicas, tienen una presión menor que la de fuera del servicio. Esto ocurre para que, dicho de un modo rápido, no huela a mierda fuera. Es decir, trabajan a infrapresión. O, dicho, de otro modo, sobre ellos se ejerce una sobrepresión para que el olor a caca no salga de un determinado recinto. Realicemos la siguiente analogía: El extractor es el flujo de trabajo entregado a cliente (producto o servicio). La diferencia de presiones es lo que te queda por hacer. Si el aire dentro del servicio tiene menos presión que el exterior, el de fuera (tareas pendientes en cola) entrará. El trabajo entrante es ese aire a mayor presión. Yo soy partidario de que el trabajo que se te pide sea un 10% mayor del que puedas realizar a lo largo del día. Si cada día consigues hacer 10 unidades de lo que sea que hagas, que se te pidan 11. La respuesta estándar es: “Jo. ¿Por qué me haces trabajar?” El sistema colapsado Con eso de un aumento del 10% no quiero decir que se deba subir a un 20% o a un 70%, que lo he llegado a ver en algunos trabajos, sino mantener el trabajo en cola siempre un poco más allá del horizonte posible. Si aumentamos la carga de trabajo demasiado nos encontraremos con una oficina incapaz de dar respuesta, bloqueada y poco eficiente. El sistema degenerativo Imaginad que es al contrario, que se pide al trabajador que con que llegue al 99% del trabajo nominal es suficiente. Cuando lo haya hecho durante un mes la normalidad habrá bajado un pequeño porcentaje, y continuará haciéndolo poco a poco. Al año toda la oficina se estará preguntando qué fue mal y echándose las manos a la cabeza. Lo que fue mal es que el aire de fuera tiene menos presión que el de dentro (la carga de trabajo es inferior a la capacidad de trabajo) y los pasillos huelen a mierda según el Teorema de Cerezo-Martínez. El sistema con sobrepresión leve Sin embargo una sobrepresión positiva leve hará que la capacidad de trabajo siempre sea igual al trabajo desarrollado, y, en ocasiones, que aumente gracias al I+D o al descubrimiento accidental de un método alternativo y más eficaz. Piensa que exigir siempre un poco más es el único modo de crecer y desarrollarse, de no caer en la mediocridad de conformarse con lo que se tiene. De modo que aprende de los diseñadores de sistemas de aire y no hagas que huela mal por los pasillos. Y tú, ¿aplicas esto o te dejas caer hacia la pereza?

Sobrepresión, o La técnica del váter



publicidad papelera mierda marketing 2
No he podido dejar de apreciar el pequeño trayecto que realiza el papel publicitario. Los ahora llamados flyers, que han sido “propaganda” durante toda la vida. ¿Sirven de algo? En mi opinión tienen varias utilidades. La primera y más llamativa es utilizar a las personas menos cívicas de la ciudad para recogerlos de los repartidores. Una vez han realizado esta labor y los tienen en su poder, se limitan a dejar caer el pedazo de papel clorado como si la gravedad con que el planeta los atrae les eximiese a ellos de toda responsabilidad. De ese modo en Madrid se puede pasear durante todo el año sobre un magnífico manto publicitario que sustituye al aburrido mantillo clásico. ¡Y totalmente gratis para el paseante! Existen, por supuesto, otros usuarios de la vía que cogen los papeles y que en vez de arrojarlos al suelo los echan a una papelera. Probablemente la más cercana. Si te fijas bien puedes ver un montón de papeles tirados por el suelo en trayectoria a la papelera más cercana. Alguno, después de todo, se desanima tras un par de costosos metros portando algo tan pesado como un cuarto de hoja de papel y lo abandona, de nuevo a la gravitación, a la primera de cambio. Pero los que consiguen llegar (y encestar, que esa es otra) a la papelera tampoco están mucho más interesados en lo que ofrece la publicidad que el que la tira al suelo. De este modo se pueden observar papeleras abarrotadas de papeles de publicidad. El tercer y no menos importante uso de este tipo de publicidad es el talar árboles. Piensa que cada vez que estás cogiendo un panfleto publicitario estás destrozando una selva tropical. Porque es, de hecho, lo que estás haciendo. Todos nos preocupamos de cómo no contaminar, de qué podemos hacer para ahorrar energía y recursos sin cambiar nuestros hábitos. Llevo años sin coger publicidad. Ni la miro. Y he ganado varias cosas haciéndolo. Por un lado no me he visto bombardeado con ofertas de algo que no necesito y que acabo comprando. Es decir, que he ahorrado dinero. Y por otro puedo suponer que uno o dos árboles centenarios siguen donde deben estar gracias a mi. En su sitio, produciendo el O2 que tanto necesitamos y filtrando para nosotros el CO2 dañino. Y lo único que he tenido que no-hacer es coger publicidad por la calle. Ya que no imprimimos los correos web, seamos coherentes con la publicidad que cogemos por la calle. Y tú, ¿recoges publicidad?

