Categoría: PRUEBA


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Hace dos días, Anónimo Anónimez contactó conmigo para preguntarme si tenía o no estrategia en esto de los blogs, los libros y el dinero en general. Anónimo, no seas cabrón, y comenta de vez en cuando, gracioso. Pero, por supuesto, te contesto, Anónimo. A ti y a todos. Aunque os pido que, si os interesa este blog como parece por los privados que mandáis, lo compartáis en las redes sociales. Recordad que yo no gano mucho haciéndoos leerme por aquí, este blog no tiene anuncios.

¿Trabajas para mañana o para hoy?


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Sé que la gente vive con dinero en la cartera. Yo no. Saco cuando necesito de algún cajero. Eso, por supuesto, me ha ocasionado a veces algún imprevisto, pero nada más lejos de un verdadero problema. “Me apetece una bolsa de pipas” porque acabo de ver el puesto de pipas. Pero no las necesito. Ni siquiera estoy seguro de quererlas. Pero si tengo dinero acabaré comprándolas. ¿Os suena este razonamiento? Desde hace dos años intento vivir sin nada de dinero en la cartera. Llevo, para imprevistos, la tarjeta. Cuando llevaba dinero entraba casi todos los días en una tienda de alimentación a por algo, con el gasto que conlleva y las calorías ganadas así. Además me tomaba dos o tres cafés al día, y a veces compraba agua embotellada. ¿Conclusión? De tres a cinco euros diarios en algo que no necesitaba ni me aportaba nada. Luego estaban los caprichos: auriculares, relojes, agentas y cuadernos varios, cenas y comidas, ropa,…ante esto me marqué la siguiente norma en función del coste: 0-10 euros: un día de margen para comprarlo. Si lo sigo deseando, lo compro. 10-20 euros: dos días para pensar. 20-50 euros: tres días. 50-100 euros: una semana Más de 100 euros: jajaja, no tengo tanto para gastar. Debe ser un gasto imprescindible que me aporte algo importante o que no pueda evitar. Por supuesto se exceptúan aquellos momentos en los que salgo específicamente a cenar fuera de casa o a tomar algo con algunos amigos. Con este método trabajé cuatro meses en una empresa y ahorré (ahorro, no ingreso) 3.500 euros. Si hubiese pagado un alquiler alto, digamos 500 euros (muy alto), habría ahorrado 1.500 euros. Y es que nos gastamos mucho en pequeños caprichos sin sentido. Es mejor ahorrar para cuando haga falta, o gastarlo en aquello que nos aporte algo importante. Y tú, ¿en qué malgastas el dinero si lo llevas encima?

