Reto


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Sí, lo sé. Hoy no es jueves, pero he estado realmente ocupado con unos asuntos familiares. Pero le doy a la ruleta el viernes y esto es lo que sale. Recordad que el reto para los escritores es el de componer un título con estas palabras: Resfriar Cobra (animal) Vaca (¡Otro animal!) Reflector Salto Los #LibrosVacíos Nº4 Reto para escritores -Resfriar -Cobra (animal) -Vaca (¡Otro animal!) -Reflector -Salto http://t.co/qnGmDul4m9 — μCuentos (@miCuentos) Mayo 29, 2015 #LibrosVacíos es un reto para escritores, pero cualquiera puede aportar un poquito de locura al mundo

#LibrosVacíos (4th)


Tus proyectos no van a realizarse por sí mismos 8
Esto es un hecho. Que nadie lo tenga a error: tus proyectos no van a realizarse por sí mismos. No van a empezar un lunes cualquiera ellos solos a llamar a gente, a levantar un negocio, a arreglarte la casa. Dicho de otro modo: si quieres hacer algo, hazlo tú mismo. Porque nadie más lo va a hacer por ti. Hace unos días discutíamos en mi trabajo sobre el egoísmo, sobre si es una cualidad innata del ser humano o por el contrario es una elección. Yo, por mi experiencia, me he dado cuenta de que si bien podemos comportarnos de un modo no egoísta, la mayoría de las personas van a lo suyo: no ayudan, no colaboran, no quieren trabajar juntos y desde luego no van a pensar por ti si no sacan algo de provecho. En parte es lógico: si alguien invierte su tiempo en una actividad querrá algún tipo de compensación como contrapartida. Ya sea económica o de otro tipo, lo ideal es que si alguien trabaja de algún modo para otro reciba algo a cambio. Aunque sea un refresco por ayudar en una mudanza.

Tus proyectos no van a realizarse por sí mismos



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Ayer, sin quererlo casi, y por un error, entré en la aplicación web de Endomondo, una página que te dice (si lo enlazas con tu móvil) cuánto has corrido, cuánto has montado en bici y cuántas hamburguesas has quemado con esta tarea. Yo he quemado 113 hamburguesas en un plazo de tiempo del que no estoy muy seguro: bien puede ser un año o tres (esa es mi maravillosa percepción del tiempo). El caso es que esas hamburguesas han sido quemadas, por lo que he hecho el ejercicio suficiente como para comerme 113 hamburguesas sin que pase demasiado. Por supuesto con la moderación de una hamburguesa cada dos semanas, o algo similar. ¿Que por qué? No hay un por qué, “por qué”, es un: ¿”por qué no”? Es muy posible que me coma 113 hamburguesas en años. Haciendo un cálculo rápido, si me las tengo que comer en un año, tendría que comerme un poco más de dos hamburguesas semanales, algo poco probable (aunque cuentan esas tan chiquititas del McDonnalds). Y si me como una cada dos semanas, como probablemente ocurra, tardaré cuatro años de mi vida en superar este gran (y muy muy estúpido) reto que no me valdrá absolutamente de nada. Eso sí, ya que me pongo lo voy a hacer bien: cada vez que me coma una hamburguesa haré lo siguiente: una foto a la comida y anotaré fecha y calorías. Qué menos que saber cuándo me pongo como un cerdo, ¿no? Marcos, te has vuelto loco. Es lo que podríais pensar. Y estaría de acuerdo con vosotros si no supiese que yo ya estaba loco con anterioridad, lo que pasa es que no me conocíais (y os parece nuevo). En realidad hay dos motivos importantes por los que hacer esto. El primero es que me veré obligado a quemar 113 hamburguesas (y alguna más) haciendo ejercicio constante. Eso me ayudará a conservar este magnífico cuerpo redondiforme que poseo. Y la segunda es embarcarme en un proyecto que no me lleve absolutamente a ningún sitio (que también los hay, y no por eso ser menos). Y tú, ¿qué opinas? ¿Me ayudas calóricamente?