Los diez metros publicidad (estilo libre)


mujer-gritando 2
Supongo que todos los que me leéis habéis tenido en algún momento de vuestra vida un jefe-gritón. Es posible que vosotros mismos seáis jefes-gritones. Esto no es malo per sé, hay quien necesita que le griten para trabajar de un modo competente. Y hoy en día, aunque las escuelas de negocio no instruyen a muchos de estos individuos, gran parte de la población de jefes activos pertenecen al subgénero jefe-gritón. Puede ser la persona más maravillosa del mundo o no darse cuenta de sus defectos, pero grita. Es su modo de defenderse, de comunicarse y de mandar. Y esto ocurre. Ocurre constantemente. Ocurre tanto que hay quien coge el teléfono a una distancia prudencial de veinte centímetros (de los de verdad) para que tu cerebro no se convierta en zumo de cerebro. Y es que gritar libera, sobretodo si gritas con motivo. ¿Quién no ha pasado por estar realizando un trabajo en el ordenador y que se vaya la luz y perder todo? Creo que nos ha pasado a todos. Por supuesto en vez de comportarnos como personas civilizadas antes pasamos por insultar, espolear, e incluso maltratar al ordenador. Después de todo el ordenador ha sido malo y toda la culpa es suya, ¿no? Pues no. Programa un guardado automático. Lo que en realidad más nos jode molesta en una situación similar es que no hay otro que nosotros mismos a quien echar la bronca. La culpa es nuestra, y gritarse a uno mismo es un procedimiento difícil. Este es el problema de muchos autónomos. “Yo me lo guiso, yo me lo como” es una fórmula genial siempre y cuando seas un poco manitas y puedas apañarte con todo al menos a nivel básico. Pero cuando llegan temas peliagudos de contabilidad y ofimática que nos superan hacemos verdaderas ñapas, éstas dan problemas y en menos de un mes los problemas nos pasan factura (generalmente de un modo económico). Esto, por ejemplo, no lo suelen tener las personas que subcontratan los servicios. Por poneros un ejemplo este dominio está contratado por la misma empresa de hospedaje. Es decir, que tanto el nombre de la web como el dónde está guardado me lo ha llevado la misma gente. Llamémosles X. El primer día de subida del blog, y durante casi dos horas, mi blog estuvo inactivo e inaccesible. ¿Cómo se soluciona el mal servicio de una subcontrata? “Gritando” Por favor, entendedme, no tienes por qué gritar de mal humor ni faltando al respeto. Pero la fórmula me ha funcionado para todo en lo que he tenido razón. Aquí en España parece que si no gritas no te escuchan. Dos minutos después de la llamada a la Empresa X tenía mi hospedaje en una bandeja prioritaria (gratis, claro) que no se ha caído ni una sola vez en meses salvo labores de mantenimiento programadas y acordadas antes. Y por supuesto puedes gritar/echar la bronca porque pagas un dinero por unas condiciones que no se cumplen a través de algún contrato. O bien tienes […]