No lleves dinero encima



Si te esfuerzas día a día aprenderás lo suficiente como para que lo que para otro es un mundo para ti sea un problema más del día a día 2
¿Te has preguntado alguna vez por qué no te va en la vida como deseas que te vaya? De lo que voy a hablar hoy es algo que en realidad todos tenemos interiorizado y que tiene que ver con mover el culo. Tengo conocidos que se quejan continuamente de que su trabajo no les motiva, o que no encuentran uno, o que quisieran adelgazar o tener más dinero. Y me temo que la solución a todo eso y cualquier deseo o frustración pasa a través de hacer algo. Hace un par de semanas comencé a buscar trabajo. Me registré en unas cuantas páginas y comencé una aplicación masiva a prácticamente cualquier oferta que cumpliese: media jornada; sueldo digno; que se pudiese llegar por transporte público. Eran las condiciones que me vienen bien para acabar de estudiar y sacarme el carnet de moto mientras tengo tiempo, además, de escribir aquí. Dado que yo lo acabo tabulando todo, por supuesto guardé cuántas horas y cuántos currículums y cartas de presentación escribí: Me registré en 7 páginas web; Eché a 325 ofertas de trabajo; Escribí una carta personalizada para el puesto en 298 ocasiones; Realicé 34 llamadas a empresas; Entregué mi currículum en 13; He tardado 12 días en encontrar trabajo; Dedicando un poco más de 100 horas. Y es que nadie, salvo tú, va a trabajar por ti. En el caso de que no tengas trabajo ya no tienes excusas. Regístrate en todas las webs de empleo que encuentres y aplica a todo aquello que te interese. No tiene por qué ser de tu sector, recuerda que cambiando de sector aprenderás muchísimo más que si te limitas a subir en el tuyo. Que el sueldo no sea una barrera, basta con que sea suficiente para cubrir los gastos y ahorrar un poco. Todos queremos un sueldo alto, pero me temo que ahora mismo las ofertas laborales no están en esos parámetros. Eso sí, no os dejéis utilizar ni entréis en una beca si podéis evitarlo. A menos que no tengáis experiencia en nada, aplicad solo a puestos laborales que no sean de prácticas ni beca, para eso están los periodos de prueba como el que tendré yo de dos meses. Lo que está claro es que quien no trabaja por un empleo, solo encontrará trabajos que no le motiven, de rebote o enchufado, puestos laborales con los que no estará de acuerdo, en los que no le valorarán y que no se convertirán en parte de su sueño vital. Como veis en el dibujo quien se entrena a diario podrá subir o saltar cualquier muro. ¿Os imagináis que dentro de diez años surge un problema grave en vuestro lugar de trabajo? La pregunta que se planteará entonces es: Esta persona, ¿ha tenido la experiencia suficiente como para superar la prueba? Y tú, ¿qué haces para encontrar (o generar) trabajo?

La carrera de obstáculos que constituye todo


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Aunque ya suena un poco extraño vais a ver cómo la idea que anda tras este artículo es bastante interesante. La aprendí hace unos años, cuando decidí cambiar mi ruta hacia el trabajo para evitar perder 30 euros mensuales y ganar unas 2000 kilocalorías de paso. Todos, unos y otros, tenemos lo que se conoce como umbral de la voluntad. Esto se ve fácilmente reflejado en los instintos de un perro. Imagina que sacas un perro a un parque mientras lo hace un vecino de la zona, y que ambos perros andan sueltos sin correa (Nota: no es aconsejable por aquello de la multa). Si ambos vecinos pasean a una distancia prudencial ambos perros levantarán las orejas al ver al otro, ladearán la cabeza y mearán en la primera piedra que vean para que quede constancia de que es suya. No obstante, si a los dueños les da por acercarse el uno al otro también lo harán los perros, y se distinguen tres áreas en función de la posibilidad de cercanía a la fuente del deseo: El segundo punto corresponde, por supuesto, a la percepción del perro. Y, por mucho que nos preciemos de ser más inteligentes, sufrimos de un comportamiento muy parecido. Al menos yo. Como soy mi mejor objeto de estudio (suelo contestarme siempre bien a todas las preguntas que me planteo y en un plazo razonable) hablaré desde mi punto de vista con determinados productos. A saber: los alimenticios. Eso es dicho formalmente, otra expresión que puedo usar es que como como un animal y que lo hago de manera compulsiva. Al parecer todos los estómagos tienen un pequeño indicador de “lleno” pero el mío no funciona. Esto significa que tengo hambre siempre, y siempre podría comer un poco más. Desde desayunar dos veces, triplicar el postre o levantarse a las cuatro de la madrugada a por algo de picar. Pero puedo decir que he conseguido no comprar y comer de un modo compulsivo. ¿Qué hacer si no tienes voluntad? La respuesta es sencilla: no busques a los otros perros. O, para mi ejemplo: aléjate de las tiendas de comida rápida que sabes que te encontrarás. Es posible que incluso tengas que dar una vuelta enorme para rodearlas, pero te servirá el evitar ver la tentación. Otro factor en que no tengo voluntad ninguna es la de detenerme en visionar videos. Estoy seguro de que esto os pasa a vosotros: reproducís un vídeo y os dais cuenta de que queréis ver tres de los relacionados, así que los abrís en pestañas para verlos luego. Tres horas más tarde os preguntáis: “¿Por qué son las tres de la mañana ya?”. Pero uno de los más graves y que afectan a prácticamente todos es la excusa del tiempo para hacer deporte, y el uso masivo de escaleras mecánicas y ascensores. Para ello lo que hago es intentar ir siempre por el lado que da a las escaleras. Por ejemplo en una parada de metro cerca de mi casa el […]