El reto de las 113 hamburguesas


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Una de mis películas favoritas es Dentro del Laberinto. Un mundo que no existe entra en contacto con la realidad, un laberinto cambiante es el personaje principal, canciones de David Bowie y pruebas de lógica. ¿Qué más se puede pedir? Existe dentro de la película un acertijo que no estoy seguro de haber podido resolver yo solo, pero que resuelven en la película. No os preocupéis, para que no podáis leerlo lo he ocultado a la vista escribiendo en blanco, de modo que el spoiler no está visible. El enunciado es el siguiente: Tienes dos puertas frente a ti, una de ellas lleva a la muerte mientras que otra te permitirá vivir. Delante de cada puerta hay un guardia, que tienen la peculiaridad de saber cuál es la puerta correcta y, además, de mentir siempre uno y de decir siempre la verdad el otro. Te permiten hacer una pregunta antes de cruzar una de las puertas. ¿Qué pregunta harías? Piénsalo bien. Pero, si te desquicias la cabeza o bien quieres saber si no te has equivocado, pasa el ratón desde aquí… SPOILER-SOLUCIÓN: La pregunta que debes hacer es (a cualquiera de los guardias): “¿Qué me respondería tu compañero si le pregunto si tu puerta es la correcta?”. La respuesta es lo que importa, y es que nunca deberías ir por la puerta a la que se responda “SÍ”. Esto es porque al decir uno la verdad y otro mentir siempre sabes seguro que al pasar la respuesta por ambos guardias la respuesta que obtengas va a ser una mentira. Si le preguntas al que dice la verdad sobre lo que te diría su compañero él contestará (con total sinceridad) una mentira. Pongamos un ejemplo. Tras el que dice la verdad está la puerta de la salvación, y a ese tipo le preguntamos qué diría su compañero a si esa puerta es la correcta. Su compañero (el mentiroso) diría que no es la correcta, y el guardia al que hemos preguntado nos diría exactamente eso: “No es la correcta”. Obviamente sí que lo es. Otro caso. Misma situación de puertas y guardias pero preguntamos al mentiroso. La respuesta del sincero nos diría que esa puerta no es la correcta (tras el mentiroso está la puerta que nos mataría), pero el mentiroso respondería a nuestra pregunta con un “Es la correcta”. Por lo tanto debemos huír de la puerta de la que nos digan (con esta pregunta) que es la correcta, porque la que no nos matará será, justamente, la otra. …hasta aquí. Pero este problema es muy antiguo y es muy probable que sepas cuál es la respuesta correcta, o mejor dicho la pregunta correcta. Quisiera plantearte ahora otro reto: ¿Cuántas preguntas harían falta si tenemos tres puertas y tres guardias de los que dos dicen la verdad y uno miente y solo hay una puerta que no nos matará?

Las dos puertas



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¿Te has encontrado en algún momento de tu vida con que alguien te dice lo que no puedes hacer? No se trata de una imposibilidad física del tipo “no podrás levantarte con una lesión de rodilla”, en ese caso igual el médico tiene razón, sino a un comentario infundado fruto de que tu idea se sale de lo normal. Cuando entré en la universidad hace ya algunos añitos me ocurrió el primer día de clase lo mejor que me pudo haber pasado: alguien se rió de mi capacidad para estudiar. Pregunté a una compañera que cursaba segundo si de verdad era tan difícil sacarse todas las asignaturas a la primera sin dejar correr ninguna convocatoria. Es decir, sacarse doce al año. Según lo pregunté se descojonó en mi cara (creo que es la expresión precisa) y eso hizo que todos los que estaban alrededor se riesen también. Qué coño, hasta yo me reí. Pero cuando pararon las risas y me llamaron loco unas veinte veces le dije a aquella chica que me sacaría todas en el primer año. Ya adelanto que no os lo recomiendo. Hacer eso es renunciar por completo a la vida social, al relax, al ocio y a la diversión. Pero se puede hacer con mucho esfuerzo. ¿A cuénto de qué viene esto? Por lo general si empezamos algún proyecto convencional o dentro de unos cánones obtendremos palmaditas en la espalda y palabras de ayuda que parecen ser buenos impulsándonos hacia delante. Pero si obtenemos críticas, algunas de ellas incluso crueles, nos da la impresión de que nos frenan y tiran de nosotros hacia atrás. Y quiero recalcar que no hay nada mejor como poder echar en cara a alguien que se equivocó al no invertir en ti. Por supuesto de buen rollo e invitando a una cerveza. De hecho ha sido una de mis máximas en años, y un motor para mis retos personales. Retos que, puedo decir, no cumplo al 100% pero me aporta muchísimo el mero hecho de intentarlo. Y a ti, ¿por qué te han llamado loco?

