Categoría: MARKETING


VCGS net
Hace una semana, Víctor Campuzano me puso un tweet con un enlace a su blog. En el artículo al que hacía referencia, me decía que ¡había ganado una taza personalizada con el logo de su blog! (que os recomiendo leer) y unos pocos consejillos blogger. De modo que ahí estaba, regalando tazas como si de caramelos se tratasen, a la gente que escribe comentarios en su blog. Además, lo ha hecho a través de un sorteo para el que ha diseñado un plugin específico (que también va regalando). Pero no, hoy no os voy a hablar de tazas. Y eso que podría, ya que este año podría ser el «Año de las tazas de regalo». Ya tengo tres antes de terminar febrero gracias a escribir por Internet, lo que refuerza mi postura de que Internet es un lugar maravilloso. Hoy os vengo a hablar de todo lo que Víctor va regalando por ahí. No recuerdo muy bien cuál fue el motivo por el que entré en vcgs.net por primera vez. Quizá estuviese perdido, y caí dentro de su madriguera. Sea como fuere, lo que encontré allí mereció la pena. Supongo que entré por todo lo que suele aportar sobre blogs online. Para todos aquellos que estén empezando o quieran mejorar su blog, sin duda vcgs.net es un referente a tener en cuenta. A lo largo de los años, Víctor ha ido reuniendo todas esas herramientas que se necesitan para el marketing online. Pero quizá la gran herramienta de Víctor (no penséis mal, aunque siempre os anime a ello) es la que él mismo creó para su tribu online. Hablo, por supuesto de la VCGS ToolBox, el plugin que diseñó para el CMS WordPress y que ya usan cientos de personas para mejorar su blog. ¿Quieres mejorar el aspecto de tus posts con iconos? ¿O no olvidar responder a un comentario? ¿O saber cuánto scroll hacen tus visitantes en la web? ¿Y si quieres saber quién es tu comentarista más activo? ¿O quieres que los comentarios de tu tribu puedan ser tuiteados? ¿Y si quieres montar un sorteo en tu blog en base a ellos? Pues, aunque suene a venta de teletienda, VCGS ToolBox es tu plugin. Y es gratis.

Víctor Campuzano va por ahí haciendo regalazos


mc flurry easter egg 1
Un easter egg (o “huevo de pascua”) se define como un mensaje o capacidad oculta dentro de un videojuego o película. Seguro que os suena de algo cuando, jugando al Super Mario Land, saltabais y descubríais un “truco”. Estos trucos han sido colocados previamente por los programadores para ser descubiertos. Se trata de acciones intencionadas, no de fallos del juego. Llevar a la realidad “errores intencionados” es bastante complejo teniendo en cuenta que nadie sabe en qué código o sistema operativo funciona el universo. Pero gracias a la interacción del mundo virtual y el mundo “real”, van saliendo fisuras por las que colarnos y conseguir items gratis. Este artículo trata la última cagada de Mc Donalds, gracias a la cuál podemos conseguir todos los McFlurry’s que queramos, gratis. Y nos los servirá, sonriendo, el mismo personal de McDonalds. El easter egg surge en la plataforma web de su aplicación, donde, tan solo con registrarnos, nos regalan un McFlurry. ¡Qué bién, un McFlurry gratis! Y todos los que quieras. No se sabe si ha sido un fallo de programación, una consecuencia no prevista o un sabotaje interno, pero el caso es que gracias a esta App podremos conseguir todos los McFlurry’s gratis que queramos. Esto es gracias a que la App define “usuario” como “email”, de manera que una persona que tenga 1.000 emails distintos tiene acceso a….¡SÍ! ¡¡1.000 Mc Flurrys! Aquí las instrucciones: Ve a tu market (Google Play, Apple Store,…) y bájate la aplicación “Mc Donald’s España“ Abre en un navegador la web “10 Minute Mail“. Esta web nos proveerá de un email que solo durará 10 minutos, tiempo más que de sobra para nuestros fines eggsterianos. Copia el email que aparece en pantalla y, sin cerrar la web, abre la aplicación de Mc Donald’s. Regístrate con tu email de 10 minutos en la App. Ve al navegador, a la página abierta con nuestro mail de 10 minutos, y abre el correo que te han mandado desde McDonalds. Confirma que eres tú en el link de dentro del mail. Ya puedes cerrar el navegador. Vuelve a la aplicación y ve a la sección de ofertas. Ya tienes tu McFlurry gratis. Ve a cualquier McDonald’s para que te expliquen cómo recibir tu McFlurry. Una vez consumido, ve a la App y borra el usuario. Repite las instrucciones cada vez que te apetezca tomarte un helado. Gracias, programadores de McDonalds, aunque me decanto por que la directiva ha tenido algo que ver. NOTA: la promoción solo está hasta el 31 de julio de 2015, en Madrid