La tranquilidad (pagada) de tener a quien gritar



busco-empleo 1
Desde hace dos semanas estoy buscando trabajo ya que necesito algo de capital, y desde que empecé los gastos subieron: transporte, horas, estudio de empresas,…y un largo etcétera que comento a continuación. Es por eso que hay que prepararse antes de quedarse sin trabajo para el trabajo futuro, o puede que nos cueste un mundo y ayuda de otros el conseguirlo.   Y es que al buscar trabajo deberás tener un mínimo de capital y tiempo para: Ponte a buscar. No vale buscar cualquier cosa o esperar al boca a boca. Tienes que hacer una búsqueda activa de empleo, apuntarte a todo, escribir cientos de cartas de motivación, aplicar a puestos con sueldos quizá algo más bajos de los que estabas buscando, hacer llamadas, estar pendiente del correo, registrarte en 10 o 12 páginas con los “mejores” buscadores de empleo, más ir preguntando a todo el que conoces si tiene algo para ti. Vale, tras buscar te han llamado de un par de entrevistas y haces una media de dos o tres entrevistas semanales. Probablemente no te interese nada el trabajo, pero tienes que ir, poner la mejor sonrisa e intentar que te cojan si te interesa mientras intentas sacar toda la información posible de la empresa. Además, deberás pagar los desplazamientos (no vas a ir en bici a una entrevista), así que vas desembolsando euros. Hoy mismo tengo una entrevista y tengo que pagar para ello dos viajes de metro y dos de Renfe. Calculo que será un total de seis euros, y eso que he contado que los viajes de metro pasan por un ticket de 10 viajes. Ya has hecho la entrevista, has salido de ella con unas condiciones laborales de horario, sueldo, categoría laboral, etc. Pero ahora toca investigar a fondo a la empresa (no ibas a hacerlo a todas las que aplicases) antes de 24 horas, cuando esperan que les des el OK por tu parte o no. Hace unos días fui a una que no tardé nada, claro. El sueldo era de cero euros si no llegabas a objetivos y de “algo” si los alcanzabas por ocho horas de trabajo diario al sol, ahora en verano que además hace fresquito en Madrid. Hice lo que pude por no reírme en su cara pero pregunté si eso era legal. Al parecer sí, si no rindes un mínimo pueden no pagarte. Chupi, no me interesa. Habrá a quien sí. Pero no todas las empresas son tan sinceras, y sacarles información cuesta. Es por ello que debes investigar a fondo, mirar en foros, hablar con gente que haya salido escaldada, y todo ello en un tiempo record que te agota, todo para que acabes llamando tú a decir que bajo esas condiciones no estás interesado. Aparte de las horas y del dinero en transporte no olvidemos que los gastos no se detienen. No sé cuánto tarda la gente de media en encontrar trabajo, también es verdad que yo me muevo en el enorme círculo de “trabajo en […]

