Tierra


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Hace unas semanas hablaba en La Piedra de Sísifo sobre la pérdida de conocimiento debido a la ‘subida del mar de conocimiento que es Internet’ en un artículo llamado La profundidad de Internet. Más que conocimiento, datos no estructurados que se aglutinan en la red. Y es que pronto la mayoría (si no totalidad) de nuestro periplo por Internet quedará sepultado por las siguientes capas de sedimento en forma de datos expulsadas por los humanos. Si hace cincuenta años hubiésemos anunciado que generaríamos 365 veces 2 exabytes de información en 2012 se nos hubiesen quedado mirando con cara de pocker. Algunos preguntarían qué es un exabytes, pero la mayoría negaría con la cabeza en un intento de borrar ese dato incongruente y absurdo. En todo el planeta ha habido un movimiento de apoyo a Internet caracterizado en una alabanza a sus características. Coge un proyecto técnico cualquiera de hace quince o menos años y empezará hablando de cómo Internet nos ha ayudado en la comunicación. Es un hecho contrastado, y lo sé porque he copiado varios proyectos. Si encuentras alguno que no lleve eso hay que darle un premio. Y si localizas a uno que hable sobre el cubrimiento de los datos por otros datos de modo similar a cómo dos placas de la litosfera se pisan unas a otras, envíamelo. Hace unos días hablaba con Alejandro Gamero sobre, precisamente, la estratificación de Internet. ¿Os habéis dado cuenta de que hay billones de hipervínculos que no llevan a ninguna parte? Grandes secciones de Internet han sido borradas. Es el equivalente a viajar a Roma y encontrarse con una esfera de vacío en mitad de la ciudad que abarque gran parte de las ruinas antiguas y los museos. Y no solo hay información borrada, también hay información soterrada bajo varias capas de actualidad. Hace unos años los únicos generadores de contenido eran las que hoy se conocen como ‘cuentas oficiales': colegios, información pública, empresas, cadenas de televisión, bloggers famosos, grandes distribuidoras de contenido,…Pero poco a poco se ha ido sumando el público general a la emisión de datos, haciendo que gran parte de ellos no puedan ser visualizados por falta de tiempo de la humanidad. Pronto tener una web será tan común como tener una cuenta de correo actualmente. Es decir, que todo el ‘primer mundo’ será en menos de veinte años emisor de contenido en mayor o menor medida. Esto ya está ocurriendo en micro con tuiter, facebook y google+. Por mucho que queramos leer webs y ver vídeos de amigos todo el día el crecimiento exponencial de este fenómeno hará indudablemente que la mayoría de los datos sean leídos una o dos veces como máximo, mientras que unas pocas, en función de una combinación de suerte, viralidad y posicionamiento, serán accesibles. No digo que serán acogidas, leídas y compartidas. Digo que, simplemente, serán accesibles en las primeras búsquedas de la web. He buscado, por probar, “Pensamiento Lateral” en Google. Por suerte estoy en las primeras páginas gracias a una suerte de […]

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