cambio


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No existe un cambio de perspectiva mental sin un cambio de perspectiva físico. Tratar de imaginar qué proyecta las sombras en la caverna sin ver el Sol o las antorchas no tiene mucho sentido, y probablemente lleve a conclusiones precipitadas, erróneas, poco útiles y carentes de la verdad que nos envuelve con sus hechos. Hay un provervio que dice “Mente sana en cuerpo sano”. Esto es, en esencia, lo mismo: no se puede esperar nuevas líneas de pensamiento en una situación carente de estímulos externos. Es por eso que he girado mi cama. Bueno, en realidad solo he cambiado de sitio la almohada y girado la sábana superior. Esto, por supuesto, obliga a un cuerpo situado normalmente en posición horizontal a rotar 180 grados con respecto a la anterior posición salvo que se desee dormir con la cabeza baja y los pies en alto (motivo casi asegurado de un mágico dolor de cabeza matutino). Para empezar la sensación es rara: algo no está bien. Donde debería estar la puerta hay ahora una ventana, y tengo que llegar a la altura de los pies (mediante una especia de flexión abdominal más propia de las croquetas y de algunos erizos de mar) para encender la luz de la mesita. La mesita es el lugar donde me doy ahora con los pies. Además ahora todos los agradables ruidos vecinales vienen del otro lado. Esto no tiene por qué ser malo (lo de girar la cama, no lo de los ruidos), pero desde luego es diferente. Lo que sí es bueno es que espero reducir los golpes en la pared al despertarme. Soy un animal de costumbres y hace años salía por el lado derecho de la cama (mirando uno hacia arriba desde la misma). Mi cuerpo-mente nunca llegó a acostumbrarse a salir por el lado izquierdo, de modo que durante los últimos cuatro años me he levantado golpeando (a veces con renovada brutalidad matutina) la pared a la altura de la rodilla. Esto ocasionaba no solo golpes tradicionales, sino chichones y hasta un desconchón en la pared que no merece la pena tapar porque volverá en breve. Cambiar tanto la posición relativa de los muebles como el orden de los armarios sin duda ha hecho que necesite cambiar el sistema organizativo, el modo de moverme por el cuarto, la rutina diaria. Y os animo a probarlo siempre que podáis. Algo tan absurdo como girar la perspectiva te planta en situaciones inesperadas y nuevas, al igual que si estuvieses en un piso ajeno, que tendrás que salvar. Nuevas estrategias, nuevas experiencias, nuevas ideas.

Gira tu cama


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Nuestro cerebro no está hecho para pensar de manera lateral. Es rígido, cada vez más. Y sin embargo se nos pide ser creativos. Toda la sociedad avanza a velocidades vertiginosas hacia una vorágine de cambio en la que pronto andaremos averiguando los futuros valores de bolsa lanzando runas al suelo. “Bienvenido al mundo laboral, este es su puesto, siéntese. Muchas gracias. Ponga la mano ahí, ese es su teclado. La otra ahí, en esa cosa, en el ratón. Muy bien, ¿alguna duda?” ¿Te suena que todo sea para ayer, que no te formen ni te expliquen los alcances de tu trabajo? Pues eso eran problemas antiguos y clásicos. No significa que no los tengas, no. Pero significa que tendrás eso más los nuevos. A saber: la obligatoriedad de renovarte por segundos. Hace un par de días en una conversación con un conocido hablamos sobre las evaluaciones. Medir objetivos por año es bastante esclarecedor, hacerlo casa seis meses o de manera cuatrimestral ayuda a ver hacia dónde se va, hacerlo mensual es gastar demasiado tiempo en evaluar y detener el trabajo. Hacerlo diario es la idea más absurda y que otorga más impedimentos al trabajo de todas. Y, sin embargo, es así. Necesitamos gente que se adapte al trabajo variable, que sepa responder ante los imprevistos, y además queremos un ejército así. ¿Problema? Que el ser humano no quiere ser creativo, al menos no de manera natural. Tú estás controlado por una pequeña parte del cerebro llamado cerebro reptiliano que no quiere que innoves, seas feliz o sonrías a diario. Quiere que sobrevivas y, si puedes, que tengas hijos. No estamos preparados para el cambio, a pesar de que oímos durante años eso de que el ser humano se adapta a todos los medios es bastante deprimente. Lo cierto es que vive en un rango de 500m arriba-abajo, y ni pensar en bajo el agua o en cumbres durante más de unos días. Y ese es nuestro límite de adaptabilidad. Pero cuando llegues a la oficina se te pedirá que cambies tus pautas cada cinco minutos, si es que puedes. Y si no ya sabes dónde está la puerta. ¿Solución? Está claro…leerme a diario Y compartirme, claro…

Se nos pide ser antinaturales



La elección pasa por empezar a andar en alguna dirección
¡Cualquier cosa diferente! Nos ocurre muchas veces que andamos perdidos en la vida sin saber cuál deberá ser nuestro siguiente paso y tenemos dudas acerca de cuál será. Hace poco escribí en tres párrafos qué es lo que ocurre cuando decides. Aunque el hecho de no poder volver a atrás no significa necesariamente que pierdas algo. Cuando ocurra algo así mi modo de ver la vida es: Tú sigue moviéndote, que algo verás que te haga parar. Y es que lo peor que se puede hacer es conformarse y quedarse parado. No conozco a nadie al que le haya ido bien en la vida que haya decidido a los treinta dejar de estudiar, de trabajar en sí mismo y de aprender y moverse. Es más, todas las personas que conozco a las que les ha ido bien siguen estudiando. Un caso especial es una de mis abuelas, que lleva cerca de un año estudiando inglés. Por supuesto no se entera absolutamente de nada, pronuncia fatal y nunca podrá comunicarse en ese idioma. Pero eso no es lo importante. Lo importante es que está haciendo algo diferente, y que, desde luego, no está quieta. Y ya ha pasado los noventa años hace tiempo. Pero, ¿y si no era el camino? Es posible que tengas dudas: no sé si seguir estudiando, no sé si coger ese trabajo, no sé si irme fuera del país,…Lo importante es que tengas cubierto un par de aspectos: - Siempre vas a aprender más. Nunca irás hacia atrás en cuanto a conocimientos o sabiduría. Esto significa que, aunque salgas de ese círculo de confianza al abismo, siempre acabarás aprendiendo algo. Si es temor al cambio, no te preocupes. Cambiar en sí no es malo. Intenta recordar cuando entraste a tu primer empleo: probablemente eras un manojo de nervios, y conseguiste salir de eso, ¿no? - ¿Qué es lo peor que me podría pasar? Cada vez que inicio un nuevo proyecto o hago alguna locura: dejar el trabajo, pasar de pelo largo a afeitado, apuntarme a un máster,…por poner algunos, me hago la misma pregunta, y la respuesta suele ser del tipo: pues tendrás que esperar más tiempo para conseguir lo que tenías y que has invertido en esta actividad. Suele ser de carácter monetario, ahora es muy difícil hacer casi nada sin dinero, y casi todos los cambios pasan por una encrucijada económica. Yo haría la siguiente pregunta a mi entorno (amigos, padres, familia): Si me quedase sin un duro, ¿me dejaríais un sofá y ducharme durante una temporada? La respuesta es que sí, siempre tienes a alguien que te deja un sofá, aunque quizá tengas que cambiar de ciudad. Lo que siempre te reportará algo.

¿Qué hacer cuando no sabes qué hacer? Decidir