La distracción natural, sus ventajas y la prueba del neumático


Estoy estudiando técnicas de gestión y comunicación. Eso significa que leo sobre escucha eficaz, y en el momento en que lo leo me pregunto qué se considerará escucha eficaz o lectura eficaz, y si yo lo estoy haciendo, y de qué depende de que lo haga o no. ¿De elementos de distracción? Mierda. Y ya lo he vuelto a hacer.

Autoreifen

Y es que me distraigo con facilidad y mi mente va de una idea a otra hasta un punto que me llega a preocupar. No me distraigo con las moscas. Es más, las moscas puede que me rescaten de mi ensimismamiento en determinados momentos.

Conozco personas que se quedan mirando a un punto fijo en el espacio y se quedan en estado de trance, con absolutamente nada en la cabeza para darle vueltas y mientras mordisquean un bolígrafo. Para bien o para mal yo pertenezco al modelo de distracción opuesto: las ideas brotan de una forma tan potente que evitan que piense en lo que debo y que le de vueltas a otra cosa. De hecho casi todas mis conversaciones cuentan con alguna de estas frases:

  • ¿Qué? (mientras parpadeo dándome cuenta de que otro me habla)
  • ¿Y por qué he contado yo eso? (Cuando no recuerdo por qué he comenzado a hablar)
  • Sí. No. Espera, ¿qué? (Afirmación como respuesta defensiva y rápida negación por si las moscas)

Es por ello que tengo decenas de cuadernos con notas que nunca me dará tiempo ni siquiera a leer: si me pongo con cualquiera de los proyectos que he anotado tengo el problema de que antes de que acabe con ese proyecto ya habré ideado otros tres o cuatro. Hoy, después del segundo desayuno (no confundir con almuerzo) he estado pensando en una aplicación de estrategia para móviles. He pasado de apuntar nada, tengo cerca de un centenar en varios cuadernos.

Problemas que origina

No me centro. O lo hago pero el rendimiento es bajo debido a la cantidad brutal de idioteces que se me ocurren. Esto hace que vaya lento en muchas tareas mecánicas, como hacer la cama. No, no es coña, tardo en hacer la cama, y hay ocasiones en las que la dejo a medio hacer porque se me ha ocurrido algo a mitad, como ponerme a ordenar la mesa. Cuando acabo con la mesa la cama sigue sin hacer, y si no me fijo ahí se queda durante horas.

Ventajas que conlleva

Desde luego si lo que busco en esta vida son diferentes puntos de vista, experiencias y situaciones nuevas, se trata de un método bastante eficaz para obtenerlas. Hace unos años, volviendo en renfe me distraje lo suficiente con un juego como para acabar en el extremo norte de Madrid a las dos de la mañana. Volver a mi casa supuso todo un reto y una caminata de hora y media.

La prueba del Neumático

Un colega de la universidad, viendo que la mayoría de nuestras conversaciones acababan en un “Marcos, ¿me estás escuchando?” ideó un sistema para comprobar el nivel de distracción de una persona. El método es el siguiente: imagina un neumático como el de la imagen. Ahora pon una canica mentalmente dentro del agujero. Lo lógico es que la canica caiga a la parte interna del neumático y se quede ahí (como el agua que quedaba en los columpios cuando éramos pequeños). Ahora gira mentalmente el neumático como si estuviese rodando. ¿Qué le ocurre a la canica? Que se encontrará en una cuesta constante, y se pondrá a rodar por el interior del neumático.

Más que una verificación de la distracción, este método es una prueba de tu concentración: tienes que girar el neumático en una sola dirección, y observar cómo la canica no deja de rodar.

Yo lo consigo durante unos segundos, treinta como máximo. En ocasiones el neumático gira en sentido contrario, desaparece la canica o ambos y me pongo a pensar en otra cosa. Según mi colega la cara de una persona cambia cuando se deja de esta concentrado en una sola idea.

Y tú, ¿te distraes con facili…¡Eh! ¡Un boli verde!