Mc Flurry’s infinitos: un easter egg en la vida real



blogger 3
Hace poco me comentaron que hablo bastante mal: maldigo, insulto, me cago en muchas cosas y mis coletillas usan palabras malsonantes. Y es cierto, joder, hablo de puta pena. Podría tratar de reformarme, pero no me interesa en absoluto. Curiosamente, cuando maldices y te quejas, la gente se une a ti y se crean sinergias chulas. Creo sinceramente que las llamadas “palabrotas” ayudan mucho a liberar tensión, al igual que usar de saco de boxeo a un enemigo o salir de una oficina cerrando la puerta como si la fueses a arrancar de sus goznes. Pero, diferencia de las puertas y los Nemesis que encontramos por la vida, las palabrotas no te llevan de cabeza a una multa o una represalia legal. Al menos no siempre. Todo esto para explicar el título del artículo (pues empezamos bien). Con “chupársela” no me refiero a que os remanguéis la camiseta, os pongáis de rodillas y os metáis su pene (o similar) en la boca. Obviamente es una bonita metáfora para “hacerle la pelota a tu blogger favorito“. Hacerle la pelota mucho. Pero hacer la pelota es demasiado suave, demasiado “light”. “Chupársela” lleva implícito connotaciones de bajada de pantalones y casi servidumbre que la otra expresión no guarda. Entraremos al tema, y veréis a lo que me refiero, y por qué uso esa expresión y no otra.

Por qué chupársela a tu blogger favorito


misión empresarial 15
Dejemos la hipocresía a un lado y seamos sinceros. Deja de mentir: tu empresa no la creaste pensando en tus clientes. La creaste pensando en ti, en tu familia y en tu estómago. , expresión que ni siquiera es una oración por no llevar verbo pero que plasma como ninguna otra lo que pienso sobre montar una empresa “enfocada al cliente”. Claro, está de moda decir que los objetivos de tu empresa están orientados al cliente o que la levantaste de la nada para satisfacer una necesidad. Pero no mientas (desgraciado), montaste la empresa para ganar dinero. La llamada “misión empresarial” es en realidad la misión secundaria, no me jodas. Tú como misión tienes ganar pasta. Porque si no, ¿cómo se entiende que cuando la empresa no de beneficios despidas a la gente y cierres? Si tu misión es satisfacer la necesidad del cliente dejarías la empresa abierta a costa de tu capital personal.

Misión empresarial, mis cojones: no se piensa en el cliente



n6hwsz 2
Hace un tiempo, durante un debate con hashtag en televisión, me di cuenta de algo maravilloso: si te quejabas con alguien, había una alto grado de posibilidad de que esa persona te siguiese. A veces, incluso sin decirte nada, como si “quejémonos juntos” fuese un motivo para el que alguien te siga. Pero el caso es que me funcionó, y me puse a construir un experimento. Me gustan los experimentos, eso ya lo sabéis si visitáis esta página, claro. Y este en concreto tenía el oscuro secreto del de ganar seguidores prácticamente sin ningún tipo de esfuerzo más allá de una frase corta en un tweet. Me puse a diseñar los pasos que seguiría (y que han conseguido que 35 de mis 269 seguidores hiciesen clic para leer mis tweets de un modo habitual). Seguir una cuenta-protesta de Twitter    

Quejémonos juntos. O cómo ganar seguidores mientras me quejo


Esto no es una teta 6
No, hoy no he venido aquí a hablar de mi libro, sino de tetas, y su intromisión en el modo en que Twitter funciona. Las tetas, para el que no lo sepa, son esos órganos que suelen venir a pares en los mamíferos y que, en las hembras, segregan leche para el desarrollo de la cría. Como hay gente de mi quinta leyendo, y cursaron la ESO, comentaré que la imagen anterior no es de una teta (aunque cumple una función similar). Pero, al parecer, solo como alimento para las crias, porque twitter usa las tetas de otro modo (y puedo demostrarlo).