Gracias por las críticas


Buscamos que los ordenadores piensen como nosotros 1
Desde hace milenios el hombre ha soñado con los androides. Desde las mujeres-reloj que fabricó Hefesto a la interpretación de Sonny en la adaptación al cine de “Yo, Robot” los hombres hemos querido que el trabajo duro lo haga otro. Durante el último siglo se ha llevado a cabo una carrera en materiales, física cuántica y neurología que abrirán la puerta a una generación de robots que distan mucho de Emilo y el RoboSapien y que se parecen más a las IAs como David, HAL 9000 o Skynet. Pero es aquí donde surge el problema: si hace millones de años alguien hubiese visitado nuestro planeta y visto las formas de vida que había sin duda hubiese podido afirmar: “Son seres complejos en su evolución pero lejos de ser inteligentes. Son máquinas de dificil construcción pero de programación simple, y con un circuito de retroalimentación (aprendizaje) muy limitado.“. Pero podría haber, también, especulado: “Dentro de millones de años igual son capaces de una inteligencia superior y serán capaces de usarla para calcular. Podrán llevar a cabo complejísimos cálculos matemáticos.“. Al menos es lo que esperamos ahora de nuestras máquinas, ¿no? ¿Cuál es el problema de la evolución de las máquinas? Pues exactamente el mismo que el que sus parientes orgánicos sin silicio: nosotros. La única diferencia entre la evolución de ambas consciencias es el material básico y que la de las máquinas ha sido inducida y no natural. Aunque pocos dirían que un hormiguero no es natural. Lo es tanto como nuestros edificios aunque se nos haya enseñado a pensar de otro modo. Si el hombre es natural sus artefactos también. Por lo tanto la evolución de los silicatos está siendo forzada por las circunstancias (nosotros) pero también por la naturaleza de la que no podemos escindirnos. La pregunta que surge es: ¿Dentro de mil años los robots o androides podrán resolver una ecuación diferencial o les ocurrirá como a nosotros? Todos sabemos que nuestro cerebro es potencialmente capaz de resolver operaciones matemáticas complejas. Es, sin duda, mucho más potente que un ordenador moderno. Pero estamos limitados en algún punto por ese potencial: se ha vuelto tan complejo que operaciones difíciles no podemos resolverlas de un vistazo. ¿Evolucionarán los androides hasta nuestro nivel de incompetencia? Imagina un ordenador tan tan potente que sea como un humano: totalmente negado para el cálculo. Lo cierto es que en nuestro afán de hacer que los robots parezcan más humanos quizá estemos limitándolos. Será un amante magnífico y un compañero inestimable. Quizá se convierta en un asesino o tenga espírutu paternal y de cuidar a los suyos. Y es muy probable que, debido a su evolución, sea imposible que te calcule la multiplicación de dos números altos en segundos como hacen los ordenadores modernos. Porque habremos conseguido nuestro objetivo: tener un hijo metálico tonto.

¿Evolucionarán los androides hasta nuestro nivelde incompetencia?



El palillo 1
Hace unos años un profesor me dijo delante de toda la clase “El tema que tienes que desarrollar durante los próximos diez minutos es el palillo” y me dejó sobre la tarima mientras las otras cincuenta personas de la clase me miraban. He de añadir que tengo acojone escénico (no miedo, lo siguiente). La prueba que os traigo hoy es, en esencia, la misma, pero con ligeras variaciones. Todos tenemos amigos, familiares o conocidos ante los que no nos da apuro o vergüenza hablar, de manera que empezaremos por ellos. En la próxima comida o cena plantea este reto al cierre. Cada miembro escribe un concepto sencillo: palillo, mesa, silla, cojín, suelo, puerta, luz,…cualquier objeto físico (ya veréis por qué) que se pueda conocer por todos. Los papeles son doblados y barajados y cada miembro del grupo coge uno. Cada miembro tendrá que hablar durante 10 minutos. Por supuesto de ser muchos bastará con un par de minutos: lo importante es romper la barrera de hablar en público. ¿El tema? El que haya salido en el papel. Reglas: Se debe hablar sobre ese objeto, sin irse por las ramas demasiado. Como nadie sabe cuánto es irse por las ramas mucho podrás salirte por la tangente, pero que no te pillen. Debes hablar hasta que pare el reloj. Puedes mentir. Es posible que no sepas absolutamente nada de la historia o manufactura de un objeto, de modo que invéntatelo. También puedes, por ejemplo, practicar solo, pero es mucho menos divertido. ¿Qué ganarás con esto? A menudo tenemos vergüenza de lo que la gente pueda pensar de nosotros al hablar en público, o no nos creemos con la soltura suficiente. Solo hay una manera de ser mejor en algo: practicando.

