bebé


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Le siguen de cerca 150 millones de otros bebés quienes, montados sin saberlo en una bola de hierro, oxígeno, silicio y magnesio que viaja a 108.000 km/h en el espacio vacío. Si cualquiera de ellos saca sus pequeñas extremidades del planeta en el que viajan, morirían en el vacío del espacio. Sin embargo, ¡ninguno de ellos es un héroe! Esto ocurre porque tendemos a relativizarlo todo bastante. Si alguien hace algo que otro puede hacer, no es tan importante como que el que haga algo de lo que la mayoría de nosotros no somos ni medianamente capaces. Como, por ejemplo, salir de la Tierra y volver. Hasta el día de hoy, todo un reto. Retos pasados Pero no olvidemos lo que hace dos mil años era un reto. En esa época, salir de tu continente era una completa locura. Solo unos pocos, soldados o comerciantes, se lo planteaban siquiera. Y apenas unos pocos lo llegaron a conseguir. Hace no más de 150 años, volar era considerado una proeza imposible. Poco tiempo después demostramos que no solo era posible volar, sino que cualquiera de nivel económico medio podría costearse este tipo de transporte. Dentro de un siglo volar será tan barato como lo es ahora coger el coche, y existirán abonos de viajero a nivel nacional o internacional a bajo coste. Pero nadie se plantea que lo que existe ahora fuese imposible hace tiempo, todos pensamos en los objetos que nos rodean como figuras estáticas que han estado siempre aquí para ayudarnos a vivir. Ya nuestros hijos nacen creyendo que Internet ha estado siempre ahí, al igual que tú consideras que la televisión ha existido desde el minuto uno del universo, y tus padres piensan en la electricidad como algo inmutable. Lo cierto es que para cada uno de estos ítems han sido necesarios 2.000 años de historia, muchas guerras y científicos que han luchado más contra sus propios estados que contra los estados rivales. Retos futuros Quizá no ocurra hasta dentro de cien, doscientos o mil años, pero en algún momento seremos capaces de costearnos el viaje Tierra-Marte y vuelta a bajo coste, quizá 1.000 euros de ahora, como cuando en estos momentos viajamos a través del Atlántico por el coste de 30 días de trabajo. El proyecto Mars One lanzará en poco tiempo los primeros habitantes de Marte. Quién sabe si tendrán éxito o si esto será calificada dentro de 200 años como una tentativa absurda de la humanidad de aquél entonces (nosotros). No deja de resultar curioso que la comunidad científica haya predicho que el proyecto no saldrá adelante, pero la comunidad científica, a juzgar por las situaciones previas, no tiene mucha validez. Aunque haya cambiado su núcleo interno, la comunidad científica predijo, entre otras cosas: que el átomo no podía ser dividido, que nunca podríamos volar, que no se podía salir de la Tierra, que la energía eólica era una solemne estupidez, que el teléfono era absurdo, que la televisión no tendría ningún futuro, que las tablets […]

Un bebé consigue dar una vuelta alrededor del Sol


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Hay personas que me han llegado a preguntar a través de otras “¿Cómo es que conoces a tal o cuál persona? ¡Si es famosillo!”. Pues diré que, simplemente, hablándoles y esperando respuesta. En ocasiones durante más tiempo del que debería, e insistiendo. Hace no mucho una amiga me preguntó una duda de un conocido. Este chico le preguntó a ella: ¿Cómo ha conseguido Marcos que [conocido_a_quien_no_mencionaré] le recomiende en twitter y en su web profesional? Trasladada la pregunta a mi persona respondí que en realidad había sido una estrategia no prevista en absoluto fruto de leer sus artículos y comentar lo suficiente como para crear una relación de simbiosis. Desde hace más de un año sigo un blog de esta persona, llamémosle Famosa para abreviar, y he comentado prácticamente en todos y cada uno de sus artículos. Me gusta lo que escribe, me gusta cómo lo cuenta, pero sobretodo me gusta llevarle la contraria Famosa acabó por darse cuenta de este seguimiento y se interesó por mi trabajo (este blog). Como a ambos nos interesaban los productos del otro comenzamos a enviarnos algún que otro mail con ayuda, sugerencias,… Hace poco Famosa amenazó con no responder ni un solo comentario en su blog debido al alto tráfico que recibía allí y la falta de tiempo. No obstante Famosa utiliza Twitter como red de distribución, y allí la gente hace el feo de retuitear manualmente sin mencionar el tuit original. Así que cambié la estrategia, y aunque cientos de personas retuitean manualmente su contenido, yo soy de las dos o tres personas que comparten de la fuente original y que, además, comenta el tuit (que suele recibir contestación). ¡Toma! He conseguido que me siga contestando (y pienso llevarle la contraria). Soy un tipo bajito, y eso significa que como tenga delante algo muy alto no veo absolutamente nada. Quizá una de mis mejores amistades, con su metro noventa, haya surgido por simbiosis hace ya tantos años. Me pregunto qué puñetas aporto yo, pero de lo que estoy seguro es que sin la insistencia de ambos esta relación no existiría, como no podría aupar mi blog de bajito por encima de las cabezas de los grandes. ¿Es egoísmo? Pues sí, egoísmo puro y duro. Y cara, o morro, o tener más cara que espalda. Pero es que ya lo dice el refrán: “El que no llora no mama”. Cada mes elijo a unas cuantas personas en Google+ a quien sé que comparten mucho, le mando un mensaje privado contándole la misión de este blog y mis ideas y trato de convencerle de que comparta de vez en cuando mis entradas. Uno de cada veinte lo hacen a menudo, y además desinteresadamente, porque les gustan mis artículos. Dos de cada veinte me insultan, y los otros diez y siete no contestan. No importa, gano uno de cada veinte. Gano un apoyo, un contacto, un difusor, un fan (según se de el caso). ¿Qué os quiero contar con esto? Ayer Slowinver me preguntó cuál era mi […]

Siguiendo al líder grande (y que éste te aúpe). La estrategia del bebé