Categoría: VIVENCIAS


transience-439677_1280 (1) 2
Para lo bueno y para lo malo. Estamos tan acostumbrados a la explotación que, cuando digo que yo no tengo horario, me dan el pésame. En realidad, creo sinceramente que sin horario es como realmente se rinde. No creo que trabajar a la espera de que el reloj marque las seis de la tarde sea saludable para la mente. Todo el tiempo pendientes del reloj no puede ser bueno a largo plazo. Tengo una alarma a las seis de la tarde porque, sinceramente, ésta hora llega mucho antes de lo esperado. El día se me pasa volando. Por qué no tengo horario Bueno, vayamos por partes. Tenerlo, lo tengo. Técnicamente, según contrato y a nivel legal, se supone que estoy haciendo 40 horas semanales. Es lógico que esté reglado en algún sitio, y ese sitio es el contrato. Otra cosa es que se le haga caso. En mi trabajo nos pasamos las horas del contrato por ahí. ¿De qué sirve hacer 40 horas si la mitad estás ocioso? ¿Para qué ir a trabajar si no hay trabajo? ¿Por qué fingir que producimos cuando no lo hacemos? ¿Tiene sentido sentarse en una silla a mirar el periódico? Desde hace un mes, trabajo en una nueva ingeniería. Una con biblioteca. Y quizá sea por los libros que las condiciones tienen más sentido que trabajar 8 horas diarias. Además de una biblioteca hay café gratis, no tenemos horario de entrada o salida y nadie te mira mal si te vas un par de horas antes a casa. Nos hemos acostumbrado a una pésima cultura laboral en la que si entras el primero y sales el último eres mejor trabajador que quien más rinde. Hemos dado más importancia al horario que al trabajo en sí mismo, quizá porque su valoración es más sencilla. Motivación Pero a mí de nada me serviría llegar al trabajo a las 8:30h y salir cada día a las 18:00h. De seguro me acabaría aburriendo o estresando. El 90% de los días en mi empresa no tienen 8-9 horas de trabajo. O tienen más o tienen menos. Y exprimimos las horas al máximo. Las horas que estamos allí, trabajamos como si no hubiera mañana. Es por ello que no hay horario de entrada o salida. Los tres primeros días que estuve en la empresa ni siquiera fui. ¿Para qué? La persona encargada de explicarme los proyectos estaba de viaje. “Aunque sé que te incorporas el miércoles y sea ese el día en que gestionemos tu alta, prefiero que empieces a trabajar el lunes siguiente” Leer ese SMS de tu futuro jefe motiva. Motiva mucho. Motiva lo suficiente como para querer ir a trabajar y sacar todo el partido a tu día. E incluso a hacer horas extra. ¿Qué son un par de horas extra a la semana cuando ya me han regalado cuatro días desde que estoy allí? Y llevo un mes. Cuatro días regalados (que no cuentan de las vacaciones) en un mes. El por qué. La honradez Es […]