Si careces de voluntad, no te permitas poder elegir



Elongatos 3, 4 y 5: trilongato, tetralongato y pentalongato 1
Hace no demasiado intenté graficar todas las implicaciones que tiene el ponernos barreras a nosotros mismos desde diferentes ángulos: lo familiar, lo personal, lo social, tabúes, etc. Pero me di cuenta de que en realidad el problema es simplificable a: entorno (universo y leyes físicas), sociedad (normas), tú (absurdas idiosincrasias personales). El trabajo del experimento mental lo tenéis aquí abajo: Adelanto, para quien se haya metido aquí buscando otra cosa, que vuestro pene medirá lo mismo tanto si leéis esto como si no. Si mide algo diferente a causa de la lectura, id al médico. ¿Qué es lo que estáis viendo en la imagen de arriba? Pues para empezar una figura a la que he llamado trilongato, nombre que me he tenido que inventar porque al parecer la figura no existe. Un elongato es un polígono al que hemos estirado o elongado los lados originales al infinito, ofreciéndonos una serie de conjuntos abiertos y cerrados (elongatos de más de 4 lados) que podéis ver aquí: Una vez formalizado que existen tres tipos de barreras (universo, sociedad y tú) se asigna a cada membrana de lo que haces con los infinitos posibles comportamientos que pudieses tener una de esas barreras. De ese modo he situado la barrera “tú” en la parte inferior. Eso significa que lo que hay por debajo de ella no lo haces porque no quieres. Existen otras dos barreras más, sociedad y universo, que cumplen exactamente la misma función que la barrera comentada: impedirte hacer algo. Teniendo en cuenta que para vivir en sociedad hemos de cumplir ciertas reglas y que no es bueno saltarse las leyes de la naturaleza solo nos queda una membrana por desplazar: la tuya. Pero por supuesto de eso ya había hablado aquí. Y tú, ¿qué es lo que no te dejas hacer (a ti mismo)?

Las barreras que te autoimpones (y el nacimiento de los elongatos)


Herramientas para mis Videopodcast 2
Cuando en las empresas se pide hacer métodos de Brainstorming o Lluvia de Ideas se piden ideas coherentes, medianamente fundadas y con una lógica tras ellas (me da igual vertical o lateral, pero lógica). Así, no queda bien en una sesión de estrategia que alguien diga: “Pues a mi me gustaría que el papel del váter lo pusiesen de otro tipo menos duro.”. Por favor, no quiero ser malinterpretado, el papel suave es lo mejor para quitarte la caca del culo y los mocos de la nariz, pero quizá el comentario estuvo ligeramente fuera de lugar. ¿A cuento de qué viene esto? Pues a que desde hace meses participo en un grupo online de escritores en busca de nuevas ideas y lo modero y dirijo. Si estáis interesados para apuntaros se realiza totalmente gratis a través de un grupo de Google+ con Hangouts que voy montando cada semana y con resultados online en titanpad. Los interesados podéis mandar un email en mi formulario de contacto. Resulta que he descubierto varias pegas en reuniones de este estilo. Por poner un ejemplo, cuando alguien habla sobre personajes se cruzan aspectos que no tienen en principio nada que ver como el tipo de narración o cómo hacer si tenemos versos. O viceversa: analizando estilos de escritura como puede ser la descripción densa aparecen ideas como entornos sociales en la novela. Que sí, son buenas ideas, pero el éxito de una buena lluvia de ideas es que todo el grupo esté predispuesto a hablar de una serie de factores o un conjunto de datos determinado que no nos lleve por los cerros de Úbeda y que mantenga el foco en un ámbito determinado. Y tú, ¿has participado en algún brainstorming? ¿Cuál fue tu experiencia?

