Redes sociales: el control que ejercen sobre ti (o La paradoja del terrario digital) 6


Somos seres sociales por naturaleza. Eso es indiscutible. Pero la tecnología, que tanto ha cambiado nuestra forma de relacionarnos con el mundo, ha llevado esto a límites desquiciantes e insospechados hace apenas una década. Por supuesto, hablo de las redes sociales: el control que ejercen sobre ti (o La paradoja del terrario digital).

Determinadas como redes por la capacidad de crear conexiones entre personas en progresión aritmética, hoy en día habría quien pudiera interpretar este sustantivo (red) en el sentido de «algo diseñado para atraparte». ¿No lo crees?

Y es que, como siempre, el ser humano es contradictorio. En una cultura como la nuestra, cada vez se da más valor al individualismo, y la intimidad es un bien preciado y un derecho que estaríamos dispuestos a defender. Si tuviéramos a un extraño siguiéndonos 24 horas al día, pendiente de nuestros movimientos, nos resultaría, como mínimo, siniestro. Pero sin embargo no dudamos en verter información de nuestra actividad diaria en un sitio en el que está expuesta a cientos de miles de personas, muchas de ellas ajenas a nosotros, por mucho que configuremos los niveles de privacidad de nuestras cuentas. Y no digo ya «amigos» de «amigos» digitales (la tecnología se ha encargado de dar un cariz superficial, casi frívolo, al término), sino a empresas que pagan por conocer nuestra actividad diaria para hacer estudios de mercado, ver si somos candidatos óptimos para un trabajo, o agencias de inteligencia que quieren «velar por nuestro bienestar».

Pero esto parece no importarnos o, al menos, parecemos no ser conscientes de ello.

Es lo que llamo la paradoja del terrario digital.

¿PQC?, te preguntarás, revindicando un españolismo. Te lo explico.

La paradoja del terrario digital

Un terrario es un recipiente de cristal, como una jaula pero de paredes lisas y transparentes, de forma que puedes ver desde todos los ángulos al animal que está dentro. Las nuevas tecnologías han conseguido convertir tu hogar y tu vida en un terrario digital, pues da igual que te ocultes tras muros de ladrillo - Clic y tweet    , todo el mundo puede observar lo que haces.

«Sí, bueno, eso será si yo les dejo», pensarás tú con aire de autosuficiencia.

Pues mucho me temo que, a estas alturas de la película, el control de tu intimidad ya no está en tu mano.

Por supuesto que estoy exagerando un poco.

Redes sociales: el control que ejercen sobre ti

Si te quedas en casa, y te metes en tu cuarto, todavía podrás ponerte la bata vieja de tu abuela y verter cera caliente sobre tus pezones mientras cantas la canción de Barrio Sésamo, y nadie conocerá tu escabroso secreto. Pero en el momento en que sales por la puerta de tu casa y quedas con tus amigos, ¿te has dado cuenta de que la probabilidad de que alguno tome una foto con el móvil y la suba a alguna red social es bastante alta?

La gente podrá seguir tus movimientos aunque no quieras, salvo que obligues a tus amigos a prometerte que no tomarán fotos de vuestro encuentro para subirlas a las redes sociales, aunque esto quizás te hará quedar como un asocial o huraño, y puede que, con el tiempo, te condene al ostracismo.

Pero, ¿qué pasa si vas a una fiesta multitudinaria repleta de desconocidos? ¿Te has dado cuenta de que entonces escapa totalmente a tu control? Puedes aparecer de fondo sin quererlo en una foto de un desconocido que a lo mejor conoce a un amigo de Facebook de un amigo de Facebook de otro amigo que al final te conoce a ti.

Gotcha!

Por supuesto, la mayoría de las veces no pasará nada, como mucho dará lugar a algún  pequeño malentendido y poco más, porque las personas de a pie, por lo general, tenemos poco que esconder, pero a mí no deja de inquietarme la idea.

¿Qué opinas tú? Házmelo saber en el hilo de comentarios, y aumenta aún más la paradoja del terrario digital siguiendo esta instrucción: comparte esto en las redes sociales. Sí, ciertamente los seres humanos somos contradictorios.