Yo no tengo horario


stairwell-406964_1280
Siempre me ha gustado el rol, en cualquier tipo de entorno y juego. Me encanta el tener un personaje que desarrollar, a quien incrementar una serie de parámetros y hacerlo más fuerte, más rápido, más inteligente. Aumentar su capacidad de producción, por ejemplo, es una constante en juegos como Minecraft. Pero, cuando tienes varios trabajos y proyectos y te planteas tener alguno más, ya no hay tiempo para jugar a videojuegos o juegos de mesa. Se puede jugar a trabajar, por supuesto, que es lo que hago continuamente. Pero ya no hay tiempo para según qué cosas, y yo eliminé los juegos de la lista de preferencias hace mucho tiempo. Pero, como contrapartida, me he convertido en mi propio personaje de rol. Por algún motivo, nos es más fácil mejorar un personaje informático en vez de a nosotros mismos. Posiblemente porque cuesta demasiado mejorarnos, y es muy fácil sentarse delante de un ordenador o una consola. Pero, como pronto querré demostrar en Zen*Guerrilla, el camino difícil es el más divertido. Y, por eso, voy a mejorarme a mí mismo poco a poco en varios puntos (de momento). Parámetros físicos El tener una infinidad de tareas muchas veces redunda en una falta de tiempo para el ejercicio. Por supuesto que siempre hay algún hueco, pero sueles estar agotado. Es por eso que pensé en cómo orientar el ejercicio como un juego de rol, y descubrí que en estos juegos siempre hay un parámetro común: la experiencia. La experiencia es aquello que hace que tu personaje mejore. La experiencia, en el deporte, puede ser algo tan sencillo como los pasos que das o los escalones que subes. Es por eso que, desde hace varios meses, no uso las escaleras mecánicas, y ando siempre que puedo. Además, he tomado las siguientes formas de moverme: Si puedo ir andando en vez de en transporte público, voy andando. Si puedo subir las escaleras a pie en vez de en ascensor o por las escaleras mecánicas, subo a pie. Cada paso, cada escalón, me mejora un poco. He contado la friolera de 200 escalones diarios en un día normal, que se doblan o triplican en fin de semana. Suponiendo tramos de 30 escalones por piso, estamos hablando de 6  o 12 pisos. Este ejercicio será la base obligatoria de trabajo. Capacidad de producción Algo común a todos los juegos es el aumento de la capacidad de producción del personaje. Todo aquello de ganar cada vez más monedas de oro por combate. ¿Os suena? Hasta hace no demasiado, buscaba algún método aplicable en la vida real que me diese algo similar, y lo he encontrado. Se llaman ingresos pasivos. Un ejemplo de ello es mi primer libro, cuya segunda edición (con una nueva portada) sale hoy. Un libro es un sistema de ingresos pasivos porque, una vez escrito, no requiere demasiado trabajo. Prácticamente, no requiere ninguno. Amazon hace todo el trabajo por mí, y yo no tengo que hacer nada. Se trata de un sistema magnífico. Cada […]

Soy mi propio personaje de rol



Marcos Martínez Euklidiadas 9
Trabajo para el Grupo Efisos, un espacio constituido entorno a la base de que cualquier sistema (como un edificio) es mejorable a nivel energético. Y lo conseguimos, el cliente gasta menos luz, ayudando al planeta. También lo hago para ING, único banco del cual puedo decir que sus objetivo es que el cliente ahorre. Y lo conseguimos, el cliente consigue ahorrar, y con ello cumplir sus sueños. Cuando vi cómo La Piedra de Sísifo iba reclutando a los que serán llamados como grandes escritores de la época en un futuro (nunca se hace en tiempo presente) quise escribir junto a Alejandro Gamero. Cada vez son más las personas que se dejan caer por este espacio de pensamiento. Me gusta trabajar con los mejores, con las personas cuya meta va más allá de ellos mismos y tratan de cambiar mediante el esfuerzo el mundo que nos rodea, haciendo suya la misión del cliente, ya sea para ser más eficientes, ahorrar más o disfrutar de las inquietudes mentales más relevantes. Uno de mis objetivos es trabajar con los grandes, sean del campo que sean. Es por eso que Marcos Martínez quiere trabajar con Carlos Bravo. Ya he trabajado en otra ocasión, escribiendo para Quondos la MEGA Guía para publicar en Amazon, pero cuando trabajas con los grandes es muy difícil dejarlo. La motivación que desprenden te hace volver y darlo todo, esforzarte al máximo y acabar (por fuerza) siendo mejor. Cuando escuché que Zen*Guerrilla iba a abrir, y que en ese espacio iban a darse la motivación, la felicidad y la productividad, y cuyo eslogan es sacar lo mejor de ti, lo vi claro. yo quiero escribir en Zen*Guerrilla Esta es mi carta de petición de trabajo. Hola, Carlos, ¿cómo va todo? Esta noche, a una semana de que Zen*Guerrilla sea lanzado, llegarán a tu bandeja de entrada tres artículos clasificados personalmente con la categoría de “Problemas reales del día a día“, un espacio de trabajo continuo en el que quiero plasmar la relevancia de los problemas reales frente a las ligeras incomodidades del día a día, un espacio que hará relativizar las situaciones al lector y donde podrá analizar qué es realmente lo importante y qué meramente molesto. Todos tenemos inconvenientes a los que llamamos problemas, y nos echamos las manos a la cabeza cuando los últimos llegan. Con 27 años tengo dos trabajos con contrato, un libro escrito (traduciéndose al inglés) y otro en marcha, un blog personal, y trabajo en otro cultural. Me gusta trabajar con los mejores, siempre y cuando los mejores se preocupen por la vida de los demás. La experiencia de haber abandonado todas las empresas en las que he trabajado, con juicios de por medio, impagos, registros en el FOGASA, amenazas de un martes cualquiera y cinco sectores a mis espaldas me han colocado (aun a pesar de mi edad) como un contribuyente ajado de experiencias. Y quiero compartir parte de mi filosofía de vida y trabajo. Y, claro, si se me ve con ganas es porque las tengo. Si crees […]