Lluvia de ideas Vs Diarrea de gilipolleces



Inventos de Homer vs Thomas Alba Edison
No estoy seguro de cuál es la relación que tenéis con Los Simpsons. Para mi fue un descubrimiento enorme saber que uno podía reírse de un sistema y que el humor era capaz de darte a conocer la mentalidad de un país o una crítica de un modelo social. Recuerdo perfectamente cuál fue mi primer capítulo y dónde y cuándo estaba viéndolo. De broma digo que Los Simpsons han invertido más en mi educación que mis padres, y por ahí-ahí debe andar la cosa (he dedicado muchos años a aprenderme capítulos completos). Hay un capítulo en que aparecen los triunfos de Thomas Edison en un diagrama lineal en comparativa con respecto a Homer. Por supuesto Homer no ha hecho absolutamente nada en su vida que sea comparable con Edison, y aun así crea el diagrama que vemos arriba para retarse. No os pido que pongáis el listón tan alto, en realidad basta simplemente con marcaros pequeñas metas vitales como pueden ser: En deporte: Andar durante 500m rápido tras calentar durante una semana. Andar durante 1000m tras calentar durante una semana. Intentar correr a trote 100m/200m/…/1000m durante una semana. Correr 100m a tope sin necesidad de pasar por urgencias. Correr 1000m a tope sin necesidad de preparar un testamento previamente. … En el tema de idiomas (los hispanohablantes tenemos un asunto pendiente con los idiomas): Entender todos los titulares de las noticias de un periódico. Traducir los que no entienda. Poder leer un cuento para niños. Una vez conseguido leer 20 más. Comprender las entradillas de las noticias (eso que hay debajo del títular) Leer unas cuantas novelas juveniles. Ser capaz de entender una conversación de la cuál se sabe el tema. Lectura de novelas y periódicos sin problema. Entender conversaciones. Ser capaz de redactar. Ser capaz de participar en conversaciones fluidas. Como veis ambos retos (pese a sus diferencias) tienen curvas de aprendizaje similares: son escalonadas). Hay unas escenas en la película “El guerrero número 13 en que en 30 segundos de película un español consigue aprender el nórdico. Por desgracia muestra meses de escucha en segundos, y miles de conversaciones. Es importante destacar que se aprende poco a poco. Pero una vez aprendido no podemos olvidar lo que ya sabemos o, al menos, lo que hemos conseguido. En mi pared, justo tras el ordenador pero de modo que pueda verlo, una maraña de post-it me muestra a la izquierda lo que he conseguido trabajando: aprender cuándo dejar una empresa antes de que se hunda, la carrera, a conducir, saber los objetivos vitales, escribir este blog, mi primer libro, bajadas de pulsaciones por ejercicio, bajada de peso, aumento de niveles salariales y rentabilidad de mi dinero en bolsa, etc; y a la derecha otra nube de post-it me muestra retos que tengo pendientes: publicación de libros, terminar el máster, aprender a manejar bien una moto, 10km en bici a tope sin morir, futuros artículos y proyectos,… Seguramente de todo lo que tengo apuntado a la derecha solo la mitad (o menos) […]