La prueba del palillo. Herramientas para hablar en público


Hace un tiempo se me planteó un problema que nunca había resuelto: la necesidad de comunicar una información sin que el informador supiese si ha sido leída o no, y en la que todos los participantes (emisor-destinatario) pierdan el control de la situación.Por accidente di con un sistema de aviso un tanto extraño (por llamarlo de alguna manera). Lo que hace es lo siguiente. Tenemos los siguientes roles: 1. Tú. 2. Persona a la que va dirigida la notificación. 3. Persona que ayuda. Se le da instrucciones a un tercero para que esconda un sobre que has escrito en un lugar donde la persona a quien va dirigida la información pueda localizarlo por casualidad. Es importante que ese lugar cumpla que tenga un tránsito bajo pero no nulo. Tú, como artífice del sobre, una vez entregado, no tienes control sobre la información que hay dentro. Es decir, no podrás editarla. Tampoco tienes el poder de entregar el sobre. Esto no es como una carta clásica, y por tanto la entrega dependerá de en qué momento la persona la localiza. Aun así, tanto si esa persona la ha abierto como si no, tú no sabrás si lo ha hecho a menos que esa persona te lo diga. Preguntar no sirve de nada, dado que es posible que ni siquiera sepa de la existencia de la carta. Y como tú no tienes ni idea de dónde está, no puedes ayudar a encontrarla. Se trata, sin lugar a dudas, de todo un Sistema de Desconcierto. La entrega o recepción puede ocurrir al poco de ser entregado el sobre, pasado un tiempo o no ser nunca localizado. Sistema de desconcierto gráficamente   Y a ti, ¿se te ocurre algún Sistema de Desconcierto? ¿Alguna aplicación para esto? ¿Y algún otro mecanismo socialmente extravagante? No olvides compartir este blog si te ha gustado, puede que le guste a otras personas.

Cómo Diseñar un Sistema de Desconcierto



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Escribo esta pequeña entrada para presentaros un proyecto en el que he estado trabajando, que empieza y termina hoy. Llamémoslo proyecto Express. Se trata, para ser breves, de un Blog dedicado a escribir una única entrada como concepto de arte, abriendo y cerrando hoy mismo el blog. ¿No lo ves? Estás invitado: EL BLOG DE UNA SOLA ENTRADA O puedes ver mis otros proyectos.

EL PENSAMIENTO LATERAL RE-DEFINIENDO EL ARTE. EL BLOG DE UNA SOLA ENTRADA


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Banda sonora de la película “La Huella” (Sleuth) Libros que producen un cosquilleo, películas cuyo final intuimos, fallamos, se tuerce a nuestra lógica y, finalmente, sorprende. Siempre lo diré: quiero una obra de arte que me engañe, que haga que mi cabeza se equivoque y tenga que reconstruir todas las piezas de nuevo. Ese momento de tener que ordenar una trama. Existen una clase de obras que, aunque parecen al principio meramente normales, encierran en sí mismas un juego de idas y venidas de palabras, de gestos, de acciones contenidas entre cuatro paredes. ¿Cómo es posible que se cuente tanto en una sala o en una casa? A lo largo de los días pondré varios ejemplos, con sus correspondientes comienzos (para no hacer spoiler). Me encantaría que me acompañaseis en la lista, porque este tipo de películas de duelos de palabras son las que permiten ver una naturaleza que libros y películas con más escenas. La huella (2007) Un escritor, casado con una mujer, no quiere darle el divorcio. Su nueva pareja, un actor en paro, le hace una visita para persuadirle. Todo un duelo de palabras, con marcador de puntos incluído, que no te dejará indiferente. Diálogos de estrategia, estocadas lingüísticas, tanteos. Y un final que temerás toda la película. Génesis (libro, de Bernard Beckett) Una estudiante (Anaximandro) de un sistema político a varios siglos de distancia de nosotros se presenta al examen de ingreso a La Academia, la institución de mayor prestigio de su civilización. Sin salir de la sala se cuentan siglos de historia durante el examen.Cien páginas de filosofía contada de un modo tan ameno que engancha desde la primera palabra. Y, cuando llegues a la última, querrás volver a empezar. Necesitarás volver a empezar y verlo todo de nuevo. Un análisis sobre el análisis en tres líneas de tiempo de examen con sorpresas incluidas. ¿Hasta qué punto nos afectan las culturas pasadas? ¿Podemos vivir sin ellas? ¿Conoces alguna más? Poco a poco las iré posteando