Marcos Martínez quiere trabajar con Carlos Bravo


coffee-171653_1280 2
Me he dado cuenta de algo terrible. Cuando trabajas todos los días perfectamente, al 100% y sin un solo fallo, te estás comportando de manera normal. Que lo hagas perfecto es lo que se pide de ti. Que no tengas ni un solo fallo es lo nominal, no lo deseado en un trabajador, sino lo demandado en el día a día. Se da por supuesto que tú no puedes tener errores. La gente se equivoca, pero tú no tienes esa oportunidad. Lo complicado no radica en hacerlo todo bien, sino en no equivocarse nunca. Si te equivocas, estás perdido.  

Prohibido equivocarse



bag-and-hands 3
En serio, si eres escritor y tratas de vender tu libro ya la has cagado. Porque tú no tienes que intentar vender libros, tú eres escritor, ese no es tu objetivo. Tu objetivo es que la gente los compre que,. El problema de los escritores, y yo estaba en ese saco, es que valoramos más la venta de un libro que el que alguien te salude con un comentario. Leemos el comentario por encima, no contestamos y, en ocasiones, si no nos gusta acabamos por borrarlo. MAL.

Si eres escritor y tratas de vender tu libro ya la has cagado


PL1 - copia - copia (2) 4
Dado que no sabía muy bien cómo empezar este artículo me he ido a lo fácil. A hablar claro, sin tapujos y sin ocultar nada. La idea de este artículo es que todo el mundo pueda ver cuánto estoy ganando, cuánto espero ganar y cuánto he ganado. Mis ratios de venta, los lugares desde donde más se compra y quién se lleva cuánto dinero en esto de escribir un libro. Es evidente que tenemos tres agentes en el juego: Amazon, el escritor (yo) y el estado. Pero, ¿cuánto se lleva cada uno con mi trabajo? Empecemos. Datos generales. Ventas mensuales Comenzaré por mostrar dos tablas, ambas con el mismo tipo de datos pero una incluyendo enero (la segunda) y otra sin ese mes. Es importante su exclusión porque todavía no ha concluido, y puede dar lugar a dudas o errores de muestreo de datos. Lo que se ve en ambas estadísticas es lo mismo: las unidades vendidas de libros eBooks en función de dos parámetros. Estos son el mes y el día de la semana. Por ejemplo, puedo afirmar que he vendido más los martes de diciembre, pero que en enero las ventas máximas se disparan al domingo. En ambas tablas, cuanto más oscuro es el azul, más alto el número. De manera general (y ahora vamos a la fila inferior de totales mensuales) voy vendiendo cada vez más, las ventas tienen sus picos. Por ejemplo, septiembre. Es fácilmente observable que, aunque en enero las ventas se desplacen hacia el domingo, se suelen vender unos pocos más libros en lunes. No, no muchos más. Es posible que te estés preguntando: ¿Qué es lo que ocurre los lunes? Pues los lunes es el día en que, como hoy, publico las entradas de mi blog. Atrás quedó el tiempo en que lo hacía todos los días. Además de publicar los lunes mis entradas, este suele ser el día de mayor compra de libros electrónicos según los cinco escritores con los que abiertamente comparto los datos de mis libros. Datos básicos. Dinero generado por ventas Vamos a lo que vamos. Imagino que cuando uno se hace escritor lo que quiere (además de ser leído) es ganar pasta. Sobretodo quiere ganar pasta, quiere vivir de vender libros y, si es posible, dejar su trabajo de mierda, en el que está atrapado y con un jefe al que odia a muerte. Pues vamos a ello. Lo primero de todo es decir que Amazon permite dos tipos de configuraciones de regalías (lo que te llevas) en función de, por ejemplo, lo que vaya a costar el libro. Yo no quería que costase mucho, de modo que tuve que elegir la primera opción: 35%. El precio del libro no llega a los 3 dólares. 70%. El precio del libro ha de ser mayor o igual a 3 dólares. La tabla lo que muestra es lo siguiente: lo obtenido para cada agente (El estado, Amazon y el autor) en función del mes. Podemos observar, en gris un factor […]