El coste de buscar trabajo sin trabajo


Masa crítica
Hace unos días Carlos Bravo escribía un genial artículo sobre la masa crítica en el marketing y no pude evitar comentar con un par de párrafos que han dado lugar al artículo de hoy. En el artículo se comentaba cómo llegar a una masa crítica, qué era, y de qué factores básicos depende. Yo contesté, por supuesto desde mi peculiar punto de vista, cómo visualizaba yo la idea de masa crítica. Para empezar comentaré que el concepto de masa crítica viene de las bombas nucleares, y es “la cantidad mínima de material necesaria para que se mantenga una reacción nuclear en cadena”. Es decir, que si le quitas un gramo no conseguirás una reacción en cadena sino una explosión muy muy grande. La siguiente vez que oí el concepto fue en un foro sobre la teoría de superposición de ondas. Explicaban que si lanzas una piedra grande a un estanque conseguirás una salpicadura grande, una onda por la superficie, y ya. No obstante, si lanzas con espacio de unos segundos un montón de piedras pequeñas eres capaz de crear olas gigantes por efecto de superposición de ondas en el agua. En este caso la masa crítica era en realidad un flujo másico de materia enviada al estanque, y se parece mucho más a cómo actúan los clientes: llegan, compran, hablan del producto, se van, llega otro,… Pero fue la última vez que lo escuché cuando se me ocurrió la idea de que la masa crítica puede en realidad decrecer con el tiempo siendo efectiva. Vino por parte de una concentración ciclista llamada así, Masa Crítica. Según su teoría, si se juntan las suficientes bicis en una misma calzada o una misma zona será imposible transitar en coche. Pensé, no sé muy bien por qué, en lo que se daba en la antigüedad para mover una piedra de varias toneladas. Si una persona se pone a tirar de ella no conseguirá moverla nada en absoluto. La piedra, para moverse, necesita vencer la fuerza de rozamiento contra el suelo, y una sola persona no puede con esa fuerza. Sin embargo puedes ir sumando gente que tire de uno en uno y la piedra no se moverá ni un ápice hasta que llegue al número preciso de tiradores. En ese momento la piedra comenzará a moverse de un modo lento e irá acelerando poco a poco hasta alcanzar una velocidad máxima. Lo curioso de este ejemplo es que aunque varios tiradores dejen de tirar de la piedra, los restantes podrán seguir moviéndola debido a la inercia ganada. Este ejemplo es extrapolable al mundo empresarial, donde creas una empresa sin clientes, poco a poco vas ganando unos cuantos, y llega un momento en que perder a uno o dos no supone un problema debido a la inercia ganada de antemano.

La piedra que se mueve si dejas de empujarla y la masa crítica empresarial



Vista de calle a través de Ingress
Pues ya no se trata de un “¿Y si…” sino de un “¿Pagarás por ello?”, porque este modelo ya existe aunque no lo veamos mucho por aquí. Que sí, que existen agencias de publicidad que te llevan los clientes a tu tienda, aunque el cliente no sabe exactamente que va a tu tienda. Qué jaleo. ¿Cómo funciona esto? Hace un tiempo hablé de un juego llamado Ingress y las ventajas a nivel físico que planteaba, uniendo un mundo puramente friki con el deporte en equipo o en solitario. Para los que no leyeseis el artículo, Ingress es un juego de realidad aumentada que ha construido un universo sobre la realidad. Y en este universo ficticio has de jugar capturando lo que en el juego se conoce como “Portales”. Básicamente se trata de un “Captura la bandera” a nivel mundial con decenas de millones de banderas distribuidas por todo el planeta y que solo se ven usando los dispositivos móviles. Esto te ayuda a moverte y a quemar calorías. Pero hoy no hemos venido a hablar de eso, sino de cómo Ingress se ha convertido en un modo de llevar a clientes que ni siquiera saben que son clientes a las tiendas de empresas que pagan a Ingress por ello. Suena a Un mundo feliz, pero está pasando. Dentro del juego podemos hacer varias tareas: capturar portales (banderas) enemigas, defender las propias, obtener energía de las que controlamos, atacar portales enemigos,…todo ello lleva un puntaje a nivel mundial en el que dos equipos compiten entre sí por superar al otro. Es decir, que si hoy sales con tu bici por Madrid y consigues sustraer unos cuantos miles de puntos a tu enemigo, eso apenas significará nada para el puntaje global, compuesto por la suma de los puntos ganados por millones de personas activas diarias. Y ese es el truco: millones de personas activas diarias. Y donde hay una concentración de gente, Google lo explota. Ingress es un juego desarrollado por una StartUp de Google para dispositivos Android. Pero la publicidad no está dentro del juego, sino fuera del mismo. Jugar es totalmente gratuito (a pesar de que se puede pagar por accesorios extra) y no es necesario desembolsar un euro. Se puede jugar con el simple gasto de la batería y el uso de las piernas para moverte de un sitio a otro. Y entonces, ¿de dónde sale el dinero? Imagina que tienes una empresa, llamémosle Bar Desierto. El Bar Desierto sufre una mala racha: han retirado unos cuantos locales cercanos y ahora se ha convertido en un lugar algo apartado del núcleo comercial más cercano, por lo que apenas pasa gente que se pare a tomarse un café. ¿Cómo lo arreglamos? Hablamos con nuestro amigo Google, que nos ofrece la oferta clásica de poner nuestro anuncio en sus webs de búsqueda. Y esa es una opción. Pero existe otra. ¿Y si Google te mandase a los clientes directamente a la puerta de tu local? Pues puede hacerlo. Dentro de Ingress […]