EL AJEDRECISTA QUE USABA PALABRAS EN VEZ DE FICHAS DE AJEDREZ (Parte I)



Como ya sabéis los que me leéis con cierta frecuencia desde hace tiempo escribo minirelatos en las pocas líneas que ofrece Twitter. Comencé por diversión, me han seguido un par de personas y leerles es aún mejor que escribir. A finales del año pasado me propuse un reto personal: el reto de escribir una micro-historia cada día, cumplido hasta la fecha. Pero quiero llevar esto un poco más lejos. Quiero hacer partícipe de esta creación también a otras personas. Si estás aquí es posible que hayas sido retado. De ser así, o si tan solo has entrado por error y quieres participar, aquí están las instrucciones: Se escribe en Twitter bajo el hastag “#TCuento“. Se debe escribir sin faltas de ortografía. ¡Puedes retar a todos los que quieras, por supuesto! Cada pocos días iré publicando los que vaya escribiendo y aquellos que más me hayan llamado la atención de los que localice bajo el hastag mencionado. El objetivo es ir construyendo una comunidad a la que le guste microcontar pero bajo un hastag más corto que los usados normalmente en Twitter para ello y, lo más importante, cuidando la calidad de la escritura. Por desgracia es algo que no se ve últimamente en Twitter. ¿No sabes cómo retar a alguien? Escríbele una invitaobligación Solo tienes que retuitear alguno de estos y agregar el nombre de la persona a la que retas. ¿Escribes un #TCuento? En http://t.co/tUsJsA8aOr están las instrucciones. — Tweet Cuentos (@TCuentos) enero 9, 2014 ¿A que no eres capaz de escribir un #TCuento? http://t.co/tUsJsA8aOr — Tweet Cuentos (@TCuentos) enero 9, 2014 Yo escribo un #TCuento y tú otro: http://t.co/tUsJsA8aOr — Tweet Cuentos (@TCuentos) enero 9, 2014 ¿Me acompañas a escribir un #TCuento? http://t.co/tUsJsA8aOr — Tweet Cuentos (@TCuentos) enero 9, 2014 No hay huevos a escribir un #TCuento : http://t.co/tUsJsA8aOr — Tweet Cuentos (@TCuentos) enero 9, 2014 Seguro que no te atreves a participar con tu #TCuento : http://t.co/tUsJsA8aOr — Tweet Cuentos (@TCuentos) enero 9, 2014 Puedes leer algunos ejemplos aquí. ¡Espero veros pronto! Puedes seguirnos en @TCuentos.

LAS INVITAOBLIGACIONES #TCuento


Como ya puse hace un tiempo en mi presentación dentro de este mismo Blog, me gusta ponerme retos. Que si bien a veces han sido sobre-dimensionados y del todo una locura, otras veces me han ayudado a buscar lo que quiero en la vida y a darme cuenta yo mismo de aquello que me gusta. Este Blog fue para mi un reto que empezar, pero, sobretodo, de mantener. Porque escribir con la frecuencia que me propuse (una vez cada dos días) ha supuesto un reto para mi cerebro. Un reto que me ha ayudado a saber sobre qué quiero escribir o hablaros, y, que me ha enseñado, como poco, una breve introducción de la gestión de las redes sociales a un nivel competente y el practicar el HTML (que reconozco lo tenía olvidado desde que fracasó mi intento de aprender a hacer páginas web). Ya desde hace un tiempo me gusta escribir Tuitcuentos. Por si no lo sabéis se trata de una versión de microcuento adaptada a la longitud del Tweet. Y llevo desde hace tres semanas escribiendo uno cada día. Lo que ha empezado como un hobby lo transformo en un reto. Aprovecho para dar las gracias a la gente que me lee con asiduidad, y sobretodo la gente que me comenta por distintos medios. En especial a un amigo que, oculto en la normalidad, es un friki de Minecraft. Siempre hace ilusión que la gente lea tu material. Muchas gracias por hacer de este Blog un juego para mi. Reto 1. Una entrada cada dos días (al menos). Reto 2. Un Tuitcuento a diario. Deseadme suerte (y ganas, sobretodo ganas). Y tú, ¿qué retos te pones? También me valen los que no cumples.

EL RETO DEL TWEET-CUENTO DIARIO