Posos laborales


Yo lo tengo claro, si tengo algún día una empresa (y todo apunta a que así será), no creo que coja muchos trabajadores normales. Tendría en mi equipo a un señor con nueve nietos, a una ama de casa, a un inmigrante que aprende castellano, a alguien en silla de ruedas o con problemas de movilidad y a alguien con problemas de integración social.

desempleo

Aunque es un equipo un poco extraño lo cierto es que no se me ocurre nada mejor. Y desde luego no los buscaría por LinkedIn o infojobs, sino por referencias y a nivel personal. En nuestro círculo íntimo de amistades todos tenemos conocidos en paro. ¿Por qué no ellos aunque no sean el estándar buscado?

Hace poco leía un artículo sobre la marginalidad de determinados colectivos a la hora de trabajar. En concreto personas de avanzada edad. Es cierto que determinadas personas simplemente no encajan en el perfil que estás buscando. No vas a poner a alguien de más de cincuenta años de albañil, o a alguien que use una silla de ruedas bajando muebles de un camión. Pero pensémoslo bien y detenidamente:

  • Personas de movilidad reducida

Vale, te cuesta una rampa, pero con las subvenciones que se otorgan a las empresas esto debería estar más que superado. Una persona en silla de ruedas quizá no sea la más apropiada para un trabajo de mensajero, pero, ¿y en una oficina?

Secretario, organizador de documentación en un archivo, trabajo de inventariado, compras, marketing,…Hace un par de días vi a un tipo en silla de ruedas llevando un mueble pequeño encima. No es coña: se puede. Y se puede subir el Kilimanjaro, como hará mi heroína Gema Hassem-Bey. Si alguien merece ser seguido en las redes sociales (y por la calle si puedes alcanzarle) es ella. Está claro que hay quien tiene capacidad. Por ejemplo para ser directivo solo necesitas oídos, cerebro y boca. Algunos ni eso.

Por poner otro ejemplo no hay ningún problema con un profesor cuya parálisis mental le obligue a llevar muletas. Con las pizarras virtuales de la actualidad no tienes que obligarle a levantarse para escribir en lo alto de la pizarra. Ahora lo alto de la pizarra está a un clic de distancia.

  • Personas de edad avanzada

¿Sabías que hay empresas que solo contratan personas de más de 40 ó 50 años? Y no son empresas pequeñas o marginales. Se trata de auténticos imperios que se mueven con el poder de la experiencia, la cercanía que ofrecen las personas mayores y la seguridad que transmiten.

¿Has visto un comercial de 60 años? Claro que sí: tu abuelo. Y chitón todo el mundo con ponerse por medio, que si lo quería lo conseguía. ¿Cómo se le va a decir que no a un abuelito/a? no es lo mismo cortar a un joven impertinente que a una persona mayor cuando te paran por la calle. Al joven lo despachas sin pestañear, a veces sin mirarle a la cara. Pero a ver quién evita el gancho del abuelo. A una abuela no se le puede decir que no, aunque estés a reventar y te siga echando croquetas en el plato.

  • Colectivo especial: mujeres con edad avanzada

“No las cojo por si tienen hijos o cargas familiares”, pero, ¿y la excusa cuando ya no pueden tener hijos? Los nietos. Vamos, ninguna excusa que se sostenga medianamente. Entre las ventajas de contar con una mujer de edad avanzada:

  1. Son personas estables y estabilizadoras
  2. Tienen experiencia en la resolución de conflictos con autoridad
  3. Alta probabilidad de que hayan sacado a flote a una familia mediante métodos creativos de la contabilidad del hogar. Y eso puede extrapolarse a la empresa.
  • Inmigrantes y personas de fuera

La barrera de los papeles para un puesto laboral es infranqueable, pero hay gente que ha venido con papeles en el mercado y a quien no se llama para trabajar. Pensadlo en frío, un extranjero:

  1. Es la definición de alguien que quiere trabajar
  2. Ha hecho lo imposible (seguramente más que tú) por conseguir estar aquí
  3. Tiene ganas de trabajar y lo mantiene la necesidad de hacerlo

Recurriendo a topicazos podemos asegurar que los cubanos pueden reparar vehículos de un modo terriblemente creativo, los rumanos vienen con oficios manuales acreditados y abalados por escuelas serias y no por haber estado en el boom de la construcción (como los de aquí), de África viene la gente con inglés y francés,…. Blanco y en botella.

  • Personas con bajo coeficiente intelectual

De toda la vida conozco a un chico que se llama David. David es asocial y, en ocasiones, bruto como un niño pequeño en el cuerpo de un adulto. Mide metro setenta y tiene síndrome de Down bastante avanzado (o grave). Lleva trabajando desde que tengo razón para un supermercado del barrio:

  1. Abre y cierra las puertas a quien va con el carro y las bolsas
  2. Ayuda a empaquetar en caja
  3. Ayuda a llevar la compra a casa a personas mayores (a veces con una insistencia algo agresiva, sí, pero es que no quiere que cargues con las bolsas si te ve débil). Es un buenazo, y se enfada si no le dejas ayudar.

Es un trabajo perfecto para su capacidad, y le exige la concentración que necesita para interiorizar lo que pueda. Y más o menos lo consigue. Quizá no sea el mejor trabajador del lugar, pero es el que más se esfuerza, y resuelve los problemas.

Y eso es lo que hay que buscar: personal que te resuelva los problemas y que tenga sangre en el cuerpo. Por ejemplo existe un colectivo admitido socialmente de personas sin sangre en el cuerpo ni motivaciones, y que no son capaces de relacionar dos conceptos para resolverte un problema grave. Y que además los crean a su alrededor. Pero como son jóvenes, de aquí y con una carrera las empresas se los rifan sin saber dónde se están metiendo ni entender cómo les perjudican.

Si tienes una empresa plantéate bien qué trabajador necesitas y solicítalo en tu círculo de amistades, o incluso en un tuit. Funciona y funcionan.