La Tierra Abisal


Muy pocos llegan a entender el humor de @mierdecitas durante la mayoría de sus viñetas. Simplemente, parecen carecer de sentido, dan la impresión de haber sido escritas de un modo aleatorio. Es más, es muy probable que hayan sido diseñadas de un modo totalmente aleatorio y que no le encontremos el sentido porque, directamente, no lo tiene. Es algo sobre lo que no dudo.

Pero fue este dibujo, al que el autor llama #Poesía (¿Veis como no tiene sentido?) el que me hizo pensar en este artículo de la Tierra Abisal. La Tierra concebida como profundidad del cosmos. Tendemos a concebir lo abisal como aquello que está profundo, muy abajo, o muy lejos de la superficie (en vertical y hacia abajo). La fosa de las Marianas, por ejemplo.

Y se me ocurrió formular un experimento mental que midiese cuánto de abisal es algo, o cómo de profundo. Por ejemplo, todos entendemos que la línea de playa no es abisal, que la plataforma continental lo es un poco, y que el fondo oceánico lo es bastante. El experimento es sencillo: se toma un globo de un diámetro a elegir que no contenga nada en absoluto. Por supuesto, es imposible de construir, al menos en la realidad. Pero en la mente sí que se puede. La densidad dentro del globo es nula.

Ahora ponemos ese globo en cualquier sitio. Por ejemplo, en el fondo del océano, y observamos cómo, al tener mucha menos densidad que el entorno (agua) tenderá a subir. Este experimento tan absurdo nos sirve para comprobar algo en lo que quizá no se haya pensado demasiado: la profundidad depende del empuje y del material que rodea el punto a estudiar. En la Tierra, cuanto más profundo, más empuje recibe nuestro globo de vacío.

corteza_terrestre

El globo no solo subirá hasta la línea de flotación, sino que seguirá subiendo por la atmósfera (que tiene más densidad que el globo) y escapará de la Tierra. Y aquí es donde el cerebro me hizo “clic”. La Tierra es un gran pozo en lo más profundo del espacio. Cuando hablamos de lo profundo del espacio nos solemos referir a distancias lejanas, cuando, hablando formalmente, profundo es todo aquello que tenga más gravedad y densidad que aquello que no lo tenga.

Nuestro globo de vacío es, en realidad, un repulsor gravitatorio: huirá de toda la materia que encuentre en su camino, incluida la fina atmósfera lunar. Si, en vez de tener un globo de vacío conseguimos una bola de plomo y la dejamos a sus anchas en cualquier punto del sistema solar, esta esfera tenderá a caer hacia donde más profundidad haya. Ya se encuentre esa profundidad ocupada por agua, roca, o hidrógeno comprimido (como es el caso del Sol).

Si dejas una canica de metal en mitad del sistema solar, es muy posible que acabe precipitándose hacia algún planeta. Pero no hacia lo profundo del espacio entendido como un punto lejano. Nosotros mismos estamos en la profundidad del espacio, y cualquier otro objeto transgaláctico está “allá arriba”, en lo alto de todas partes: en lo alto de la Tierra, en lo alto de Marte, en lo alto del Sol.

La profundidad, siendo formales, no es sino la medida de la gravedad de un punto del espacio.