Presas de la manipulación 1


Te consideras una persona que sabe quién es, qué quiere y que tiene un sistema de valores firme, por lo que nunca llegarías si quiera a considerar que algún día serías el cordero perfecto de un manipulador. Es decir, a lo largo de tu vida tantas personas lo han intentado y siempre te has plantado y les has puesto un paro. Te sientes en ese sentido, fuerte.

De repente llega a tu vida una persona buena, maravillosa, amable, podrías decir que es un ángel. Tú le abres tu corazón y le cuentas todo de ti. ¿Por qué no? Es una de las almas más hermosas que has conocido: la admiras, quieres ser como ella y quieres que conozca hasta lo más hondo de tu ser.Drowning

Los días pasan, llenos de estrellas, soles, arcoíris y mariposas: perfección. Te sientes dichoso, como si el universo conspiró para que se conocieran. Esa persona sabe las palabras exactas que quieres oír. Cada día sientes que la “necesitas” más, tiene un efecto narcótico sobre ti y empiezas a idealizarla.

Es en este momento que tu “ángel” comienza a buscar los “problemas” de su amistad/relación, te dice que no te quiere cambiar pero que la estás hiriendo, entonces te sientes fatal ¿Cómo puedo lastimar a alguien que quiero tanto? ¡Tengo que cambiar! Y es precisamente aquí en esta declaración que te haces a ti mismo, cuando dejas saber que ya caíste en la trampa.

Esa persona no se sacia, ella sabe como hacerte sentir culpable y deja caer en ti toda la responsabilidad de la relación. Usa palabras que duelen y a la vez convencen, crea un círculo vicioso: “La hieres”- Te disculpas – Cambias- “La hieres otra vez”.

Tú estas ciego, solo ves que estas hiriendo a esa persona tan especial para ti una y otra vez y esto baja tu autoestima. Algo excelente para la persona manipuladora porque le da más poder. Es aquí cuando se aparta, toma distancia para que sientas que la “necesitas”. Es una táctica algo arriesgada pero te conoce demasiado bien y sabe que irás por ella.

El tiempo pasa y todo se va poniendo peor. No sabes cómo fue que de algo tan hermoso llegó a este tipo de relación pasiva-agresiva. Te sientes cansado, consumido, harto y decides dejarlo ir aunque no quieres.

Un día te desahogas con un amigo, le muestras las cosas que tu “ángel” te ha dicho en el pasado y él se queda estupefacto. Te mira con tristeza, enojo y desconcierto. Te dice “Te está controlando y es increíblemente brillante al hacerlo”. Y, aunque estás ciego una parte de ti, lo sabe.

Por eso comenzó a pasar por el frente de tu casa cuando antes nunca lo hacía, si antes siempre estaba invisible en Skype, ahora se pone “Ausente”; a ese nivel de manipulación ha llegado “ Sé que me ves, sé que estas ahí y sé que quieres volver”.

Y aún llegando a esta conclusión te dices a ti mismo “No, es que no es su intención, simplemente no se da cuenta, tengo que ayudarla”.

Game over.

  • CrisMandarica

    El “hacer sentir culpable” es un arma de mucha envergadura. Esta es una entrada genial Lisbeth. Biquiños!

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