Sobre el olor: el índice de humanidad


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Hace un día apacible, el sol sonríe a las nubes blancas y en el telar del cielo predomina el azul. En los auriculares, esa canción que llevabas tiempo queriendo escuchar y sobre la que parece mecerse el mundo al ritmo de tus pasos. Es un buen día. Te han crecido alas y observas el mundo desde todas sus facetas. De un modo extraño, todas te parecen bien, y el mundo es lo suficientemente grande para todos. Junto con el sentimiento de ser invencible aparece una sonrisa, dispuesta en CC0 para todo aquél que desee replicarla. Después, aterrizas de lleno en un cenagal de kriptonita, preguntándote cómo has llegado hasta allí.

Has entrado en una estancia, cualquier estancia, y una indescriptible sensación de malestar invade tu cuerpo. Hay algo en el aire, una concentración indescriptible capaz de ocultar los rayos del sol y emponzoñar la cadencia de la música.

Huele mal. Muy mal. El ambiente está enrarecido y buscas fervientemente una ventana a la que asomarte. Mierda, el vagón de metro, la sala de reuniones o el aula en la que te encuentras no tiene ventanas. O peor, elementos de características similares pero sin la facultad de ser abiertos descansan sobre las paredes, encerrando el aire rancio de carácter humano. El aire tóxico reverbera y se mueve con mayor frecuencia que si estuviese limpio, atacando a tu cerebro a través del sistema olfativo.

O bien la ventilación es escasa, o alguien ha decidido que la higiene personal es algo opcional. Puede que ambos. Instintivamente, subes el volumen de la música con la esperanza de saturar esa parte del cerebro que se encarga del ritmo, retirando los recursos para analizar el poco interesante malestar químico.

El olor, la concentración de determinadas sustancias en determinado ambiente, puede ser indicativo del índice de humanidad, un índice que hace llorar incluso cuando estamos felices.

Consejos para la humanidad:

  • Ventilar los espacios cerrados al menos una vez al día.
  • Ducharse con una frecuencia no mayor a una vez cada dos.