Vater


La disyuntiva de la tapa del váter blog 2
Ocurre a menudo que la convivencia se pone cuesta arriba debido a los hábitos de los coexistentes en una misma casa. Horarios de ruido, falta de higiene u ocupación de lugares comunes puede llegar a ser un problema que a menudo acaba con frases del tipo “Pues siempre saludaba” en los noticiarios. Para evitar penas de cárcel de algunos años debido a desafortunados incidentes con cuchillos en pisos compartidos, he creado un pequeño formulario para un especial desafortunado inquilino de la casa: el inodoro.

La disyuntiva de la tapa del váter


Matar moscas a cañonazos es la expresión conocida por todos para resolver un problema mediante el uso de muchos más recursos de los que necesitas. De ese modo usamos el fregadero para tirar el aceite (rompiendo nuestras tuberías) y la taza del váter para tirar desde papeles hasta chicle pasando por el contenido del recogedor. A este ritmo estimo que dentro de unos pocos años las neveras se usarán a modo de armarios y para bajar ríos a modo de canoa, y los lapiceros a modo de llave allen. ¿Por qué usamos unas pocas herramientas “para todo” y no como deben usarse? Hospital Ramón y Cajal – Fuente: Google Maps Hace relativamente poco tuve que hacer una serie de visitas muy seguidas al hospital Ramón y Cajal, en el norte de Madrid capital. Este hospital cuenta con tres secciones principales que han llamado con los correctos nombres: Sector Izquierdo, Sector Central y Sector Derecho. En cada una de estas secciones hay tres ascensores para el usuario que van desde la planta -2 hasta la número 11. Esto, incluyendo la planta baja, son 14 plantas. Los ascensores son antiguos, cosa que de por sí no tendrían que dar mayor problema salvo contados fallos ocasionales debido a algún problema en los motores o un problema en puertas atascadas. Lo cierto es que funcionan bastante bien, son robustos y más rápidos que muchos ascensores nuevos. Además pueden subir  o bajar fácilmente a unas veinte personas en cada viaje. Y hasta ahí, bien. ¿Dónde surge el problema? En el momento en que a los humanos nos dan acceso a botones retroiluminados que se encienden al pulsarlos. Creo que existe una patología no documentada a tocar todos y cada uno de los botones que funcionan de este modo para ver la lucecita encendida. Deben producir algún tipo de reacción química que induce a la gente a pulsarlos como posesos una y otra vez aunque en realidad no necesitemos (y no debemos) pulsarlos. Lo que también creo es que soy inmune. Existen dos botoneras para estos ascensores: una fuera para llamarlos y una dentro para elegir el piso. Vamos a analizar el complejo funcionamiento de la botonera exterior, de la que tengo una foto similar a los instalados: Sistema encriptado para llamar al ascensor – Fuente: Epsilon Elevators El funcionamiento (que por lo que he observado exige que hayas hecho un doctorado en ascensores) es el siguiente: si quiero ir hacia arriba (el número de la planta a la que voy tiene que ser más grande que el número de la planta donde estoy) pulsaré el botón superior, que tiene una flecha en vertical hacia arriba. Si, por el contrario, lo que deseo es ir hacia abajo (el número de la planta a la que voy es menor que el número de planta en la que me encuentro) se debe pulsar la tecla inferior, que posee una flamante flecha vertical apuntando hacia abajo. Debido a la complejidad del sistema os dejo un esquema científico para que […]

LA TAZA DE VÁTER ES PARA HACER CACA, Y MI PROBLEMA CON LOS ASCENSORES