Filosofía simpsonística 2: Hi-po-po-tamooooooooooohhhhhhhh


 

Como ya te comentaba en la primera parte de esta serie de artículos, considero que la serie Los Simpson es una genialidad, de la que se pueden extraer lecciones vitales aplicables a la vida diaria. Así que hoy te traigo Filosofía simpsonística 2: Hi-po-po-tamooooooooooohhhhhhhhh

En el caso de hoy haré referencia al capítulo en el que Homer quiere construir una barbacoa de ladrillo.

Al final, por supuesto, el amago de bricolaje acaba en desastre, pero el engendro que monta es confundido por una tratante de arte por una obra de arte moderno.

Aparte de esta sutil crítica al mercado del arte, la lección que extraje yo del capítulo fue la que te expongo a continuación.

El desencadenante de la decisión de Homer para comprar la barbacoa es un anuncio de teletienda en el que se habla de dicho artículo y en el que se enumeran sus virtudes.

Homer, como buen lerdo que es, cae hipnotizado por la cháchara marketiniana y su cerebro se decide del todo cuando el presentador del producto enumera los platos que se pueden cocinar en la barbacoa, para culminar diciendo:

“Y podrá cocinar un hipopótamo”.

En ese momento el cerebro de homer hace catacrocker, y comienza a salivar con la lengua fuera mientras exclama:

—Hi-po-po-tamooooooooooohhhhhhhhh

Es ese instante de máximo deseo, esa manifestación inimitable del apego o anhelo por algo, el que se grabó en mi cerebro. Desde entonces, esta exclamación se ha convertido en una clave perfecta para expresar de forma críptica que algo le gusta a uno mucho, a fin de que solo unos pocos iniciados lo entiendan.

Por ejemplo, si estás con tu parienta y pasa una tía buena, siempre puedes decir Hi-po-po-tamooooooooooohhhhhhhhh… para expresarle a tu colega que consideras que es una mujer muy atractiva, sin que tu pareja te mida el lomo.

Otra gran virtud de esta exclamación es su capacidad de síntesis.

Tienes mucha hambre, alguien te pregunta si te apetece comer X o si prefieres otra cosa. No es necesario dar más explicaciones, con un simple Hi-po-po-tamooooooooooohhhhhhhhh… dejas claras tus preferencias en cuestión de segundos.

Así que ya sabes, si este artículo te resultó Hi-po-po-tamooooooooooohhhhhhhhh… (cosa que francamente dudo) te invito a hacérmelo notar en el hilo de comentarios o a compartirlo en las redes sociales, para que otros puedan salivar mientras fantasean con degustar a tan exótico animal.