Contabiliza tus logros


Drew Manning, y fuerza de voluntad gráfica 3
Joder, mira ese qué abdominales tiene, y yo con esta barriga…¡qué suerte tiene! Mira su cochazo, o el tamaño de su casa…qué envidia, ¿verdad? O no. Es improbable que a todo el que le vaya bien en algo lo tenga por genética. “Venía genéticamente preparado para ser el mejor vendedor de televisores del país.” Pues lo dudo, sinceramente. Hoy os quiero abrir la mente en cuanto a lo que el resto de personas hace, y a aprender a valorarlo, una asignatura pendiente por parte de muchos. Si buscas ‘iceberg‘ en google te saldrán cientos de imágenes en las que se ve cómo el trabajo duro apenas es percibido por el entorno. Quién sabe, quizá de aquí a unos años iceberg se haya adjetivado: “Menudo iceberg está hecho Carlos.” para decir de él que trabaja y se esfuerza en algo que queda ‘en la trastienda’. Hace poco oí en una conferencia a una muchacha que estaba interesada en los procesos sociales que quedan tras la cortina, como puede ser el mantenimiento, reparaciones de calzada, telecomunicaciones, el sembrado de farolas, etc. Multitud de actividades de la que la falta se notaría pero en las que no se tiende a reparar cuando se producen (cierto que a veces a horas intempestivas). Por lo tanto no podemos quejarnos de la suerte que tiene todo el mundo sin hacer el esfuerzo que hay detrás de esa persona. ¿Quieres adelgazar? Plantéatelo como un balance entre lo que entra y lo que sale. El tipo de la foto se llama Drew Manning, y engordó 30 kg solo para entender a sus clientes, y para luego demostrarles que el esfuerzo sostenido en el tiempo vale la pena. ¿Quieres ser mejor en tu trabajo? Aprende técnicas de desarrollo personal y estudia todos los artículos que encuentres del sector. ¿Quieres trabajo? No eches 5 candidaturas diarias de tu sector en tu ciudad. Echa de cualquier sector en donde sea. Y echa 20. Personalmente he tenido que aprender inglés practicándolo una hora al día durante años, viendo todo en ese idioma y esforzándome a leer al menos alguna noticia al día. Y ni siquiera soy bueno en ello. Es más, diría que soy un cafre en inglés. Por lo que sea a mi me cuestan los idiomas, pero eso solo significa que debo redoblar esfuerzos para aprenderlo. Tampoco soy bueno en animación 3D, que estudio por mi cuenta desde los 16 años. Hace falta muchísimo esfuerzo para ser un iceberg. La pregunta es: ¿Estás dispuesto? Tendemos a sentir envidia de los demás sin hacer nada para conseguir lo que tienen.

El esfuerzo (no visible) de los demás



Tú también tienes tu sueño, pero para ello hay que trabajar
A todos nos ha ocurrido a lo largo de nuestra vida la ocurrencia de esa idea brillante que nos catapultaría hacia un punto intermedio entre rico asqueroso y holgazanear todo el día. Era, sin duda, una idea genial que nos iba a hacer ricos. Y que no lo hizo. ¿Sabes por qué? Pueden existir infinidad de motivos que probablemente no tienes en consideración Eres muy malo en lo que haces Es posible, y muy probable, que estés usando estrategias que no valen, que tires el esfuerzo a la basura o que, simplemente, seas lo suficientemente patoso como para no saber ni lo que estás haciendo. Es importante que sepas para qué haces lo que haces más allá de “ganar dinero”, porque sin un motivo personal detrás de una empresa es muy difícil que ésta prospere. Y quizá el motivo es que estás tú al frente. No te has esforzado lo suficiente, vago Me esfuerzo al 100% los primeros diez minutos y luego holgazaneo durante el resto del día porque me da pereza, o porque, simplemente, soy un vago. Así es normal que los proyectos no salgan adelante. Para sacar una idea de la nada hay que trabajar duro. Y duro significa estudiar siete horas diarias, hacer las tareas de la casa, y cuando quieres relajar la mente ponerte a escribir para tu público, o para ti y practicar. O ponerte a estudiar algo no “obligatorio”. Tu idea era una mierda, y te lo han dicho Como empezador de proyectos todavía no me he encontrado con un fracaso estrepitoso de ninguno de los que empecé, aunque es muy probable que sea una cuestión de tiempo porque lleve poco haciéndolo. De lo que es seguro es que todos tenemos ideas malas. Yo el primero. Pero para tener una buena es posible que necesites diez malas. Lo importante es aprender de ellas y saber cuándo hay que dejarlas ir o mejorarlas para que sean aceptables. Actualmente tengo muchos proyectos personales abiertos a los que dedico más o menos tiempo en función del disponible, todos me cuestan cero euros (y mucho tiempo) y puedo cerrarlos cuando me venga en gana. Estás empezando y eres un impaciente Hace poco descubrí que tenía más de 100.000 visitas en mi perfil de Google+. A día de hoy son 113.000, subiendo como no me lo esperaba. Para llegar a este número he tenido que escribir un artículo cada dos días desde hace muchos meses, y uno diario desde hace poquito. Es decir: hay que ser muy paciente para que el trabajo dé frutos. Lo primero que te dicen en una escuela de negocio es que cuando montas una empresa es posible que los cinco primeros años tengas pérdidas (no confundir con no tener sueldo). De manera que hay que trabajar duro durante mucho tiempo para ver algún resultado. Por supuesto puedes ayudarme en mi esfuerzo siguiéndome en mi Twitter o compartiendo este artículo con los enlaces de abajo Te falta experiencia Es decir: aún no la has cagado el […]

