Éxito


10-cosas-horribles-que-tu-bebe-hace-en-publico-2 2
Hay personas que me han llegado a preguntar a través de otras “¿Cómo es que conoces a tal o cuál persona? ¡Si es famosillo!”. Pues diré que, simplemente, hablándoles y esperando respuesta. En ocasiones durante más tiempo del que debería, e insistiendo. Hace no mucho una amiga me preguntó una duda de un conocido. Este chico le preguntó a ella: ¿Cómo ha conseguido Marcos que [conocido_a_quien_no_mencionaré] le recomiende en twitter y en su web profesional? Trasladada la pregunta a mi persona respondí que en realidad había sido una estrategia no prevista en absoluto fruto de leer sus artículos y comentar lo suficiente como para crear una relación de simbiosis. Desde hace más de un año sigo un blog de esta persona, llamémosle Famosa para abreviar, y he comentado prácticamente en todos y cada uno de sus artículos. Me gusta lo que escribe, me gusta cómo lo cuenta, pero sobretodo me gusta llevarle la contraria Famosa acabó por darse cuenta de este seguimiento y se interesó por mi trabajo (este blog). Como a ambos nos interesaban los productos del otro comenzamos a enviarnos algún que otro mail con ayuda, sugerencias,… Hace poco Famosa amenazó con no responder ni un solo comentario en su blog debido al alto tráfico que recibía allí y la falta de tiempo. No obstante Famosa utiliza Twitter como red de distribución, y allí la gente hace el feo de retuitear manualmente sin mencionar el tuit original. Así que cambié la estrategia, y aunque cientos de personas retuitean manualmente su contenido, yo soy de las dos o tres personas que comparten de la fuente original y que, además, comenta el tuit (que suele recibir contestación). ¡Toma! He conseguido que me siga contestando (y pienso llevarle la contraria). Soy un tipo bajito, y eso significa que como tenga delante algo muy alto no veo absolutamente nada. Quizá una de mis mejores amistades, con su metro noventa, haya surgido por simbiosis hace ya tantos años. Me pregunto qué puñetas aporto yo, pero de lo que estoy seguro es que sin la insistencia de ambos esta relación no existiría, como no podría aupar mi blog de bajito por encima de las cabezas de los grandes. ¿Es egoísmo? Pues sí, egoísmo puro y duro. Y cara, o morro, o tener más cara que espalda. Pero es que ya lo dice el refrán: “El que no llora no mama”. Cada mes elijo a unas cuantas personas en Google+ a quien sé que comparten mucho, le mando un mensaje privado contándole la misión de este blog y mis ideas y trato de convencerle de que comparta de vez en cuando mis entradas. Uno de cada veinte lo hacen a menudo, y además desinteresadamente, porque les gustan mis artículos. Dos de cada veinte me insultan, y los otros diez y siete no contestan. No importa, gano uno de cada veinte. Gano un apoyo, un contacto, un difusor, un fan (según se de el caso). ¿Qué os quiero contar con esto? Ayer Slowinver me preguntó cuál era mi […]

Siguiendo al líder grande (y que éste te aúpe). La estrategia del bebé


La expresión de éxito de mi yo interior...sin barba. Mi yo interior es un niño con barba 5
Quienes me conocéis de hace tiempo y en persona (lo siento) me habéis dicho ya en muchas ocasiones eso de “A ti seguro que te va bien…”. Mi familia, mis amigos, la enfermera que me regañará hoy por haber engordado (¡Hola, Isabel!), mis antiguos jefes, algún que otro tímido lector,… Luego no agregan ese tipo de comentarios que uno espera oír como: …con lo guapo que eres quién se te resiste. …eres tan listo que seguro que inventas algo y te haces millonario. …ahora que tienes los cincuenta millones de euros del euromillón. No. Ojalá pero no. La frase suele continuar con un “…porque no paras quieto.”. Y creo que lo dicen con toda sinceridad (porque estoy de acuerdo). Desde que hace ya tiempo me diese un trompazo empresarial serio puse las piernas mentales en marcha y, poco a poco, me he hecho: un hueco propio, un nombre, muchos conocidos, un blog, un libro, un nuevo look, más mayor. Vale, lo último igual no tiene mucho mérito, pero ya que poseo más daños qué menos que darles rentabilidad. He de decir que trabajar por nada no es nada fácil (modo víctima activado). Levantarse todos los días tratando de superar la idea loca del día anterior y sorprender al lector no es algo fácil. Reconozco que ahora no estoy trabajando y que el estudio facilita la escritura por el horario totalmente flexible, pero también es cierto que me dedico a invertir (y por tanto estar pendiente) en bolsa y a escribir/reescribir mi segundo libro mientras diseño la portada del anterior, maqueto, hablo/negocio con las editoriales, trabajo en el proyecto final del MBA, busco trabajo,…, y no me corto de hacer deporte o de salir. Siempre he estado bastante ocupado, y reconozco que las vacaciones más de cuatro días me incomodan. Pero mientras que ya hace tres iba a tontas y a locas por el mundo, todas (o casi todas) mis actividades tienen un rumbo fijo. Todo va encaminado a un par de objetivos finales en el plazo de veinte años (hay que ser previsor, joder): Objetivos cortoplacistas: Encontrar un trabajo que me agrade y con el que me mantenga (lo de ganar mucho dinero es totalmente secundario); Hacerme un nombre en Internet y en la calle; Conocer gente, hacer contactos y ganar experiencia. Objetivos a largo plazo: Vivir de los libros y de lo que gane en bolsa; Montar una empresa por placer y no por necesidad y poder decir que hay familias que pueden comer gracias a mi. De momento he de decir que todo se ha acelerado. Había calculado que vendería menos que quince libros, que nadie se suscribiría a mi boletín semanal, que muy pocos iban a demandarme la copia impresa del libro (que con suerte testeo el viernes), que nadie me conocería ni leería mi blog ni mi libro. Y me encuentro con que he vendido casi (casi, casi) cincuenta libros, que unas cuarenta personas leen a diario mi blog (y más del doble caen de manera […]

