Escribir 1.000 palabras diarias 3


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Me despierto y plasmo varias líneas en un cuaderno junto a la cama. 100 palabras, quizá menos, quizá más. No las cuento. Las que sí cuento son las palabras que escribo después, a lo largo del día.

Cada mañana, antes de salir de casa, creo un nuevo archivo de texto en mi móvil que acabo cerrando por la noche. Tras desayunar, vestirme y lavarme los dientes, salgo corriendo hacia el metro, donde me aguardan los siguientes 23 minutos de mi vida. 23 minutos para escribir en el nuevo archivo creado.

Escribir sobre lo que sea, aunque últimamente suele ser ficción sobre el futuro. Escribir por encima de los vaivenes del vagón y del ruido. En este aspecto, los auriculares son esenciales para la concentración. A veces, en lugar de escribir, me limito a leer, lo cual ayuda a la siguiente sesión de escritura. Ésta ocurre tras la comida, en el trabajo. Antes de volver a mis quehaceres, abro el mismo archivo en red (esta vez en el ordenador) y continúo escribiéndolo donde lo dejé. Ya habrá tiempo para corregirlo horas más tarde. De momento, me limito a engordarlo. Finalmente, antes de llegar a casa otros 23 minutos de trayecto me dejan en la que es la segunda sesión del día. Apenas sí ha transcurrido la mitad de la jornada cuando he escrito durante casi una hora. Aún quedan dos horas más por delante.

La siguiente suele transcurrir antes de la cena. En ella a veces sigo escribiendo y a veces corrijo o tiro a la papelera lo que he ido plasmando a lo largo del día. Suelen ser más de 3.000 palabras durante todo el día, 1.000 de las cuales suelen ir directamente a la papelera sin demasiada preocupación. Del resto, una vez procesado el texto y almacenado debidamente en la carpeta que le corresponde, restan unas 1.000 palabras.

No pocos escritores me han preguntado cómo hice para escribir durante un año entero un artículo diario. La respuesta a esa pregunta es “escribiendo un artículo al día”, una respuesta de pregunta cíclica sin fin. Para ellos, he creado este artículo, escrito en (editado a posteriori) 15 minutos de mi tiempo.

Si en 15 minutos de mi tiempo he podido plasmar sin pensar demasiado (son las 18:00h de un domingo y quiero ver Rompe Ralph antes de salir a dar una vuelta esta tarde, y hacer 20 minutos de ejercicio) unas 500 palabras, a lo largo de varias horas diarias se pueden escribir más de 2.000.

No digo que todas sean buenas. Es más, la mayoría serán líneas sin ton ni serán borradas. Pero aun conservando un 50% para nuestros proyectos, podremos escribir 1.000 palabras al día. Yo escribo esas 1.000 palabras serias y decentes al día, de las cuales 500 van a parar a los diversos artículos de blogs (incluido el de ING que me reporta beneficio). El resto van a formar parte de los libros que escribo en paralelo. No todos los días escribo el mismo libro, eso me aburre. En su lugar, cada día elijo el libro que deseo completar.

  • R R Lopez

    El hábito diario de escribir es algo que se considera imprescinble para mejorar escribiendo, así que eso que llevas ganado.
    No te creas que te tengo olvidado, lo que pasa es que ultimar la publicación de mi nuevo libro me está llevando mucho tiempo, pero, como decía Terminator: volveré

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  • Rachael Calabrian

    Creo que es genial que puedas escuchar música y escribir a la vez. Yo no puedo escribir con los auriculares puestos. Supongo que es por falta de costumbre. Cuando escribo con música lo hago sólo si puedo escucharla de forma externa. Si voy en el bus (aquí no hay metro), en un taxi o en cualquier otro vehículo, me limito a una única tarea: escuchar música, leer sólo si se puede (pero nunca ambas a la vez y escribir en público, paso si no es en una cafetería o en algún banco, a la espera de que llegue alguien con quien haya quedado). Si no es para un trabajo, no cuento el número de palabras que escribo jamás. Ningún proyecto de los que he realizado hasta ahora ha resultado bien si debía tener en cuenta el número de páginas o de palabras. En esos casos, además, no ha habido nada de mí en el texto. Lo he hecho de modo mecánico. Necesito absoluta libertad a la hora de escribir y de leer. Me ha gustado tu artículo y también me han gustado los relatos que has ido publicando de ciencia-ficción. Perdona la extensión. Ya sabes que tengo un problema con esto. Gracias. Un saludo.

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