Las tetas y twitter



PL1 - copia - copia (2) 4
Dado que no sabía muy bien cómo empezar este artículo me he ido a lo fácil. A hablar claro, sin tapujos y sin ocultar nada. La idea de este artículo es que todo el mundo pueda ver cuánto estoy ganando, cuánto espero ganar y cuánto he ganado. Mis ratios de venta, los lugares desde donde más se compra y quién se lleva cuánto dinero en esto de escribir un libro. Es evidente que tenemos tres agentes en el juego: Amazon, el escritor (yo) y el estado. Pero, ¿cuánto se lleva cada uno con mi trabajo? Empecemos. Datos generales. Ventas mensuales Comenzaré por mostrar dos tablas, ambas con el mismo tipo de datos pero una incluyendo enero (la segunda) y otra sin ese mes. Es importante su exclusión porque todavía no ha concluido, y puede dar lugar a dudas o errores de muestreo de datos. Lo que se ve en ambas estadísticas es lo mismo: las unidades vendidas de libros eBooks en función de dos parámetros. Estos son el mes y el día de la semana. Por ejemplo, puedo afirmar que he vendido más los martes de diciembre, pero que en enero las ventas máximas se disparan al domingo. En ambas tablas, cuanto más oscuro es el azul, más alto el número. De manera general (y ahora vamos a la fila inferior de totales mensuales) voy vendiendo cada vez más, las ventas tienen sus picos. Por ejemplo, septiembre. Es fácilmente observable que, aunque en enero las ventas se desplacen hacia el domingo, se suelen vender unos pocos más libros en lunes. No, no muchos más. Es posible que te estés preguntando: ¿Qué es lo que ocurre los lunes? Pues los lunes es el día en que, como hoy, publico las entradas de mi blog. Atrás quedó el tiempo en que lo hacía todos los días. Además de publicar los lunes mis entradas, este suele ser el día de mayor compra de libros electrónicos según los cinco escritores con los que abiertamente comparto los datos de mis libros. Datos básicos. Dinero generado por ventas Vamos a lo que vamos. Imagino que cuando uno se hace escritor lo que quiere (además de ser leído) es ganar pasta. Sobretodo quiere ganar pasta, quiere vivir de vender libros y, si es posible, dejar su trabajo de mierda, en el que está atrapado y con un jefe al que odia a muerte. Pues vamos a ello. Lo primero de todo es decir que Amazon permite dos tipos de configuraciones de regalías (lo que te llevas) en función de, por ejemplo, lo que vaya a costar el libro. Yo no quería que costase mucho, de modo que tuve que elegir la primera opción: 35%. El precio del libro no llega a los 3 dólares. 70%. El precio del libro ha de ser mayor o igual a 3 dólares. La tabla lo que muestra es lo siguiente: lo obtenido para cada agente (El estado, Amazon y el autor) en función del mes. Podemos observar, en gris un factor […]

Los datos del escritor (#Transparencia)