Los datos del escritor (#Transparencia)



rendirme 4
Desde que tengo memoria, he escuchado decir que la clave para alcanzar tus metas y objetivos es nunca rendirse. Y, aunque esto es muy cierto, usualmente las personas no saben que hay detrás del “dar lo mejor hasta lograrlo”, que suena maravilloso. Pero el proceso dista mucho de ser algo placentero, al menos en mi experiencia. Cuando quiero algo, nunca me doy por vencida. Y eso significa: no importa cuántos “noes” haya en el camino, cuántos ajustes tenga que hacer en mis planes, cuánto tiempo tenga que esperar… No voy a parar, y llego a un nivel obsesivo, destructivo…  Agotador. Por más que trato de olvidarme del asunto, no puedo cerrarlo hasta que lo cumpla, lo cual es frustrante y hace que todo lo demás (relaciones familiares, amigos, trabajo, etc.) pase a un tercer plano. Al final, después de tanto esfuerzo mental y emocional, ¿lo logro? Sí, pero una vez que lo consigo es como si automáticamente perdiera importancia y, entonces, vuelvo a buscar otra “presa”, otra ilusión que conquistar, lo que me hace sentir que estoy en dando vueltas en un círculo interminable. Quiero aclarar que no estoy diciendo que se rindan, lo que realmente quiero expresar es que la palabra “nunca” es muy definitiva. Muchas veces saber rendirse es digno de admiración. Se necesita una fuerza de voluntad enorme para dejar a medias algo que quieres mucho pero que sabes que no vale la pena. O contar con la madurez suficiente para percatarte a tiempo de que quizás es solo un capricho. Cuando nos permitimos rendirnos, le damos apertura a lo que viene, que pudiera ser inclusive mucho mejor. Rendirse no siempre es de perdedores, muchas veces es de sabios. Dejemos de estar etiquetando a las personas como ganadoras o perdedoras en la vida, dejemos de usar los “siempre” y los “nunca”, dejemos a los demás ser. Porque al final eso también nos hará libres. Aunque no conozco a nadie tan intenso en ese aspecto como yo, supongo que allá fuera hay personas que cuando quieren algo se enfocan tanto que descuidan todo lo demás, inclusive la salud. Es algo que es difícil de trabajar. Yo aún no he podido hacer ningún avance al respecto. Pero al menos reconozco que tengo que regular la intensidad con que persigo lo que quiero para no dañarme a mí misma y no perderme nada de mi presente. Es como el cuento del rey y la cuchara con las dos gotas de aceite: Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el Secreto de la Felicidad. El sabio escuchó atentamente el motivo de su visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo para explicarle el Secreto de la Felicidad. Le sugirió que diese un paseo por su palacio y volviese dos horas más tarde. -Pero quiero pedirte un favor- añadió el sabio entregándole una cucharita de té en la que dejó caer dos gotas de aceite. -Mientras caminas, lleva esta […]

