Ingress


Vista de calle a través de Ingress
Pues ya no se trata de un “¿Y si…” sino de un “¿Pagarás por ello?”, porque este modelo ya existe aunque no lo veamos mucho por aquí. Que sí, que existen agencias de publicidad que te llevan los clientes a tu tienda, aunque el cliente no sabe exactamente que va a tu tienda. Qué jaleo. ¿Cómo funciona esto? Hace un tiempo hablé de un juego llamado Ingress y las ventajas a nivel físico que planteaba, uniendo un mundo puramente friki con el deporte en equipo o en solitario. Para los que no leyeseis el artículo, Ingress es un juego de realidad aumentada que ha construido un universo sobre la realidad. Y en este universo ficticio has de jugar capturando lo que en el juego se conoce como “Portales”. Básicamente se trata de un “Captura la bandera” a nivel mundial con decenas de millones de banderas distribuidas por todo el planeta y que solo se ven usando los dispositivos móviles. Esto te ayuda a moverte y a quemar calorías. Pero hoy no hemos venido a hablar de eso, sino de cómo Ingress se ha convertido en un modo de llevar a clientes que ni siquiera saben que son clientes a las tiendas de empresas que pagan a Ingress por ello. Suena a Un mundo feliz, pero está pasando. Dentro del juego podemos hacer varias tareas: capturar portales (banderas) enemigas, defender las propias, obtener energía de las que controlamos, atacar portales enemigos,…todo ello lleva un puntaje a nivel mundial en el que dos equipos compiten entre sí por superar al otro. Es decir, que si hoy sales con tu bici por Madrid y consigues sustraer unos cuantos miles de puntos a tu enemigo, eso apenas significará nada para el puntaje global, compuesto por la suma de los puntos ganados por millones de personas activas diarias. Y ese es el truco: millones de personas activas diarias. Y donde hay una concentración de gente, Google lo explota. Ingress es un juego desarrollado por una StartUp de Google para dispositivos Android. Pero la publicidad no está dentro del juego, sino fuera del mismo. Jugar es totalmente gratuito (a pesar de que se puede pagar por accesorios extra) y no es necesario desembolsar un euro. Se puede jugar con el simple gasto de la batería y el uso de las piernas para moverte de un sitio a otro. Y entonces, ¿de dónde sale el dinero? Imagina que tienes una empresa, llamémosle Bar Desierto. El Bar Desierto sufre una mala racha: han retirado unos cuantos locales cercanos y ahora se ha convertido en un lugar algo apartado del núcleo comercial más cercano, por lo que apenas pasa gente que se pare a tomarse un café. ¿Cómo lo arreglamos? Hablamos con nuestro amigo Google, que nos ofrece la oferta clásica de poner nuestro anuncio en sus webs de búsqueda. Y esa es una opción. Pero existe otra. ¿Y si Google te mandase a los clientes directamente a la puerta de tu local? Pues puede hacerlo. Dentro de Ingress […]

¿Y si los anuncios llevasen a la gente físicamente a tu tienda?


Captura de pantalla de Ingress y Endomondo 1
Desde hace años busco de un modo casi obsesivo juegos en los que se va subiendo de nivel poco a poco, desde matar bichitos a disparar naves espaciales, pasando por comer porciones de tarta y capturar bases enemigas.   En ese recorrido he podido jugar a cientos de estos juegos en los que el personaje, poco a poco, va evolucionando. Y, lo más curioso, es que llevo toda la vida equivocadísimo porque no había sabido ver un juego que estaba ahí incluso antes de las pantallas. Porque hubo una época en la que la gente miraba a la realidad cuando andaba por la calle aunque no la recordemos. El caso es que desde que Internet apareció en mi vida me he enganchado a este tipo de juegos, y resulta que hay un juego genial, del mismo tipo, y que está fuera de la pantalla. Aunque, con una pantalla, se vuelve aún mejor: ¡Montar en bici! Si lo pensáis bien, montar en bici se parece bastante a este tipo de juegos, con alguna ventaja: Las Kcal consumidas, tiempo o kilómetros pueden ser la experiencia Obviamente no hay niveles, pero si os fijáis en la captura del programa Endomondo (foto de la derecha) podremos contar con programas aspectos tan chulos como vueltas al mundo, viajes Tierra-Luna o la medida internacional de una hamburguesa. El personaje que mejora somos nosotros. Puedes competir contra (y colaborar con) otros usuarios en otras franjas de tiempo. Ya no es necesario salir a correr con alguien y sincronizar la carrera. Simplemente buscas la práctica de alguien y, cuando tú quieras, la repites. De ese modo podrás comparar sin necesidad de estar al haciendo deporte al tiempo. Creo que el punto más importante es el tercero. Es obvio que el modelo americano de comida está impactando fuerte en nuestro país. Contra eso está el no consumir como animales y hacer algo de deporte en la medida de nuestras capacidades. Si, además, convertimos este deporte en una actividad lúdica en la que no solo podemos competir contra nosotros mismos como en Endomondo (app para deportistas) sino que podemos entrar en juegos como Ingress, en el que nos unimos a un bando o a otro que compiten a nivel mundial por el territorio. Cuanto más te muevas con este juego, más puntos recibe tu bando. ¿No es genial? Tenemos, por fin, una actividad física para gente friki como yo. De hecho la imagen de la izquierda muestra la zona de mi casa en este juego de realidad aumentada que te insta a levantarte de la silla para poder jugar (y, por cierto, provocar esa reacción en conocidos a los que hablas de las mejoras del deporte…). Esto demuestra que, gracias a la tecnología, el sedentarismo de personas a los que les gustan los juegos no está justificado de ningún modo. Porque siempre se puede cambiar de juego Y tú, ¿haces deporte, juegas, ambos?

Juegos frikis y deporte unidos (por fin)