culo en LinkedIn 6
Hace un tiempo una amiga me llamó, y me preguntó cuál era el motivo de LinkedIn, como empresa, así como qué era lo que la gente esperaba de ella. Sin pensármelo mucho, contesté que LinkedIn, como empresa, quería dinero, y que la gente acudía a ella porque podía darle ventajas para su siguiente trabajo. Tras investigar a todo mi entorno social más un poquito más de investigación en foros y en esos conocidos a través de la web, confirmo mis sospechas: prácticamente nadie se hacía un perfil de LinkedIn cuando tenía trabajo o cuando quería mantenerlo, sino cuando lo buscaba. Es un hecho contrastado estadísticamente. Y sobre que una empresa desee beneficios contables creo que no hay mucha duda. LinkedIn es, por supuesto, una empresa. Una que se dedica a muchísimos proyectos, todos ellos enlazados a través de la experiencia laboral. Resumir lo que hace LinkedIn con un “es un CV online” se queda muy atrás, porque lo cierto es que es una herramienta bastante potente en la búsqueda activa de empleo. Recuerdo que la búsqueda activa de empleo no es echar muchos currículums, sino tocar mucho los cojones a mucha gente. Luego volveré a este punto. Quiero destacar que LinkedIn no me paga por haber puesto hoy su logo en un culo, por si acaso alguno, tras leer todo lo que voy a decir de esta empresa, le da por pensar por ahí. Tampoco he conseguido trabajo gracias a esta red social, aunque lo de red social está un poco desvirtuado para lo que viene siendo. Como decía, LikedIn no es una base de datos para tu CV. Por supuesto puede ser un buen escaparate para lo que has hecho en tu vida, aunque dentro de unos años todos debamos tener nuestro blog o web personal para decir “esto es lo que he hecho hasta ahora”. También ofrece algo muy importante: poder conocer a personas de determinada empresa directamente a través de las visitas que hagamos a su perfil, valorar las aptitudes de los conocidos, publicar artículos interesantes, publicar basura también (hay de todo, claro). Pero para mí lo más importante es la posible interacción entre la empresa y el posible futuro trabajador. Hay modos de ponerse en contacto, incluso sin hablar. La perseverancia febril como virtud Esto me lo comentó un amigo, y es totalmente cierto: llamas la atención cuando miras el perfil de alguien en LinkedIn. Que es, en esencia, para lo que puede valer esta red social. Un poco el “ey, estoy aquí, mírame” que todos deseamos tener a nuestro favor. Ya lo comentó una vez Carlos Bravo con su estrategia para conseguir la atención de tu blogger. Básicamente lo que había que hacer es ir a tu web, poner un enlace a la suya y hacer clic muchas veces. Cuando la persona que hay al otro lado ve que en sus estadísticas hay muchas visitas desde tu web, le llamarás la atención más que los demás. Esto en LinkedIn es exactamente igual: cada vez que […]

Por qué publicar un culo en LinkedIn



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He hablado en alguna ocasión del absurdo de la publicidad impresa. Pero la publicidad está en todas partes: en las webs, en los teléfonos móviles, en nuestros portales (por cierto, creo que esto es ilegal), en los árboles, coches, carteles publicitarios de carreteras, en las paredes, periódicos, noticiarios,… Estudio marketing y creedme, la publicidad es su hermana bastarda. De hecho marketing y publicidad no tienen demasiado que ver. Marketing es el modo de vender algo mientras que la publicidad es un sistema de acoso a la fuerza para vender algo. Es importante la palabra acoso, y es que cada vez más gruño a los papeletas (las amables personas que dan folletos por la calle para que los tiremos a la basura). Todavía no entiendo cómo no está prohibido que estas prácticas se lleven a cabo viendo lo que ensucian las calles y el poco impacto en ventas que tienen. El resto de publicidad es pasiva, y por lo tanto elegible. Por ejemplo en este blog solo tengo publicidad de mi libro, mientras que existen otros que son, en esencia, publicidad con un poquito de letra. Pero si entras ahí es porque quieres, nadie te obliga. Nadie te obliga a comprar un periódico, ver un canal concreto o escuchar tal cadena de radio. No obstante pasear por la calle se ha convertido en una actividad molesta y últimamente nada grata. Cientos de flyers vuelan hacia ti con un tipo pegado a su culo. El tipo a veces ni te sonríe, incluso va con los auriculares puestos. Él solo reparte flyers. Pero peor que todo eso es encontrarte publicidad en tu portal. Tu portal, que no es un tablón público de anuncios sino la entrada a tu casa, se ha convertido en el portal no-web más importante en servicios de limpieza, pintado de casas y talleres de coche. A diario quito un papel con celo junto al telefonillo (dejando una mancha). Y todos cumplen lo mismo: no hay ninguna empresa detrás. Es decir, que no cotizan, no ayudan a los demás, nunca ayudarán a reactivar la economía (para esto queda todavía bastante). Pero no solo eso. Es que, además, ensucian, manchan las calles, obligan a la contratación de basureros extra (que salen de tu bolsillo, por cierto), afean el entorno, y hunden un poquito más la economía. Es por eso que se me ocurrió un método de ahuyentar estos carteles, y es hacer llamadas de visitas a lugares donde no estás. Por supuesto solo si tu línea es de tarifa plana y llamando desde una marcación oculta para que no sepan tu teléfono. Llamas, preguntas por Julián, Manolo, Alejandro o quien sea, y le comentas que tienes un problema que pueden resolver en función de la empresa en cuestión. Y les mandas al punto de la ciudad más alejado de su domicilio (porque es de ahí de donde salen). Días más tarde, y tras varias llamadas que han llegado a costar cientos de euros en transporte y gasolina, vuelves a llamar diciendo […]

