La responsabilidad del carnet de biblioteca 1


Desde hace ya un tiempo, y debido a la preparación para un examen, asisto a diario a una biblioteca para estudiar. Raro es el día en el que no tengo que llamar la atención a alguien porque está hablando (a veces incluso por el móvil), incluido el personal de seguridad del centro o los trabajadores (que no escatiman cuerdas vocales para hablarse entre pisos).

silencio

Es cierto que yo tengo el concepto de biblioteca politécnica metido en la cabeza. Hace años, cursando una asignatura de métodos históricos y modernos de telecomunicaciones, llevé a una persona a una clase de las clases. Dado que se trataba de una universidad pública no había problema ninguno con la asistencia de personas ajenas al centro. Tras la clase, en la que el profesor impidió con toda seriedad la entrada al aula a dos alumnos que llegaban tarde, esta persona admitió haber pasado algo de miedo y de intranquilidad ante la idea de hacer ruido en aquél aula, no estando acostumbrada a no hablar ni poder mirar el móvil en clase.

Sin ánimo de menospreciar a los estudiantes de Comunicación Audiovisual a la semana acudí yo a una de esas clases, y la vergüenza ajena que sentí al ver a los alumnos hablar sin impunidad en clase, aporrear el portátil, estallar pompas de chicle o incluso salir y entrar a voluntad no tuvo límites. El desprecio a la profesora, la materia o incluso sus propios compañeros brillaba por su ausencia. De hecho no hubo ni una sola pregunta, y casi todos los alumnos ya habían recogido antes del final de la clase. Mientras que en mis clases la mayoría de los alumnos ocupaba los puestos en las primeras filas y había hostias por conseguirlos en esta otra universidad los alumnos se peleaban por sentarse cuanto más atrás mejor. Todavía no soy capaz de entender el motivo, con dieciocho años nadie te obliga a ir a clase.

Tampoco te obligan a ir a la biblioteca, donde sin ir más lejos ayer tuve que explicar a dos tipos que no se trataba de un aula de trabajo, sino una de estudio, y que los carteles encriptados con las letras “S I L E N C I O” querían decir que no se hablase, se leyese en voz alta o se dictase, y que se procurase no hacer ruido de ningún tipo. E intervine porque a punto estuvo un compañero a quien no conozco de hacerles un dibujo explicativo de color carne magullada en el rostro con la forma de su mano. El pintor estaba justo enfrente de los loros, y hubo un momento en que estalló.

Lo cierto es que cuando vas a estudiar, a leer o simplemente a estar tranquilo ojeando el periódico en una biblioteca esperas que el resto de usuarios respeten pequeñas normas como puede ser:

  • no hacer ruido;
  • no llevar a tu hijo con un balón de fútbol;
  • no comer;
  • devolver a tiempo el material (a ser posible sin restos de comida;

Pero en España tenemos una crisis más cívica que económica, y la existencia del carnet de biblioteca es más una herramienta burocrática que de carnet de biblioteca. De usarse bien los usuarios entraríamos a la biblioteca por un torno similar al del metro que nos permitiría o no la entrada en función de las faltas previas acumuladas. ¿Que te han pillado hablando? Expulsión más una semana sin poder entrar. ¿Que comes? Expulsión más una semana sin poder entrar (más otra por haber hablado en alguna otra ocasión, aunque ya hayas cumplido esa pena). De ese modo el castigo siempre es mayor en cada ocasión, siendo acumulativo. Por supuesto con una reducción de la pena (por ejemplo) a la mitad si llevas cinco años sin incidentes.

Tenemos puntos en el carnet de conducir, pero no en el carnet de ciudadanos, lo que nos afecta a todos cada vez que alguien no sabe comportarse en situación.

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  • http://annoys.wordpress.com rachael calabrian

    Totalmente de acuerdo…

    A mí también me exaspera la gente que no respeta los sitios comunes (yo que respeto hasta los privados, porque no necesito de normas para aplicar el sentido común…)

    En una parada de autobús, por ejemplo, o a la entrada de un establecimiento (por la parte de afuera, se sobreentiende, pero en la puerta, y no me refiero a pubs, bares, etc.), no existen carteles colgados, que le indiquen a uno que no debe fumar, es de cajón que no debes… y de pura lógica que te increpen si lo haces. Nadie hace caso, a nadie le importa…Sí, ya sé que existen determinadas personas que sí lo hacen, pero… ¿por qué no abundan?

    En fin, que estoy de acuerdo y me parece razonable que alguien se enfade y hasta que se lleguen a aplicar leyes que resten puntos como las que regulan la buena o mala conducción.

    Gracias. Un saludo.

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