¿Y si los anuncios llevasen a la gente físicamente a tu tienda?


Falso anuncio de pegamento que no existe 2
Durante la tarde de ayer quedé con unos amigos y estuvimos hablando en un parque sobre a lo que podemos dedicarnos en un futuro. Dos de nosotros vio el marketing como una opción viable. Y, por supuesto yo era uno de ellos. Saltando olímpicamente por encima de la pregunta ética de “¿Debo vender esto a alguien?” iremos directos al “Quiero y/o necesito venderlo.”. Y hay muchísima gente que necesita vender algo estos días. Sin ir más lejos ayer mismo tuve que rechazar cerca de diez papeles de publicidad de locales de restauración: flyers que acabarán en una papelera. Cuando le dije precisamente eso a uno de los chicos que las repartía me comentó que iban a acabar ahí de todos modos, que el objetivo era quitárselas de las manos. ¡No vender! ¡No hacer publicidad! ¡No convencer al cliente de que su local era el mejor! Sino deshacerse de aquellos papeles. Ese era su trabajo. Es como si un cirujano tuviese como meta no ensuciar un quirófano o el dueño de un bar tuviese el objetivo de dejar las mesas lo mejor recogidas posible para el día siguiente. Del todo absurdo. Ese chico ha sido contratado por un motivo que ni siquiera entiende. Él no es parte del local, él es solo un dispensador de papelitos que la gente tira a la basura. No sé cómo respondería a la pregunta de “¿Tú a qué te dedicas?”. Probablemente te diese un papelito y se quedase sonriendo con la esperanza de que tú hicieses lo mismo. La publicidad, dentro del marketing, tiene que cumplir un objetivo muy concreto: llegarte a la patata. Y no importa cómo lo hagas. Haz reír, haz llorar, haz que la gente piense, pero NUNCA, NUNCA, NUNCA, les dejes indiferentes. Ayer, sin ir más lejos, inventé una familia de formas planas para hacer entender un concepto bastante básico. Y lo hice porque en un futuro quiero que la gente recuerde el Trilongato de Barreras. Y hoy he hecho para que os riáis la imagen de arriba. Porque por muy seria que sea una empresa de pegamentos falsa seguro que con humor vende algo más. Y tú, ¿cómo vendes cuando vendes?

Publicidad que te llegue a la patata



Herramientas para mis Videopodcast 2
Cuando en las empresas se pide hacer métodos de Brainstorming o Lluvia de Ideas se piden ideas coherentes, medianamente fundadas y con una lógica tras ellas (me da igual vertical o lateral, pero lógica). Así, no queda bien en una sesión de estrategia que alguien diga: “Pues a mi me gustaría que el papel del váter lo pusiesen de otro tipo menos duro.”. Por favor, no quiero ser malinterpretado, el papel suave es lo mejor para quitarte la caca del culo y los mocos de la nariz, pero quizá el comentario estuvo ligeramente fuera de lugar. ¿A cuento de qué viene esto? Pues a que desde hace meses participo en un grupo online de escritores en busca de nuevas ideas y lo modero y dirijo. Si estáis interesados para apuntaros se realiza totalmente gratis a través de un grupo de Google+ con Hangouts que voy montando cada semana y con resultados online en titanpad. Los interesados podéis mandar un email en mi formulario de contacto. Resulta que he descubierto varias pegas en reuniones de este estilo. Por poner un ejemplo, cuando alguien habla sobre personajes se cruzan aspectos que no tienen en principio nada que ver como el tipo de narración o cómo hacer si tenemos versos. O viceversa: analizando estilos de escritura como puede ser la descripción densa aparecen ideas como entornos sociales en la novela. Que sí, son buenas ideas, pero el éxito de una buena lluvia de ideas es que todo el grupo esté predispuesto a hablar de una serie de factores o un conjunto de datos determinado que no nos lleve por los cerros de Úbeda y que mantenga el foco en un ámbito determinado. Y tú, ¿has participado en algún brainstorming? ¿Cuál fue tu experiencia?

