Política intergaláctica


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Si recoges la caca de tu perro cuando lo paseas por la calle, aunque no lo sepas, estás jugando con todo el futuro de la especie humana. La probabildad es baja, pero podrías estar a punto de desencadenar nuestra extinción masiva, lo que pasa que, para entenderlo, quizás tendrías que analizar los hechos desde otra perspectiva, que es lo que precisamente plantea este blog. ¿Por qué exopolítica? Porque si lo hubiera titulado El punto de cruz y la caca de perro, no habría quedado tan exótico, y sí un poco más asquerosillo. Y, aparte, porque la exopolítica es el cuerpo de estudio que se encarga de las relaciones políticas entre posibles entes alienígenas y la humanidad en el caso de que hubiera un contacto, y de  cómo afectaría a nuestra estructura social, etc. Si al final el alien y el humano intiman, supongo que ya entraríamos en el campo de la exosexología, si es que tal cosa existe. Nunca había leído una palabra con tantas x juntas. ¿Es la exosexología una alienfilia? ¿Tiene algo que ver con el shokushu goukan? Por desgracia, estas preguntas escapan al objetivo de este análisis, que de seguir por esos derroteros podría devenir en una anal-lisis, o rotura anal, para que nos entendamos. Dejando el pensamiento encadenado, no ya lateral, sino trasero, retomemos la cuestión de porqué si recoges la caca de tu perro con una bolsita podrías estar desencadenando el fin de la raza humana. It’s the end of the world as we kinow it por una caca de perro ​ Llegué a esta terrible conclusión gracias a mi amigo Macoco G. M., que me hizo reinterpretar un hecho tan simple como la concesión al civismo que supone recoger las deyecciones del cánido al que amas y al que nombras como tu mascota. Imagínate que un alienígena baja a la tierra intentado establecer contacto con la especie dominante, y te encuentra recogiendo la caca de tu perro. El pensamiento lógico, aunque a priori no lo parezca, sería concluir que la especie dominante es el perro, y que el humano, que está recogiendo su mierda, es el sirviente, al que se encargan las tareas más denigrantes. En este contexto, la correa podría ser interpretada como un artilugio de dominio mental. ¿Qué otra razón podría haber si no para que alguien lleve a cabo tan repugnante tarea? Llevado por esta conclusión nada desdeñable, podría darse el caso de que el alienígnena se acercara a parlamentar con la especie dominante del planeta, o sea, el perro. Dependiendo de la sociabilidad de tu perro, podría pasar que: a) el perro le ladrara. b) el perro le lamiera. c) el perro le mordiera. d) el perro le oliera el culo. Como ves, con un 75% de probabilidad se daría una respuesta por parte del perro hacia el extraterrestre que podría dar lugar a a una crisis diplomática de magnitud intergaláctica de dos pares de cojones, pudiendo el marciano mostrarse indignado u/y ofendido, declarando así su especie la guerra a nuestro […]

La exopolítica y la caca de perro