El otro lado de nunca rendirse


Pensamiento Lateral Cabecera Twitter 3
Cuando entré al blog por primera vez, me hice la pregunta que está en el centro de la página “Pregúntate “¿Y si…?” y haz algo diferente”. Siempre he escrito, desde muy pequeña, coleccionaba diarios solo para plasmar todo lo que sentía y leerlo meses o años después para ver cuánto había crecido. Mucha gente me ha preguntado ¿Tienes un blog? A lo cual respondo: No, no tengo. Para mí es muy personal lo que escribo, y siento que es como exponerse desnudo ante una audiencia.  Pero, ¿qué pasa si me expongo¿¿Qué sucedería si dejo que otros vean como soy? ¿Y si… coopero con este blog? Así que me animé a escribirle a Marcos y aquí estoy.  Ha sido un año en el que todos mis planes los eché a la basura y me comencé a preguntar “¿Y si…?”. Al principio me desquicié. Esa búsqueda interior en vez de llevarme a muchas respuestas, me ha llevado a más preguntas y creo que la más básica de todas es: ¿Quién soy? Así que para que tengan una descripción más objetiva (ya que es muy difícil definirse a uno mismo) le pedí a un amigo de muchos años que conoce que me hiciera el favor y esto fue lo que escribió: “¿Cómo describir a Lis? La primera vez que escuche la pregunta pensé que era fácil, ya que puedo presumir que la conozco muy bien. Pero ¿Cómo puedo resumir en algo breve todo  lo que he aprendido de cómo es ella durante tantos años? Y se me ocurrió una sola palabra: AGUA. Lis es una mujer que se considera cambiante, que cambia su rumbo, sus objetivos, sus pensamientos. Sin embargo ahora que la conozco más que antes yo sigo sintiendo que es la misma chica y es porque entiendo su forma de ser y es por eso que me atrevo a describirla como AGUA. El AGUA puede cambiar de estado y su forma, pero seguirá siendo AGUA, para la persona que no entienda la naturaleza del AGUA creerá que es algo completamente diferente porque luce diferente, se siente diferente pero siempre basándose en su exterior, en su forma, pero quien si entienda su naturaleza sabrá que fue su naturaleza nunca cambió, fue AGUA todo el tiempo. Lis, es AGUA sin embargo ella no es consciente de su naturaleza, ella creerá lo que le digan las personas que es, por como luce, por su forma, su estado lo cual a veces le creara conflicto. Pero el día que ella se dé cuenta de su naturaleza se dará cuenta que tal vez cambiaba de forma y de estado pero nunca dejo de ser AGUA.” Julio Mijares, México

Me pregunté “¿Y si…?”



table2 6
Hace dos días, Anónimo Anónimez contactó conmigo para preguntarme si tenía o no estrategia en esto de los blogs, los libros y el dinero en general. Anónimo, no seas cabrón, y comenta de vez en cuando, gracioso. Pero, por supuesto, te contesto, Anónimo. A ti y a todos. Aunque os pido que, si os interesa este blog como parece por los privados que mandáis, lo compartáis en las redes sociales. Recordad que yo no gano mucho haciéndoos leerme por aquí, este blog no tiene anuncios.

¿Trabajas para mañana o para hoy?


