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Objetos angustiados 2
No puedo evitar percibir la angustia y el nivel de estrés que nos rodea, nos abraza, nos lleva al trabajo o nos abriga. No puedo dejar de ver el origen de todo, como una capa subyacente de realidad en forma de una ola de gritos y reuniones fracasadas, de objetivos no alcanzados y despidos improcedentes. Tú también lo tienes delante Mira a tu alrededor. Observa bien. Cuando alguien nos pide que hagamos eso, deslizamos los ojos sobre la realidad, saltando de un objeto a otro y sin prestar atención real a ninguno de ellos. Puede que durante este visionado parcial reparemos en algún objeto más que antes no habíamos visto, pero no pasaremos de ahí. No obstante voy a pedirte que elijas un objeto. El que tú quieras. Puede ser desde el caucho de un neumático a una pieza de ropa. En realidad, no importa. Yo he elegido, por estar escribiéndolo en el metro, esas barras ligeramente dobladas que hacen de apoyo vertical en los extremos de los asientos del metro. Se trata de barras de dos tramos que forman una T deforme, en la que el segmento corto es perpendicular al largo y apoya en la pared. El largo, a su vez, apoya en el techo y en los asientos. En la imagen del artículo, es la barra roja. Los agentes angustiados Ahora analiza el proceso de diseño y fabricación. O el de entrega del material. Para que ese objeto que has elegido se encuentre donde está, alguien ha tenido, en principio, que demandarlo. Alguien ha sentido la necesidad de tenerlo, y es muy probable que el objeto como tal no existiese antes. Por ejemplo, mi barra fue diseñada in expreso para un tipo de vagón de metro específico, y no existía antes de su necesidad. En función del tipo de objeto, la persona que lo requiere tendrá mayor o menor nivel de estrés por conseguirlo. Puedo ver al proyectista del objeto llevándose las manos a la cabeza porque esta barra vertical es la última pieza del tres a colocar y le están metiendo prisa. En la calle, los ciudadanos reclaman un mejor servicio de metro, y nuevos vagones. El gerente de la línea siente esa angustia y presión y se la traslada al fabricante, que a su vez se la lleva al calculista y diseñador. Este tiene que asegurarse de que la barra cumple por cargas y esfuerzos, y de que no se romperá bajo la presión y golpes continuos de los viajeros. Además tiene que hacerla bonita, segura a nivel de PRL, barata, montable y transportable. Tiene que hablar con el proveedor de metal y con quien la pintará para tenerla en un plazo y unas condiciones económicas aceptables para ser rentable y competitivo. La cadena Pero cada uno de los proveedores de esta barra vertical tienen sus propios plazos, precios y objetivos. Sus propios jefes, proyectos y presiones. El entramado industrial no es más que ondas de sofocante presión por teléfono, email y cara a cara […]

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