Imagen | Gratisography.com

  • rachael calabrian

    Hola, R.R.:
    Si bien es cierto que la inmensa mayoría de personas, independientemente del género, edad, educación…, se han dejado atraer y atrapar por esa RED y han hecho que su mundo se convierta en un lugar relativamente o explícitamente público, dando lugar a ese “terrario digital” del que hablas, yo creo que has olvidado a ese porcentaje minoritario que cree firmemente en conspiraciones y cosas semejantes (piensan que van a investigar sus vidas, sean o no sean más o menos interesantes). Lo digo porque en mi núcleo familiar (y es bastante numeroso y sectario en este aspecto), sólo yo tengo Twitter (además de otras RR.SS.) y sólo otro miembro más tiene otra red social (y es únicamente ésa). Entre mis amistades, no se estila el tener perfiles públicos (sí mis amigos son otros sectarios, el porcentaje no es tan bajo…), se utilizan chats conversacionales tipo IRC, que permiten mucha más intimidad (son más básicos y menos conocidos). Nos comunicamos por esas redes pese a que nos conocemos de toda la vida (quizá por ello). En mi círculo, por tanto, no se considera ni está bien visto este despliegue de verborrea pública a la que yo he acostumbrado a todo el que me lee. Antes lo hacía en privado, como ellos, ahora sólo a veces… (y aquí, en las más conocidas, también empiezo, de nuevo, a replegarme. Tengo la maldita sensación de haberme convertido en un mono de feria… y eso que no comparto nada especialmente personal.) En cuanto a lo de las fotos, no me preocupa, nunca cuelgo una foto reciente de mí (actualmente tengo el pelo largo y mi atuendo no se corresponde con lo que uno deduce de ella: ha sido colocada aposta, está pensada al milímetro. Soy yo y a la vez no. Nadie me reconocería ni en el improbable caso de que algún desconocido subiera una foto mía. Uno tendría que conocerme en persona para asegurar que soy yo.) Además soy muy discreta en mi vida privada y aunque nade se libra de que otro le haga una foto, tampoco es que haga nada de lo que deba avergonzarme o realizar de forma clandestina. Mi mundo no es un terrario digital (me ha gustado la palabra y la definición), si acaso, un refugio lleno de libros con olor a salitre. Gracias. Un saludo. Disculpa la extensión.

    rc

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    • R R Lopez

      Hola Rachel, gracias por comentar.
      Me alegra ver que hay gente que aun preserva su intimidad.
      Supongo que dependerá del entorno de cada uno, lo que sí es cierto es que cualquiera que use un servidor de email gratuito o tenga una cuenta en las redes sociales está poniendo mucha información suya a disposición de quien quiera encontrarla.
      Las redes sociales son como todo, ni buenas ni malas, dependen del uso que les demos, pero sí que es cierto que han cambiado el concepto de “intimidad”, y en el caso de algunas personas han potenciado su exhibicionismo exponencialmente.
      en mi caso, por mucho que quiera, siempre hay alguien que sube una foto en la que salgo indirectamente, porque la mayoría de la gente de mis círculos no tienen recelos de la tecnología.

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  • CrisMandarica

    Yo no tengo Facebook, así que me da igual las fotos que mis amigos suban de mí a las redes sociales, no me gusta que lo hagan,pero no me enfado si lo hacen, porque yo paso de todo, por eso las redes sociales no me controlan, o no demasiado. Biquiños!

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    • R R Lopez

      Yo me resistía a facebook, pero al final entré en el juego porque es una buena herramienta para promocionar contenidos, es un precio que tenemos que pagar, al final nada es gratis.
      Un saludo ;)

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  • Joey

    La intimidad ha muerto. RIP

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    • R R Lopez

      Ayer escuché, aunque fuera en Milenio 3, que los expertos en prospectiva dicen que en el futuro la intimidad será un bien por el que habrá que pagar mucho dinero, un lujo, y que lo fácil será acceder a la información personal de las personas.

      A veces (aunque sé que me aburriría) me dan ganas de hacer como los yankis colgados e irme a una parcela en mitad del bosque, hacerme un huerto, comprarme un m16, y vivir atrincherado al marfen de la sociedad (el m16 es por si vienen a tocarme los cojones).

      Pero por desgracia mi adicción a internet y mi falta de medios me lo impiden… ;)

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