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Mapa de Internet en 2005, fuente: The Opte Proyect 2
La construcción con ceros y unos ya da sus primeras ruinas de 45 años. Internet nació en 1965 al conectar con un cable de cobre Massachusetts con California, las dos costas de Estados Unidos. Desde ese momento Internet no ha hecho más que crecer de manera exponencial, dejando de lado la curva exponencial del crecimiento de la población mundial, adelantándonos de tal modo que en comparación con su crecimiento la humanidad se consideraría estable. Hasta hace cincuenta años para que algo fuese catalogado de ruina debían pasar al menos cien años, momento en el cual los pueblos abandonados no constituían más que ruinas de rocas, y la madera había sido comida prácticamente en su totalidad por la fauna y flora de su entorno. La humanidad es experta en la fabricación de ruinas, aunque no todas se acabarán conservando. El último gran invento de la humanidad, un edificio situado en ninguna parte, sin puertas ni ventanas, que carece totalmente de dimensiones pero capaz de albergar ciudades que nunca llegarán a ser, nació en 1965. En ese momento la humanidad redescubrió el fuego. Pero este fuego era maleable, con él podía edificarse y destruir, y no solo calentar sino enfriar, y volar y vivir eternamente. En ese espacio sin dimensión construimos las que necesitamos: blogs, noticias, videos, grandes enciclopedias, entretenimiento, enseñanza, libros, juegos, lo prohibido. En Internet todo tiene cabida, de modo que la humanidad entera parece vivir últimamente solo para hacer crecer esta gran obra de arte viva que hacemos evolucionar a diario. Resulta curioso que toda la información que precedió a Internet ocupa tan solo una mínima fracción de su volumen: toda información que existía antes es tan solo una sombra comparado con lo que se ha escrito en los últimos 45 años. Muchísimo menos de un 1%. Por cada obra escrita en el siglo pasado hay cientos de libros que la mencionan. Por cada muro egipcio con jeroglíficos, miles de ensayos que hablan de ellos. Cualquier persona pensaría que todo aquello que la humanidad produjo antes de 1965 ya debería estar en Internet, pero al parecer escanear es mucho más difícil que crear, y seguimos creando habiendo introducido en Internet solo una fracción de lo que existía sin él. Y construimos y creamos como locos sin darnos cuenta (o no importándonos) que nuestros escritos acaben en el fondo de Internet, que nuestras películas sean objeto de la subdución informática y no se sepa más de ellas pese a estar ahí. Hacemos crecer nuestra última obra-de-arte-Museo donde metemos todo lo demás sin pararnos a apreciar que se parece a un queso de agujeros. ¿Recuerdas en qué red social te registraste por primera vez? Yo sí, se trataba de una red social para universitarios que ya no existe. Mi perfil estaba enlazado desde mi fotolog y desde mi página de MSN. Ahora, si entrase a algunos de esos dos perfiles (que no estoy seguro de que sigan ahí) apuntarían hacia un lugar vacío de Internet que nunca estuvo situado en ninguna parte. Cada vez que […]

Ruinas modernas: la construcción con 0s y 1s