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La gente (yo incluído porque soy tonto y he sido engañado) se apunta a determinados cursos rápidos que prometen enseñar conocimientos de los que obtener una alta rentabilidad futura. Como ya dice Carlos en su artículo no se gana dinero sin esfuerzo, y si alguien te vende un libro o un curso eso es tan solo un 5% del trabajo previo de un negocio que quizá no te dé tanto como pensabas en un principio. Hace no demasiado tiempo una amiga me comentaba que contaba con una semana para prepararse una entrevista de trabajo. El puesto: hacer de Social Media Manager o Administrados de las Redes Sociales de la empresa X. Marcos: ¿Cómo te lo vas a preparar? Amiga: No voy a hacer nada. ¡Ole! La primera en la frente. Desde luego lo primero que haría yo es estudiar la empresa en la que voy a trabajar: clientes, proyectos, otras ofertas de trabajo, sector,…Y haría las típicas preguntas a mis conocidos: Si alguien la conoce, si se trabaja bien, cómo está el ambiente, situación, etc. Pero fui un paso más allá. Ya sabéis, el Pensamiento Lateral es lo que tiene: ¿Por qué no hacer desde ya ese trabajo para tener una semana de entrenamiento? Me explico un poco mejor: si lo que busco es alguien que sepa gestionarme las redes sociales lo primero que haría es ver su experiencia en el sector. Qué redes sociales usa, cómo las maneja, qué herramientas usa para gestionarlas, experiencia previa, conocimientos del uso de los diferentes perfiles, etc. Si me hubiesen hecho a mi esa reunión de trabajo hubiese creado una cuenta de correo (es gratis, ¿no?) con referencia a la apertura de varias redes sociales: Facebook, Twitter, Google+, Instagram,…Realmente en una hora (dos por aquello de las fotos) puedes abrir un abanico social bastante amplio. ¿Qué hacer a partir de ahí? Trabajar como si ya te hubiesen contratado: difundir contenidos de la web oficial, hacer participar a la gente, mostrar ofertas, distribuir el catálogo, mostrar las ventajas de la empresa, organizar algún concurso,…las posibilidades son infinitas. Cuando lleves una semana haciéndoles publicidad gratis les sonará tus perfiles, y tendrán curiosidad en quién puñetas les está sacando el trabajo gratis. Al presentarte a la reunión de trabajo te vale con llevar un móvil o una tablet, demostrar que has sido tú quien ha trabajado en esto y comentar: “Esto es lo que sé hacer. De aquí en adelante todo es mejorar.” Yo te cojo. Y tú, ¿cómo te preparas las entrevistas de trabajo? ¿Llegas a tanto o te limitas a lo que dice la oferta?

Aunque no te lo paguen


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Ayer fui a una charla de un evento TEDx con Alberto Guijarro como moderador. El tema era la caca, un tema considerado como poco apropiado que nos saca la misma sonrisa que cuando hablamos de sexo o de pedos. ¿Por qué la caca es tabú? Es curioso cómo uno de los emojis que más nos gusta poner (caca) con 6 millones de usos es uno de los que menos se habla. Es sorprendente que se cumple una relación bastante absurda sobre lo que los seres humanos hacemos más y lo que hablamos sobre ello. A saber: todo el que trabaja gana un sueldo, pero nadie habla de ello; todos cagamos o nos tiramos pedos, pero nadie habla de ello; todos tenemos (o queremos tener) relaciones sexuales, pero nadie habla de ello. En la misma charla Alberto preguntó quiénes de nosotros anunciábamos públicamente que íbamos a cagar cuando íbamos a cagar en vez de utilizar eufemismos del tipo “Voy al baño”. Por supuesto los que me conozcáis sabréis de mi naturalidad para hablar de todos los temas del mundo: desde mi posición de creencias hasta la opinión política. Vivimos en un mundo en el que se supone que la información es importante, en el que los foros se construyen entre todos y en el que el conocimiento para la población de nuestro entorno parece constituir un hecho. ¿Por qué, entonces, no se habla de caca? Pues en la charla Alberto me despejó una duda que tenía desde el principio: ¿Será igual en todas las culturas? La respuesta es sí. Parece inherente al ser humano el evitar ciertos temas, y la caca está entre ellos. No conozco el motivo, supongo que me criaron de un modo extraño o poco normal, pero recuerdo perfectamente una anécdota de cuando tendría 6 o 7 años en un campamento que se montaba en una granja. En este campamento se te enseña el trato con los animales, a realizar actividades ya obsoletas y a apreciar la naturaleza. Los monitores, para llevar un control, preguntaban una vez al día (justo en la hora de la merienda, que era cuando estábamos calmados con nuestro bocadillo) si habíamos ido o no al baño, qué habíamos hecho y en qué estado. Es posible que hablar de ello con un bocadillo en la mano y delante de otros niños haya cambiado mi percepción de tabú. Me pregunto ahora qué me habrá pasado con el sueldo, la política, el sexo o la fe, y si estará todo relacionado. ¿Por qué debemos hablar de caca? Por supuesto hay varios motivos para hablar sobre este tema con amigos y familia. Desde el egoísmo médico de saber si soy regular al querer cambiar el mundo a mejor llevando sanitarios a donde no se tiene cultura de que existan o que sirvan para algo. Algo que aprendí es que el sanitario salva millones de vidas debido a que es un elemento que desinfecta nuestro entorno evitando enfermedades como la diarrea (que es la segunda causa de muerte para […]