Arruga la publicidad


publicidad papelera mierda marketing 2
No he podido dejar de apreciar el pequeño trayecto que realiza el papel publicitario. Los ahora llamados flyers, que han sido “propaganda” durante toda la vida. ¿Sirven de algo? En mi opinión tienen varias utilidades. La primera y más llamativa es utilizar a las personas menos cívicas de la ciudad para recogerlos de los repartidores. Una vez han realizado esta labor y los tienen en su poder, se limitan a dejar caer el pedazo de papel clorado como si la gravedad con que el planeta los atrae les eximiese a ellos de toda responsabilidad. De ese modo en Madrid se puede pasear durante todo el año sobre un magnífico manto publicitario que sustituye al aburrido mantillo clásico. ¡Y totalmente gratis para el paseante! Existen, por supuesto, otros usuarios de la vía que cogen los papeles y que en vez de arrojarlos al suelo los echan a una papelera. Probablemente la más cercana. Si te fijas bien puedes ver un montón de papeles tirados por el suelo en trayectoria a la papelera más cercana. Alguno, después de todo, se desanima tras un par de costosos metros portando algo tan pesado como un cuarto de hoja de papel y lo abandona, de nuevo a la gravitación, a la primera de cambio. Pero los que consiguen llegar (y encestar, que esa es otra) a la papelera tampoco están mucho más interesados en lo que ofrece la publicidad que el que la tira al suelo. De este modo se pueden observar papeleras abarrotadas de papeles de publicidad. El tercer y no menos importante uso de este tipo de publicidad es el talar árboles. Piensa que cada vez que estás cogiendo un panfleto publicitario estás destrozando una selva tropical. Porque es, de hecho, lo que estás haciendo. Todos nos preocupamos de cómo no contaminar, de qué podemos hacer para ahorrar energía y recursos sin cambiar nuestros hábitos. Llevo años sin coger publicidad. Ni la miro. Y he ganado varias cosas haciéndolo. Por un lado no me he visto bombardeado con ofertas de algo que no necesito y que acabo comprando. Es decir, que he ahorrado dinero. Y por otro puedo suponer que uno o dos árboles centenarios siguen donde deben estar gracias a mi. En su sitio, produciendo el O2 que tanto necesitamos y filtrando para nosotros el CO2 dañino. Y lo único que he tenido que no-hacer es coger publicidad por la calle. Ya que no imprimimos los correos web, seamos coherentes con la publicidad que cogemos por la calle. Y tú, ¿recoges publicidad?

Los diez metros publicidad (estilo libre)