Enfocado al éxito



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Diagrama de los elementos implicados en el estudio – Click para aumentar Necesidad: tengo que hacer un regalo.  Desde hace unos años, y cada vez con mayor frecuencia, vemos estos paquetes de ocio en cajitas por todos los establecimientos medianamente grandes que ofertan ocio. Estos socorridos regalos pseudo-personalizables han sido muy popularizados aun a pesar de las condiciones de nuestros bolsillos. Las empresas organizadoras de este tipo de eventos y productos han sabido explotar una veta totalmente descubierta del mercado. Este es un regalo tan apropiado para una boda como para una promoción, cumpleaños, regalo sorpresa, aniversario, cesta fin de año y un largo etcétera.  Pero, ¿qué hace tan goloso para el comprador, cliente final, local asociado y empresa gestora este tipo de producto? ¿Por qué es demandado por todos? Es decir, ¿en qué han tenido éxito estas empresas?  Lo analizamos, de elementos en elemento, más adelante:   PARA EL COMPRADOR   TRASLADO DE LA RESPONSABILIDAD AL CLIENTE FINAL  ¿Cuántas veces has temido equivocarte al hacer un regalo? “No sé ni lo que regalar.” Es una frase que seguro has oído en boca de la mayoría de tus conocidos mientras buscan desesperados por no quedar mal un regalo en el último minuto.  En muchas ocasiones el hecho de regalar puede ocasionar un nivel de ansiedad importante por lo que la otra persona pueda opinar o lo que se desprenda de tu regalo. Acertar no es facil, y conlleva un nivel de conocimiento sobre la persona que no siempre poseemos aunque forme parte de nuestra vida cotidiana.  Los paquetes de ocio liberan en parte a la persona que regala (comprador) de equivocarse en la elección, ya que estos paquetes cuentan con cientos de opciones para el cliente final, a quien se traslada la responsabilidad de elegir en qué lo usa.  Así, por ejemplo, una cena puede tener cientos de restaurantes posibles en todo el territorio nacional, y un despliegue de todo un año que permite al cliente final un abanico de posibilidades de cuya equivocación es responsable el que elige el lugar de canjeo.  PARA EL CLIENTE FINAL DEL PRODUCTO  EL EQUIVALENTE MEJORADO DEL CHEQUE REGALO  Ya desde hace mucho tiempo se ha implantado, sobretodo en grandes superficies, el cheque o tarjeta regalo: un vale por un importe definido a gastar en un establecimiento o una serie de establecimientos de la misma marca o que compartan una determinada promoción.  El problema surgido del cheque regalo es que carece de personalización y emoción, y se parece demasiado al dinero en mano. Con la salvedad (inconveniente) de que no tienes la libertad de hacer con él lo que quieras, sino que te obliga a gastarlo en un determinado lugar y en un plazo normalmente corto.    El paquete de ocio ha sabido establecer una avanzada más sólida que el cheque regalo. Aunque el paquete comprado puede desenvolverse de cientos de maneras distintas es lo suficiente personalizado como para que ni el cliente final se sienta forzado al recibirlo. Presenta las ventajas del cheque […]

CAJAS REGALO, LOS “SERVICIOS” STOCKABLES, EL CONTROL DE LA DEMANDA Y LOS RESCATAREGALOS