1216675606133_f 2
Anoche rompí mi ordenador. Al menos eso creo, también ha podido ser a primera hora de esta mañana. Es una mierda, porque lo uso constantemente y para todo. Bueno, casi todo. El problema no es que esté roto para siempre, creo que con restaurar los valores de fábrica será suficiente. Pero para eso he de volcar toda la información del ordenador importante a una nube (he elegido Copy), restaurar, y luego bajármela de nuevo. Tarea de todo un día y casi automática. De modo que he tenido mucho tiempo libre: he recogido y limpiado la casa, me he ido a hacer deporte, incluso he logrado conectar un teclado a una tablet para poder escribir ‘bien’. Hace poco una conocida me dijo que le habían robado el ordenador hacía unas semanas, ¡y a día de hoy todavía no tiene otro! Algo, para mí, inconcebible, dado que parte de mi dinero de seguridad iría, con toda probabilidad, a un ordenador nuevo en caso de robo. Pero, volviendo a la pregunta del título, sobre si se puede o no trabajar de verdad, diría que sí. Obviamente hay que ser creativo, pero poder, se puede: La biblioteca es una opción. Por suerte, no tengo nada que entregar con urgencia, y hasta el sábado puedo aguantar a ver si consigo reparar el ordenador. Pero en el caso de que no lo haga, está claro que ir a una biblioteca a trabajar es una opción bastante buena. Por supuesto, habrá que trabajar en la nube, pero hace años que no trabajo directamente en mi ordenador, de modo que eso no es un problema. Adaptar accesorios a una tablet. Por desgracia no tengo un duplicador USB para poder incluir un raton a mi sistema Tablet-Teclado. Pero estaría muy bien poder manejar la pantalla con un ratón en vez de con el dedo. Estoy chapado a la antigua, y no me apaño. Necesito periféricos. Lo que está claro es que trabajar en la nube en vez de en tu ordenador es totalmente necesario. Para ello hay varios programas que uso (sí, los uso todos). El por qué uso estos y no otros es debido a que estos me permiten tener el archivo directamente en mi ordenador y en la nube al mismo tiempo: Copy: 20 Gb de espacio gratis. Suelo usarlo para la música, copias de seguridad y grandes archivos (como proyectos de Photoshop). Google Drive: unos 15 Gb gratis de espacio, e ilimitado si trabajas con documentos de Google. Suelo usarlo para guardar .doc y .xml. Es rápido y permite tenerlo todo en el móvil fácilmente, los otros son algo enrevesados para mí. Dropbox: 2 Gb ampliables con invitaciones. Casi no lo uso, solo para cuando quiero enviar algo a otras personas. Lo arrastro a una carpeta, obtengo el link y es eso lo que envío por correo. De ese modo la otra persona puede descargárselo directamente y yo puedo no preocuparme por borrarlo todo después. Hoy no hay hipervínculos, ni formatos bonitos. Es un artículo de Guerrilla, […]

¿Se puede trabajar con un ordenador roto?



arbol3
Hace un año me volví loco. Hace un año no tenía ni idea de qué puñetas hacer en la vida. Salí de una empresa y me puse a escribir. Creé un blog en Blogspot llamado euklidiadas que tuvo tanto éxito que acabé levantando Pensamiento Lateral (es decir, este que leéis). Durante casi un año he estado escribiendo un artículo diario sobre diversas posturas, conceptos, absurdos y, sobre todo, humor. O al menos así es como quiero verlo. Cuando compré www.pensamientolateral.org escribí, escribí y escribí hasta que conocí a Carlos Bravo y vi que él escribía una vez al día artículos muy buenos sobre marketing 2.0 y experiencias propias. Y me dije “pues yo también” (a lo de escribir a diario). Desde ese momento mi blog ha crecido muchísimo, he podido monetizarlo con Google AdSense y ya da sus resultados. Resulta increíble la de gente que hace clic a los anuncios, y si lo llego a saber antes, lo hubiese puesto hace un año. Gracias, Carlos, y gracias por tus consejos. La comunidad (vosotros) ha crecido diez veces en menos de medio año, y la tendencia es positiva. Gracias por leerme. Y en medio de esta locura de blog me atreví a lanzar mi primer libro, HAZ ALGO DIFERENTE, el primero libro de una colección. Qué puedo decir salvo que ha sido genial la inesperada demanda, y que nunca esperaba llegar a las 100 copias, que ya he superado hace tiempo. Tanto es así que el libro salió en papel la semana pasada. y lo hace gracias a las personas que habéis compartido mi contenido en algún momento. De modo que en nada de tiempo lo veréis por las tiendas más grandes, entre libros famosos Y en medio de la vorágine de escribir, estudiar y escribir más me puse en contacto con Alejandro Gamero, uno de esos tipos raros que creó un blog hace diez años, cuando nadie sabía lo que era un blog. Levantó La Piedra de Sísifo, un sitio que sigue creciendo y que puede ser el primer gabinete de curiosidades de Internet. El caso es que le fue bien (no puede irte mal con constancia y entrega), y me permitió ser parte de ese lugar con un artículo diario cada lunes. Gracias, Alex, por dejarme cargar con parte del peso de la Piedra. Y, ¿por qué parar cuando todo va bien? Dado el crecimiento de lectores que tengo en todas estas plataformas me he lanzado con otro proyecto personal, una web para ayudar a la gente a ganar un poco más de lo que gana y gastar un poco menos de lo que gasta.Se trata de TenerDinero.es, una web con (ahora) muy poquitos artículos, pero que iré publicando semanalmente para dar a la gente herramientas personales. Por supuesto se tratará de un blog totalmente gratuito, incluidas algunas guías que acabaré por sacar. De momento la aceptación es buena, pero lleva solo un par de semanas. Ya veremos en lo que acaba ¿Quieres colaborar? Y es aquí donde aparece la segunda […]

