Cultura


Es muy improbable que este pedacito de carne (por muy adorable que sea) sobreviva solo 4
De todas las tradiciones absurdas que conservamos en esta etapa de transición a la que llamamos presente, con un pie en el pasado y rumbo hacia ninguna parte, me llama en especial la atención el hecho de celebrar que la Tierra ha vuelto a dar una vuelta alrededor del Sol mientras aún seguimos vivos. Eso es el cumpleaños: una vuelta alrededor del Sol de la Tierra para los que aún no hemos fallecido en este viaje orbital. Menuda insolencia, celebramos en nuestro nombre algo que no depende en absoluto de nosotros. Globos, una tarta, regalos fabricados en china, amigos y familiares. Si puede ser, todos hablando a la vez mientras comemos y bebemos más de lo que se supone que deberíamos. Pero un día es un día, es nuestro cumpleaños, y hay que celebrarlo. Esta tradición, que tenía mucho sentido hacía cuatro o cinco siglos, cuando lo raro era que alguien llegase a la adolescencia, se mantiene ahora con pautas cada vez más absurdas. Porque, seamos sinceros, tú no has hecho nada para merecer el celebrar tu cumpleaños.

La insolencia de celebrar tu cumpleaños


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Hace unos días hablaba sobre este tema aquí, llegando a la conclusión de que la mayoría de los escritos se habían llegado a perder, y planteando la pregunta de qué ocurriría si ahora perdiésemos nuestros valiosos datos. Curiosamente no pasaría mucho. Quiero decir que la humanidad pronto cogería el ritmo anterior en muchísimo menos tiempo de lo que le ha costado llegar por primera vez a ese estadio tecnológico y seguiría avanzando, cojeando, como lo ha hecho desde que comenzamos a escribir. Si os fijáis la humanidad alcanzó un estado tecnológico importante en los siglos I-V, donde incluso se llegó a trabajar con androides motorizados a vapor y cuyo nivel filosófico nunca antes había sido alcanzado. Y luego occidente se puso rebelde y tontorrón durante unos diez siglos de barbarie y mucha estupidez condensada en cientos de guerras ideológicas. Es, por supuesto, la Edad Media. Podríamos decir que, durante ese tiempo, no ocurrió nada. Los científicos lo llaman “el gran parón”, y creen que de no haber existido ya estaríamos viviendo en el espacio. Y es que han sido 1000 años de oscuridad y decadencia en el que se han perdido gran parte de los documentos históricos, en los que no se ha innovado y donde raro era el que sabía sumar (siendo práctica habitual en Egipto de I-V a.C.). Qué puedo decir, los Europeos somos gente divertida. Seguro que la idea del fútbol y los bares surgió en la Edad Media. Pero cuando acabó ocurrió algo increíble. A los griegos les había costado cerca de 7000 años alcanzar un nivel filosófico partiendo de la barbarie y las pestes. A occidente, un milenio después, le costó 300 años. Si ahora mismo se bombardease la Tierra con miles de bombas atómicas moriríamos la mayoría, pero hay un cálculo que establece de nuevo nuestro nivel tecnológico entre 50 y 250 años. Probablemente más cerca de los 50, porque si te das cuenta ocurre algo extraño: aunque no queden registros escritos por ningún lado la tradición oral seguirá existiendo. Y una mente actual tiene tanto conocimiento como un país de hace cien años. El cerebro humano es quien ha hecho resiliente la cultura, quien ha actuado como un buffer, guardando la información durante siglos, a veces en forma de leyendas, otras de principios medibles, algunas como creencia religiosa para, por ejemplo, no comer cerdo envenenado. A veces sabemos sin darnos cuenta, como parte de nuestra cultura integrada. La tecnología es resiliente, y es capaz de soportar muchos embites. Si ahora mismo todos los chips dejasen de funcionar en todo el mundo no volveríamos a la Edad de Piedra. Tendríamos Edad de Piedra durante una semana, dos como mucho en función de la zona. En menos de un mes estaríamos a principios del Renacimiento, y en menos de un año se habrían lanzado de nuevo tendidos eléctricos básicos, sistemas de comunicación morse y los ordenadores neumáticos estarían operativos. Y tú, ¿qué opinas al respecto? ¿Sobreviviría la cultura a un apagón de Internet global?

El cataclismo de las letras binarias y la resiliencia del conocimiento (II)



Aun no entiendo por qué tengo que pagar por el conocimiento un precio marcado por el mercado. Es, quizá, uno de los primeros razonamientos que tuve cuando era pequeño y toda mi paga iban a libros, y aún hoy persiste en mi mente. ¿Por qué tengo que pagar por aprender algo que quiero aprender? ¿Por qué no puedo, simplemente, enseñármelo a mí mismo a través de contenidos Creative Commons?  Si hace unos días hablaba del problema que sufren las salas de cine con la piratería hoy hablaré de cómo el conocimiento en España se está vetando usando leyes de protección Intelectual, y de las alternativas que tenemos.  Me considero a mí mismo autor en tanto que escribo contenido para otros, y aunque por supuesto no vivo de esto me gustaría poder hacerlo en algún momento. Pero ni por asomo se me ocurriría acudir a una editorial que vende el libro a más de 20 € dando al autor un 10%. Al igual que hago con esta serie de artículos, los colgaré en Internet para que todo el que desee leerlo tenga acceso a ello sin necesidad de desembolso de ningún tipo.  “Pero, ¡el autor debe vivir de algo! Si nadie le paga, ¿cómo va a poder seguir escribiendo?”  Una observación que suele venir de la opinión conservadora. No por el hecho de que otras opiniones no la piensen, sino porque desde el conservadurismo no se ve la respuesta. Y hay respuesta. En estos tiempos la marca personal o empresa que trabaje con ideas y que no aplique el crowdfundingya se está quedando atrás con respecto al resto de empresas del sector. O, si el crowdfunding no es de su agrado, alternativas de donación por parte de los usuarios del producto. Ejemplos de crowdfunding.  “¡Eso es imposible! Nadie va a pagar por algo que puede salir gratis.”  Mentira. De hecho cada día surgen iniciativas de puesta de productos en manos de los consumidores totalmente gratis con objetivos que van desde la difusión de la cultura, el marketing o la filosofía de empresa. A continuación enumero un listado de páginas web con productos totalmente gratuitos que caben en la índole digital:  1)      www.jamendo.com/es  Bajo el eslogan “Descarga de música libre y gratis” se ha convertido ya en la primera plataforma de música libre. ¿No os lo creéis? Entrad y comprobadlo. Todo es gratis. Miles de gigas de todo tipo de música esperan a ser disfrutados. Desde artistas que empiezan tímidamente a grupos que son comparables (y en muchos casos mejores) que los “comerciales”.  “No lo entiendo, ¿qué gana el artista regalando su música?”  Fácil: una red de distribución de su producto. Difusión a través de Internet totalmente gratuita para el creador de la obra.  “Sí, pero, ¿qué gana? ¿De dónde obtiene el dinero?”  De lo que las personas estimen que vale su obra, sin más. Junto al artista encontramos los típicos botones de compartir o de enlazar a nuestra web la canción/álbum. Junto a estos dos botones encontramos el botón “Donar”. ¿Cuánto? […]

La cultura como objeto de consumo. ¿Se deben vender las ideas? Cultura accesible a un ...