Damocles


Maslowianas 1
¿Qué ocurre cuando todas las necesidades maslowianas han sido resueltas? ¿Cómo se dobla nuestra mente ante el aburrimiento del triunfo personal? ¿Qué nos pasa por la cabeza cuando hemos alcanzado nuestros objetivos? En Japón, una cantidad inusual de personas se están suicidando. Algo ha hecho clic en sus cerebros y les ha llevado a la única solución lógica: necesitan suicidarse. No hablo de depresiones, pobreza o enfermedad, sino de casos de suicidas con trabajo, vivienda, pareja, hijos,… Personas con todas las necesidades cubiertas deciden quitarse la vida. Ocurre que, según Maslow, existen cinco necesidades que el hombre tiene que cubrir a fin de ser feliz. Bueno, qué puñetas, Maslow las puso en una pirámide, pero ya existían antes. Esta pirámide habla de las necesidades fisiológicas (comida, descanso, sexo,…), las de seguridad (techo, familia, salud, trabajo,…), afiliación (afecto social), reconocimiento (respeto, éxito,…) y autorrealización (creatividad, resolución de problemas, aceptación de los hechos,…). Resulta que hay algunas más, pero son necesidades irreales, virtuales, falsas o como queráis llamarlas. No son necesidades que tengamos que cubrir para ser felices porque, de hecho, se trata de aspectos en la vida sobre los que preocuparse o no carece de sentido. Todas tienen en común la imposibilidad de ser cubiertas, llevando a la locura, el suicidio o la depresión a las personas que las satisfacen. Necesidades de Damocles Muchas personas se sienten culpables de lo que han conseguido en la vida al triunfar. Algo así como estar preocupado por haber conseguido más que otras personas de su entorno (familia, amigos, vecinos,…). De hecho, se dan casos en los que se miente acerca del dinero ganado o la fama conseguida para que los demás no sepan sobre el triunfo propio. Esto cubre las necesidades de Damocles, que representan el miedo a perderlo todo de golpe por sus conocidos, o el de perderlos a ellos cuando la información salga a la luz. Así, esta necesidad se cubre con la mentira, pero nunca está lo suficientemente completa, porque siempre alguien ha podido descubrir algo. Necesidades del jardín del vecino Hay personas que no viven para sí mismas, sino que viven en la comparativa del verdor del jardín del vecino, sintiéndose profundamente pequeños si sus logros no pueden equipararse a los demás. Imaginad a un pintor que consigue un cuadro que es una obra de arte, sintiendo envidia por el escultor que le supera en el arte de la arcilla. De manera que corre a practicar con la representación tridimensional de objetos de barro, y tras muchos años consigue ser realmente bueno. Pero se siente profundamente insatisfecho por haber abandonado la pintura, campo en el que otros le están aventajando. El problema radica en que siempre hay alguien que tiene algo que nosotros no hemos conseguido. Necesidades de fantasía Se trata de aquellas que necesitamos cubrir pero no van a darse nunca. Como, por ejemplo, la necesidad de la compra de indulgencias, unos papelitos que la Iglesia Católica te vendía y que ponía tus pecados terrenales en un kit-kat. La […]

Las necesidades no reales de la Pirámide de Maslow