La entrada del factor de aleatoriedad 2


Cuando juegas una partida al billar no hay peor modo de que te estropeen la jugada que una aleatoria bola ya retirada que un colega extremadamente divertido acaba de poner de nuevo en juego, golpeando las bolas restantes. Del mismo modo es tanto o más divertido que un factor aleatorio como una papelera, una zapatilla, un bastón de esquí o incluso tu amigo elijan saltar al tapete de juego, acabando con la partida al estilo de los gatos: no dejándote hacer otra cosa salvo mirarle.

La biblioteca en la que estudio. Sí, lo que veis es un hueco entre pisos del doble o más de área que la superficie aprovechable en mesas. Es para que alguien se lleve una host**

La biblioteca en la que estudio. Sí, lo que veis es un hueco entre pisos del doble o más de área que la superficie aprovechable en mesas. Es para que alguien se lleve una host**

Resulta obvio que la entrada de un elemento incontrolable y caótico es capaz de hacer que la estructura se rompa, que el caos aumente o que incluso la realidad misma (en este caso la partida) pase a carecer de sentido. Y, como toda estrategia de generación del caos por el caos, he querido ponerla en práctica en mi biblioteca. La pregunta era: ¿Puedo hacer que el resto de las bolas (personas) dejen su modo de comportarse normal? Por supuesto sin molestar a nadie, dificultad que complica el problema.

De modo que durante unas semanas he ido observando a los que se sientan siempre en los mismos sitios (que suelen ser casi todos, y en especial los que llegan primero). Y tras esta observación he llegado yo otro día un poco antes y me he sentado en el lugar en el que el primero que llegaba tras la comida (un tipo con greñas a eso de las dos de la tarde).

Es gracioso percibir un cierto grado de desconcierto, un leve error computacional al darse cuenta que el sitio que ha ocupado durante meses ya no está disponible. De modo que comienza la búsqueda de un nuevo sitio. Y es aquí donde empieza la diversión: se suele elegir un sitio que otra persona iba a ocupar al poco rato, repitiéndose la  escena durante toda la tarde.

El problema se agrava cuando vienen parejas, tríos o cuartetos de estudiantes. Por lo general a esta biblioteca la gente suele ir acompañada de algún compañero de universidad, instituto o colegio (en orden de aparición). Eso significa que, de estar su mesa parcialmente ocupada por alguna bola desubicada, éstos ocupan otra mesa que no les corresponde en su totalidad, convirtiendo el fenómeno en una caída de fichas de dominó de divertido resultado.

Las personas entran a la sala, van hacia su sitio, lo pasan, retroceden, lo miran, avanzan, vuelven a retroceder, y acaban sentándose en un lugar donde su culo realmente no está del todo a gusto tras la cotejación de las posibles permutaciones. El caos crece de manera exponencial, más aún teniendo en cuenta que no todos los puestos son para personas sin portátil. Más o menos la mitad están destinados a ordenadores, y por tanto personas con ese tipo de posesión material tendrán prioridad, despachando al anterior ocupante.

Por supuesto se trata de una biblioteca modesta con usuarios asiduos, y una pequeña modificación altera bastante el panorama, sobretodo si cada día elijo sustituir a una persona. Me pregunto qué ocurrirá de ir con amigos y ocupar cada uno un puesto en mesas separadas. Sin duda la situación será aún más caótica divertida.

Y tú, ¿qué haces para desestabilizar un poquito tu entorno?

  • #Jerby

    Suele haber varios tratados sobre la ‘zona de confort'; pero poco sobre la ‘zona de no confort’ que podríamos llamar perfectamente ‘zona de caos’.

    Ya hay algo sobre la ‘teoría del caos’ y el ‘efecto mariposa’. Afortunadamente, yo cuento con una mariposa que se llama #Bolboreta y que es una ‘atractora’ maravillosa.

    El pensamiento lateral puede que sea el más adecuado para esta ‘zona de caos’ o simplemente, ‘zona caótica’.

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    • Marcos Martinez

      Te doy la razón: el pensamiento lateral se aleja del vertical en cuanto a su metodología, y la zona de caos es mucho más fructífera tanto en ideas como en problemas y casos a resolver.

      #Bolboreta ha pasado también alguna que otra vez por aquí (o por lapiedradesisifi.com, ya no lo recuerdo) aleteando caóticamente.

      Por fortuna la fauna viene a leer mi blog. ¡Gracias por pasarte, #Jerby!

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