Feliz día de la Quesadilla: cuando las ideas fracasan


Acertijo popular que espera la respuesta de un robot, no una persona 2
Y no me refiero a las series televisivas, sino a esas sucesiones que a todos nos gustan como: 1, 2, 4, 8, 16,… ¿Alguien sabe cómo sigue la sucesión que he puesto arriba? Seguro que a todos los lectores se les ocurre cómo seguir. Pero, ¿y si os dijese que cualquier número encajará en la sucesión? Estamos tan limitados por un modo de pensar vertical que pensamos que toda la información necesaria para la solución del problema está en los precedentes. De ese modo si Juan ha comprado 50 manzanas y se ha comido 5, ¿cuántas tiene? Pues eso depende. Puede haber perdido o encontrado manzanas por el camino. Puede haber regalado algunas o puede que haya contado mal al principio. Tendemos a racionalizar los problemas de modo que no haya ningún posible error o interferencia entre los datos de partida y la solución final, cuando en realidad Juan bien podía haber olvidado cargar las manzanas en el coche y conducir 100 km hasta recordar que las manzanas siguen junto a los árboles colocadas en sus cajas. Y es muy probable que Juan no vuelva a por 50 manzanas. Ni a por 45. Volviendo a la serie inicial voy a proponer la siguiente solución: 1, 2, 4, 8, 16, 1, 32, 64, 128, 256, 2,… ¿Es menos válida que en la que estábais pensando? (1, 2, 4, 8, 16, 32). Pues en realidad no. Lo único que he hecho es abrir el campo de la sucesión y llevármelo al terreno que me ha dado la gana. He decidido que la regla de sucesión es: “Partiendo del 1 se multiplica por dos cuatro veces, luego se coloca el primer número primo, se sigue doblando cuatro veces el número anterior y luego se coloca el segundo número primo,…” Pero podía haber seguido de cualquier otro modo: 1, 2, 4, 8, 16, 8, 4, 2, 1, 2, 4, 8,… 1, 2, 4, 8, 16, π, 32, 64, 128, 256, 2π,… 1, 2, 4, 8, 16, sastre, 32, 64, 128, 256, cocinero,… Siempre y cuando seamos capaces de crear una ley de recurrencia o unas reglas la serie será válida. Si os fijáis en el juego de la fotografía cualquier respuesta que se os ocurra encajará en el 117 si sois capaces de crear una ley de recurrencia adecuada. “Si tras un cierto número de horas la solución esquiva tus deducciones y las halladas no encajan en el planteamiento inicial, entonces cambia la pregunta a las soluciones que ya tienes.” Sir Alexandre Dankworth ¿Te ha parecido interesante? ¡Compártelo!