Las princesas de los cuentos también hacen caca



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Ahora, para hacer prácticamente todo, hay que “insertar una moneda”. Prácticamente cualquier actividad social depende de pagar o haber pagado cualquier cuota. ¿Quedan modelos de negocio en el que el usuario no tenga que soltar pasta? Sí, pero los vemos mal, porque tienes que soltar otras pertenencias. Es decir, el pago no es monetario, pero no es nulo. Y, en muchas ocasiones, el pago es en la mente del usuario muy superior al monetario. Para poner un ejemplo cogeré a Google, el gigante de la información. Google en principio te da una serie de aplicaciones totalmente gratuítas como son: Correo Buscadores personales Tu propio Blog 15 Gb de almacenamiento … Y bastantes apps más que pueden o no serte útiles Pero, ¿cómo es posible que este modelo le funcione a Google? Al fin y al cabo debe pagar servidores, electricidad, técnicos, locales,…como cualquier otra empresa. Lo que ocurre con esta empresa es que tiene dos tipos de clientes. Por un lado están los anunciantes, que como en los modelos clásicos (periódico, radio, etc) pagan al contado a Google por que este muestre su producto o servicio. Y por otro está el cliente personal: tú y yo. ¿Qué le damos a Google por los servicios que nos ofrece? Información. De todo tipo. Empezando por tus datos personales como puede ser sexo, profesión, dirección, teléfono,…a datos sobre nuestros intereses y hobbies. En realidad Google no necesita que le proporcionemos directamente todos esos datos a través de aplicaciones como Google+ porque ya compra la información a Facebook, Twitter, o simplemente la almacena y escanea al hacer barridos por Internet. Hace unos días hubo una noticia escandalosa: ¡Google lee nuestros correos! Pues en realidad no es así, sino que un ordenador (programa, más bien) busca palabras clave, o palabras más repetidas, o estilos de escritura dentro de nuestros correos. Es algo que realizan todos los sistemas de correo como puede ser Hotmail o Yahoo, pero Google de momento es el único que lo ha puesto para tontos en sus términos y condiciones. Os animo a leer los T&C anteriores, así como los de otros servicios de otras empresas (Apple, Outlook, Yahoo, Twitter…). En todos aparecen notas sobre el analizado, escaneo o almacenamiento de nuestra información privada, aunque se suele matizar que no hay realmente una persona leyéndolos, sino que se trata de procedimientos automatizados para sacar estadísticas. Y Google usa esas estadísticas para focalizar los anuncios en las personas con más potencialidad de compra. Así de fácil (y de inteligente). De modo que sí, existen modelos de negocio, al menos fraccionarios, en los que el usuario no paga con dinero. Dependerá de cada uno adquirir o no el servicio.

Insert coin, el modelo de vida que ya no es un juego