Vista de calle a través de Ingress
Pues ya no se trata de un “¿Y si…” sino de un “¿Pagarás por ello?”, porque este modelo ya existe aunque no lo veamos mucho por aquí. Que sí, que existen agencias de publicidad que te llevan los clientes a tu tienda, aunque el cliente no sabe exactamente que va a tu tienda. Qué jaleo. ¿Cómo funciona esto? Hace un tiempo hablé de un juego llamado Ingress y las ventajas a nivel físico que planteaba, uniendo un mundo puramente friki con el deporte en equipo o en solitario. Para los que no leyeseis el artículo, Ingress es un juego de realidad aumentada que ha construido un universo sobre la realidad. Y en este universo ficticio has de jugar capturando lo que en el juego se conoce como “Portales”. Básicamente se trata de un “Captura la bandera” a nivel mundial con decenas de millones de banderas distribuidas por todo el planeta y que solo se ven usando los dispositivos móviles. Esto te ayuda a moverte y a quemar calorías. Pero hoy no hemos venido a hablar de eso, sino de cómo Ingress se ha convertido en un modo de llevar a clientes que ni siquiera saben que son clientes a las tiendas de empresas que pagan a Ingress por ello. Suena a Un mundo feliz, pero está pasando. Dentro del juego podemos hacer varias tareas: capturar portales (banderas) enemigas, defender las propias, obtener energía de las que controlamos, atacar portales enemigos,…todo ello lleva un puntaje a nivel mundial en el que dos equipos compiten entre sí por superar al otro. Es decir, que si hoy sales con tu bici por Madrid y consigues sustraer unos cuantos miles de puntos a tu enemigo, eso apenas significará nada para el puntaje global, compuesto por la suma de los puntos ganados por millones de personas activas diarias. Y ese es el truco: millones de personas activas diarias. Y donde hay una concentración de gente, Google lo explota. Ingress es un juego desarrollado por una StartUp de Google para dispositivos Android. Pero la publicidad no está dentro del juego, sino fuera del mismo. Jugar es totalmente gratuito (a pesar de que se puede pagar por accesorios extra) y no es necesario desembolsar un euro. Se puede jugar con el simple gasto de la batería y el uso de las piernas para moverte de un sitio a otro. Y entonces, ¿de dónde sale el dinero? Imagina que tienes una empresa, llamémosle Bar Desierto. El Bar Desierto sufre una mala racha: han retirado unos cuantos locales cercanos y ahora se ha convertido en un lugar algo apartado del núcleo comercial más cercano, por lo que apenas pasa gente que se pare a tomarse un café. ¿Cómo lo arreglamos? Hablamos con nuestro amigo Google, que nos ofrece la oferta clásica de poner nuestro anuncio en sus webs de búsqueda. Y esa es una opción. Pero existe otra. ¿Y si Google te mandase a los clientes directamente a la puerta de tu local? Pues puede hacerlo. Dentro de Ingress […]

¿Y si los anuncios llevasen a la gente físicamente a tu tienda?


Falso anuncio de pegamento que no existe 2
Durante la tarde de ayer quedé con unos amigos y estuvimos hablando en un parque sobre a lo que podemos dedicarnos en un futuro. Dos de nosotros vio el marketing como una opción viable. Y, por supuesto yo era uno de ellos. Saltando olímpicamente por encima de la pregunta ética de “¿Debo vender esto a alguien?” iremos directos al “Quiero y/o necesito venderlo.”. Y hay muchísima gente que necesita vender algo estos días. Sin ir más lejos ayer mismo tuve que rechazar cerca de diez papeles de publicidad de locales de restauración: flyers que acabarán en una papelera. Cuando le dije precisamente eso a uno de los chicos que las repartía me comentó que iban a acabar ahí de todos modos, que el objetivo era quitárselas de las manos. ¡No vender! ¡No hacer publicidad! ¡No convencer al cliente de que su local era el mejor! Sino deshacerse de aquellos papeles. Ese era su trabajo. Es como si un cirujano tuviese como meta no ensuciar un quirófano o el dueño de un bar tuviese el objetivo de dejar las mesas lo mejor recogidas posible para el día siguiente. Del todo absurdo. Ese chico ha sido contratado por un motivo que ni siquiera entiende. Él no es parte del local, él es solo un dispensador de papelitos que la gente tira a la basura. No sé cómo respondería a la pregunta de “¿Tú a qué te dedicas?”. Probablemente te diese un papelito y se quedase sonriendo con la esperanza de que tú hicieses lo mismo. La publicidad, dentro del marketing, tiene que cumplir un objetivo muy concreto: llegarte a la patata. Y no importa cómo lo hagas. Haz reír, haz llorar, haz que la gente piense, pero NUNCA, NUNCA, NUNCA, les dejes indiferentes. Ayer, sin ir más lejos, inventé una familia de formas planas para hacer entender un concepto bastante básico. Y lo hice porque en un futuro quiero que la gente recuerde el Trilongato de Barreras. Y hoy he hecho para que os riáis la imagen de arriba. Porque por muy seria que sea una empresa de pegamentos falsa seguro que con humor vende algo más. Y tú, ¿cómo vendes cuando vendes?

Publicidad que te llegue a la patata