Lluvia de ideas Vs Diarrea de gilipolleces


Trabajo en equipo
Cuando era pequeño y en educación física había que jugar al fútbol (en realidad es una de las pocas actividades que recuerdo) los capitanes de los equipos iban eligiendo a los jugadores por turnos. Y yo conseguía ser siempre el último en ser elegido. ¿Por qué? En realidad no se trataba de que fuese lento o me hubiese convertido en una máquina de grasa (las máquinas de grasa eran elegidas incluso por delante de mi). A mi me han gustado siempre los deportes personales que exigen una superación por ti mismo como la escalada, la bicicleta o el sky (ahora lejos de mis posibilidades económicas). De modo que cuando me obligaban a jugar con alguien, sobretodo a juegos donde un jugador puede quitarte TU pelota y ni siquiera poder tirarle al suelo o placarle mi comportamiento distaba mucho de ser cooperativo. A esto hay que sumarle que en mi colegio la actividad del profesor/a de educación física era básicamente lanzarnos un balón y pasar del tema, motivo que me obligó a ponerme de huelga un trimestre (y a suspender, claro). Pero eso es otra historia. El problema es que cuando entras en una empresa lo haces porque quieres, no se trata de una actividad obligada de un curso impartido a la fuerza. Sí, ya sé que a veces las circunstancias nos obligan a coger cualquier puesto de trabajo, pero nadie nos obliga a ello. ¿A dónde quiero ir con todo esto? Por supuesto no a incumplir el horario trabajando diez horas diarias. Tampoco a trabajar en un puesto inapropiado o denigrante, sino, simplemente (pero poco extendido) a ayudar a tus compañeros. A tu equipo. ¿Cuántas veces te ha echado un cable la persona que tenías al lado? He visto organizaciones cuyo control desde arriba era tal y la fijación de objetivos tan absurda que aunque alguien hubiese terminado su trabajo le compensaba quedarse de brazos cruzados mientras su compañero de al lado se veía obligado a echar tres o cuatro horas extra. O sistemas de atribución de categorías tales que no todo el mundo puede ver lo mismo en su ordenador, de modo que aunque te quieran ayudar no pueden hacerlo porque les es imposible. Pero el verdadero problema es que he visto empresas funcionar perfectamente y a personas sin hacer nada de todos modos. Personas que no serán elegidas para jugar el siguiente partido. Lo que está claro es que si pensamos en todas las dimensiones debemos mirar a los lados, pensar lateralmente, y participar de las actividades que estén más lejos de nuestro bote de lápices para que la empresa funcione como debe. Y tú, ¿qué tipo de trabajador eres? ¿Cooperativo o prefieres trabajar por tu cuenta?

