La vergüenza de pedir lo que es nuestro 6


vergüenza

De entre los comportamientos inherentes al ser humano que más me llaman la atención por absurdos, voy a hablaros hoy de la vergüenza ante determinadas situaciones en las que no deberíamos tenerla. Cuando llega el día de cobro en el trabajo y no ves tu cuenta corriente engrosada por el dinero que tu empresa debería haberte ingresado, esperas, esperas, y esperas. Esperas porque te da vergüenza decir que no te ha llegado el ingreso; te pones colorado si tienes que comentarles a tus jefes que se han olvidado de pagarte el mes. Pero el sueldo es un derecho contractual, es algo que te corresponde porque tú ya has trabajado, y por adelantado además.

Tu jefe te exige que llegues a la hora, que hagas esto o aquello, a veces incluso te pide más de lo que debería, más de lo legal, como cuando te quedas una hora extra porque hay mucha carga de trabajo ese día y no te la pagan; o como cuando te acercas un fin de semana a la oficina a mirar algo que necesitan que compruebes con urgencia.

Fuera del ámbito laboral, por ejemplo, en un bar, se puede dar la situación de que te cobren un euro de más por un trozo de pan que realmente no te han servido. Y parece que te da reparo hacer ver al camarero que, no sólo no has comido pan, sino que te lo están cobrando indebidamente.

Entonces, si es obligación del jefe pagar; si es obligación del camarero cobrar sólo por lo que consumes, ¿por qué nos da tanta vergüenza indicarles su despiste o su error y reclamar que nos paguen o cobren como es debido? ¿Por qué nos ponemos tan nerviosos cuando de reclamar algo que nos corresponde se trata?

¿Es que tenemos el gen de la idiotez por defecto? ¿Será cuestión de la educación que recibimos, de cómo está arraigado ese tipo de costumbres en nuestra sociedad o depende del carácter personal de cada individuo en particular? ¿Vosotros qué pensáis?

A mí no me queda claro, lo único que sé con certeza es que no pedir lo que es nuestro es de necios, y que muchos somos necios con conocimiento de causa, y sin poder evitarlo.

  • rachael calabrian

    A veces es despiste e incluso cansancio, más que estupidez innata. No obstante, me decanto por “la educación que recibimos, de cómo está arraigado ese tipo de costumbres en nuestra sociedad”. Esta causa explica para mí, en esencia, casi todo nuestro comportamiento. La cultura que a uno le inculcan desde pequeño es la que suele actuar por nosotros, independientemente del “carácter personal de cada individuo en particular”. Si bien es cierto que esto último es muy importante a la hora de enfrentar una situación de una u otra manera, creo que la cultura pesa siempre más. Me ha gusta do mucho tu artículo. Es vital conocer y hacer valer los derechos que le corresponden a uno. Un saludo.

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    • CrisMandarica

      A mí me educaron para trabajar y no protestar, por eso sacar el genio me cuesta. Biquiños!

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  • http://www.pensamientolateral.org/ Marcos Martinez

    Yo he sido catalogado como “sinvergüeza” o “caradura” en muchos ámbitos de mi vida. Pero es que he pasado por algunos baches laborales que me abrieron los ojos. Por ejemplo, hace unos tres años aprendí que el dueño de una empresa puede hacer desaparecer 8 millones de euros y no pagar a sus trabajadores, ¡y luego demandar impagos de su propia empresa! Hace casi dos, descubrí que tu jefe puede considerar más importante el trabajo de un miércoles cualquiera que la salud del empleado.

    Cuando les digo a mis empleadores “no voy a hacer horas extra de manera normal” o “voy a llevar un registro de las horas trabajadas y del dinero ingresado” suele haber caras de indignación, dándose por supuesto que acudo de manera voluntaria y alegre al trabajo con el objetivo último de pasar un buen rato.

    Confesión: trabajo por pasta, y demando mis derechos. De igual modo, cumpliré con las exigencias del contrato, que es un vínculo entre dos partes que se pusieron de acuerdo para algo.

    He dejado todas las empresas en las que he trabajado, y no me extrañaría salir así de unas cuantas más. Uno de los problemas de este país es el tragar todas las injusticias sin decir nada. A veces, incluso agradeciéndolas. Como si realmente fuesen de agradecer.

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    • CrisMandarica

      Eso es lo que los empresarios están acostumbrados a esperar del trabajador, que, no sólo no protestemos por reclamar lo que es justo, sino que no protestemos por lo injusto. Es indignante. Biquiños!

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  • R R Lopez

    Muy interesante y cierto lo que comentas.

    A mí, desde pequeñito, me han dicho que cuando trabajas, cambias tu tiempo por dinero, y la putada es que el dinero se gana o se pierde, pero el tiempo no regresa NUNCA.

    También me han dicho que, quien manda trabajar, manda pagar.

    Lo que pasa es que en esta sociedad, quienes están en la cúspide, lo han configurado todo mediante eufemismos para orientar a las personas a lo que les beneficia a ellos, sacar la máxima productividad de la gente para enriquecerse. El que no entre en esta rueda es un irresponsable, un vago o no se “implica en el proyecto”, y si eres asertivo y reclamas lo que te corresponde, te miran mal.

    Es así, el abusador nunca te dirá a las claras que abusa de ti, si no que lo disfrazará con argumentos para manipularte, y en cuanto te reveles ante dicha manipulación se enfadará, porque está en su naturaleza abusar.

    Como no nos andemos listos, acabaremos siendo esclavos (ya lo somos en parte).

    Todas las sociedades humanas son así, por desgracia, piramidales, pero la nuestra es una pirámide encubierta, en la que te hacen creer que quien quiera se puede pasear hasta la cúspide, pero es una mentira como una casa.

    Con la reforma laboral y la excusa de la crisis, ahora parece que hay que agradecer que te exploten y que las condiciones de trabajo sean injustas por el hecho de que haya 500 en la puerta esperando para hacer ese trabajo.

    Lo peor es que nos la están colando floja. En los propios textos programáticos de la unión europea para el periodo 2014-2020 ya se habla de conceptos como la “flexiseguridad” laboral y la “movilidad geográfica” para justificar cosas como el mobbing geográfico y el abaratamiento de los despidos.

    Hace siglos ya sacó el economista David Ricardo su “Ley de hierro de los sueldos”, que decía que al trabajador había que darle lo justo para sobrevivir y reproducirse, pero no más, porque entonces aumentaría la población y al aumentar la fuerza de trabajo disminuirían más los sueldos”.

    Lo que me flipa es que estas teorías siempre las inventan gente podrida de pasta.

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    • CrisMandarica

      Me quedo con esta frase porque resume muchas cosas a la perfección: “Con la reforma laboral y la excusa de la crisis, ahora parece que hay que agradecer que te exploten y que las condiciones de trabajo sean injustas por el hecho de que haya 500 en la puerta esperando para hacer ese trabajo.”. Gracias por tu comentario, estoy totalmente de acuerdo con él. Biquiños!

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