Cómo resolver cualquier serie con lo que te venga en gana (y ganar)



El roto desprogramacion
Cuando oímos en talleres de desarrollo personal, páginas de marketing o cursos de coach que tenemos que realizar una serie de tareas o aprender de determinados aspectos de la vida todos pensamos lo mismo: “No tengo tiempo.” Pues claro que no tienes tiempo. Y es que tenemos un problema en la sociedad modera: nuestras obligaciones (muchas de ellas inútiles) nos enganchan al despertarnos y apenas sí nos permiten vivir durante el día. Borra lo anterior ¿Hay alguna actividad a lo largo del día que no te aporte nada, no sea necesaria y no te guste? Seguro que sí. Por ejemplo hace poco oí quejarse a alguien de que no le gustaba ir a la compra porque perdía tiempo. Hoy en día la mayoría de supermercados te la llevan a casa gratis si consumes un mínimo. Lo que hay que hacer, por supuesto, es cambiar nuestros hábitos y planificar la compra para pedir cuando lo necesitemos una gran cantidad de productos. Como esto hay miles de ejemplos, actividades en nuestra vida que ni son necesarias ni nos aportan nada. ¿Por qué seguimos realizando estas tareas? Como hablaba hace poco en un artículo sobre lo gratis, porque nos hemos auto-programado para hacerlas. Pasado un tiempo de hacerlas de continuo, estas se vuelven costumbre. Una vez establecida una costumbre es muy complicado dejar de hacerla, tu cerebro quiere realizarla porque se siente cómodo con esa tarea. Eliminar los límites Los límites que comportan tu posible crecimiento personal los pones tú. Hace poco comencé una búsqueda de tareas que la gente no realiza en público porque se las han autoimpuesto: Sacarse una piedra de la zapatilla Quitarse la camiseta en público Cambiarse de andén porque te has equivocado Hacerle una foto a algo que no sea paisajístico o estético Preguntar por descuentos u ofertas Pedir el agua gratis en un restaurante Como veis es una lista cortita fruto de una investigación casi nula, pero donde hay seis tareas autovetadas habrá cientos. ¿Por qué puñetas nos importará tanto lo que piense quien no conocemos ni volveremos a ver? Desde aquí animo a eliminar la vergüenza y el victimismo que nos impulsan a quedarnos como estamos, a dar una vuelta alrededor, ver el mundo y asombrarnos de todo lo que podemos hacer (que es mucho). Y, sobre todo, sin que nos importe lo que piensen los demás, un pensamiento arraigado.

Sustraer para sumar


El palillo 1
Hace unos años un profesor me dijo delante de toda la clase “El tema que tienes que desarrollar durante los próximos diez minutos es el palillo” y me dejó sobre la tarima mientras las otras cincuenta personas de la clase me miraban. He de añadir que tengo acojone escénico (no miedo, lo siguiente). La prueba que os traigo hoy es, en esencia, la misma, pero con ligeras variaciones. Todos tenemos amigos, familiares o conocidos ante los que no nos da apuro o vergüenza hablar, de manera que empezaremos por ellos. En la próxima comida o cena plantea este reto al cierre. Cada miembro escribe un concepto sencillo: palillo, mesa, silla, cojín, suelo, puerta, luz,…cualquier objeto físico (ya veréis por qué) que se pueda conocer por todos. Los papeles son doblados y barajados y cada miembro del grupo coge uno. Cada miembro tendrá que hablar durante 10 minutos. Por supuesto de ser muchos bastará con un par de minutos: lo importante es romper la barrera de hablar en público. ¿El tema? El que haya salido en el papel. Reglas: Se debe hablar sobre ese objeto, sin irse por las ramas demasiado. Como nadie sabe cuánto es irse por las ramas mucho podrás salirte por la tangente, pero que no te pillen. Debes hablar hasta que pare el reloj. Puedes mentir. Es posible que no sepas absolutamente nada de la historia o manufactura de un objeto, de modo que invéntatelo. También puedes, por ejemplo, practicar solo, pero es mucho menos divertido. ¿Qué ganarás con esto? A menudo tenemos vergüenza de lo que la gente pueda pensar de nosotros al hablar en público, o no nos creemos con la soltura suficiente. Solo hay una manera de ser mejor en algo: practicando.

La prueba del palillo. Herramientas para hablar en público