Un año escribiendo. ¿Quieres colaborar?


Penn Station (NY) - Fuente Andarín Gallardo 2
Se observa en miles de películas, documentales e imágenes de archivo: cuando un sistema se tambalea los miembros tienden al caos. Obviamente siguen sus impulsos animales y abandonan todo impulso racional, lo que suele convertir una situación caótica en una situación descontrolada. De hecho si buscas calma en imágenes de Google encontrarás paisajes, mientras que si buscas caos localizarás una inquietante colección de dibujos de caras apretujadas. Y sí, una situación puede ser caótica pero estar controlada (un baile en una discoteca) y puede descontrolarse con un poquito de caos (todos corriendo hacia las salidas). Por desgracia ocurre alrededor de todo el globo, y cada vez con más frecuencia, una pérdida irracional de la racionalidad, haciendo incompatibles con la vida algunas situaciones no por las situaciones en sí, sino por el descontrol que desatan. Esto me lleva, como no puede ser de otro modo, a dos situaciones. La primera ocurre en mi infancia, momento en el que un simulacro de incendio se puso en marcha en mi colegio. ¿Recordáis eso de salir en orden sin coger ninguna pertenencia? Pues en mi colegio era al revés: se recogía todo (así podías irte a casa) y salías corriendo todo lo rápido que pudieses antes del recuento (así podías irte a casa). La segunda ha ocurrido no hace ni un mes, cuando estudiando en una biblioteca cercana a mi casa sonó la sirena de incendios. Añado una nota por si acaso el lector, como mis compañeros de biblioteca, se haya perdido: cuando suena la sirena de incendios es que algo que está quemando en algún sitio, y es mejor que te vayas de allí. Yo, en ese momento, quité el cable del portátil, me metí la cartera y el móvil en el bolsillo y me dirigí a las escaleras que más cerca de la puerta de entrada se encontraban. No corrí, pero tampoco esperé a que dejase de sonar la sirena. Tardé unos veinte segundos en alcanzar la barandilla de la escalera hacia el primer piso, y otros tantos en llegar a este. Más o menos en ese momento comenzó de nuevo a sonar la alarma, momento en el cual todas aquellas personas que se habían quedado sentadas en sus sitios decidieron hablar todos a la vez y bajar las escaleras principales corriendo. Para cuando salía del edificio, menos de un minuto después de que la alarma hubiese comenzado a sonar, varias personas se empujaban al llegar al nivel del suelo y salir corriendo del edificio. Mientras la gente salía corriendo por la puerta principal desenganché mi bici y la aparqué en la acera de enfrente. El incendio acabó en un pequeño fuego en una de las salas, y en cuanto llegaron los bomberos nos dejaron subir de nuevo. Pero me encantó la reacción del resto de humanos. Por supuesto todo esto se debe a la falta de entrenamiento y disciplina. En países como Japón resultaría del todo vergonzoso salir corriendo y hacer aspavientos mientras gritas en caso de terremoto o incendio, y […]

¡Que cunda la calma!