“Yo soy mi puesto”, o cómo conseguir que no te elijan para jugar



risa-actitud-laboral-motivacion-en-el-trabajo-noticias-mexico 1
Eso lo saben casi todos los jefes malhumorados: un empleado feliz es un empleado que no produce. ¿Por qué se ríe? ¿No sabe acaso que el trabajo es algo muy serio? Está demostrado (lleva décadas siendo así) que el humor y el buen rollo en el entramado empresarial es sinónimo de beneficios, de mejor trabajo y de mejores ideas. Pero entonces, ¿por qué los empresarios temen esto en sus oficinas? Lo cierto es que no lo sé. Para una de las últimas empresas en las que he trabajado las cuatro de la tarde era la hora tonta. Era la hora de hacer chistes, de reírte sin control y ese momento del día en que la gente tropieza o se cae de la silla sin más. Por mi parte (y por lo que observaba por parte del entorno por la de mis compañeros) era la más productiva. No me entendáis mal, no era aquello una cafetería o un club de monólogos, pero en esa franja horaria la tensión acumulada durante toda la jornada rompía en risas histéricas, y eso ayudaba a seguir trabajando un par de horas más o tres. ¿El por qué? No tengo ni idea. Lo cierto es que sé muy poco sobre cómo funciona la risa y el buen rollo, pero hay algo importante: funciona. Y tú, ¿te ríes en el trabajo?

Cuando te ríes no trabajas


generacion-y 3
Para los que no lo sepáis la Generación Y es una tanda de personas nacidas entre los años 1985 y 1990 aproximadamente y que suceden a la llamada Generación X. Ayer sin ir más lejos leí un artículo en el que se recolectaban entrevistas de trabajo de miembros de esta generación, entre la cuál me encuentro, y una frase me llamó la atención: “Dime lo que hay que hacer, no te metas en cómo lo hago, respeta mi vida y dime cuánto me vas a pagar.” Si siendo yo empleado de recursos humanos me viene alguien así le contrato directamente sin seguir con la entrevista, probablemente. Veo que es alguien con iniciativa, del tipo de personas que piensa y se vale por sí mismo, tiene claro lo que quiere y hasta dónde va a dar, cumplirá el horario laboral pero seguramente sea de los que echarán horas para que los proyectos salgan bien. Y tiene toda la pinta de que se tomará a nivel personal el trabajo. Es posible que, por ser perteneciente a esta generación, me sienta identificado con esa frase. La última vez que realicé una entrevista de trabajo fui brutalmente sincero. La entrevista era para un puesto de delineación en una empresa de telecomunicaciones y yo no cumplía ninguno de los requisitos que se pedían. ¿Por qué me hicieron la entrevista? Porque pedían tanto que solo cuatro personas aplicaron a la oferta. Según entré por la puerta me presenté y me mandaron sentar en unas sillas con las típicas revistas desfasadas apiladas sobre una mesita baja con asientos de aeropuerto alrededor. Lo primero que noté es que si venía alguien más a sentarse a mi lado (como sucedió minutos más tarde) su cabeza estorbaba en la vertical contra una manguera de incendios, de modo que fue lo primero que dije en la reunión cuando empezó: tendréis que recolocar la entrada para que las personas que esperan no sufran una lesión cervical. Por supuesto me ofrecí a ayudarles según terminásemos la entrevista, aunque desecharon mi intento de optimizar la salita de espera. Me llamaron a la semana para darme un puesto de trabajo, pero no iba a ser de delineante, iba a ser en el departamento de ingeniería (aguas abajo en el proceso de trabajo de la organización) con las ventajas que eso conllevaba: me había saltado un paso, estaba más cerca del cliente, había recortado tiempo de aprendizaje. Analizando ahora mi entrevista de trabajo pasada tengo claro lo que hice bien: Ser sincero (aunque rechine); Sonreír; Durante la mitad del tiempo de la entrevista las preguntas las hice yo; Dejé claro los límites temporales aunque en caso de alta carga de trabajo me quedaría según disponibilidad; Mi carrera (aún en curso) era más importante; Pero quería quedarme al menos dos años en esa empresa y aprender; El tema económico quedó zanjado casi en los primeros cinco minutos. Desde luego soy de esa generación Y: tendemos a ser directos y protegemos nuestros intereses. La pregunta es entonces: ¿Por […]

La Generación Y y mi experiencia en las entrevistas de trabajo