Zen


dejar de fumar
  La historia que traigo hoy está muy relacionada con el pensamiento lateral, aunque pueda que sea tan lateral que al final no se entienda. Espero que no. Hoy vengo a presentarte el método zen sicotrópico para dejar de fumar. Sabes lo que es el zen. Contrariamente a lo que dicen muchos no es una religión, es más bien una forma de pensamiento y código de conducta, pero no incluye la adoración a ningún tipo de deidad. Busca educar la mente para trascender la lógica dualista que domina al pensamiento racional, consiguiendo así la expansión de la conciencia, para que esta alcance el Satori, o despertar espiritual, un estado de claridad mental en el que podremos percibir la realidad tal como es, sin filtrarla por nuestra subjetividad y nuestros apegos. En esto pienso que tiene mucho que ver con el pensamiento lateral, pues se trata, no ya de generar una forma nueva de pensamiento, sino, más bien, de alcanzar el no-pensamiento. Pero la aclaración de este concepto la dejamos para otro día, que quizás nunca llegue, porque los propios maestros zen no podrían aclarártelo. ¿Y por qué sicotrópico? Porque te voy a narrar una historia real, pero que al final quedó como una especie de koan. Un koan es un problema que el maestro zen  plantea al estudiante para comprobar si este progresa adecuadamente en la enseñanza zen. Se suele plantear en forma de un poema o cuento que narra un acertijo aparentemente absurdo e ilógico. Para resolverlo, el estudiante tiene que trascender el pensamiento lógico racional dualista y guiarse por su intuición, consiguiendo un estado de conciencia expandida. Un tema, vamos. Y esta experiencia-koan fue fruto de la ingestión de una sustancia sicotrópica. El ¿koan? Un sujeto, llamémoslo Jinglor, por llamarlo de algún modo, vaya, decidió tomar setas mejicanas en la sala de estar de una residencia de estudiantes, junto con 3 amigos. Después de perderse intentando ir a su habitación, sentir que no podía salir de la sala de estar porque había entrado en bucle que le impedía dejar de levantarse del asiento y volverse a sentar, como si fuera víctima de un maldición formulada por Teresa Rabal, y de ver en la ceremonia de los Óscar a Nicole Kidman con cara de gato, alcanzó un estado súbito de conciencia expandida mientras uno de sus compañeros de viaje se encendía un cigarro. –Ahora lo tengo –dijo con cara de asombro, como si el mismísimo Buda le hubiera enseñado la chorra. –¿El qué? –le preguntó su interlocutor con voz pastosa. –Si quieres dejar de fumar, tienes que comprar cigarros sin boquilla. –¿Cóooomo? –Sí, un cigarro que se encienda por los dos lados, así no te lo puedes fumar, porque te quemas los labios. En aquel momento a Jinglor le pareció que había accedido a una gran verdad. Para él tenía mucho sentido. ¿Había accedido Jinglor a un estado de conciencia expandida, o los monjes zen piensan como un juerguista narcotizado? ¿Es este otro koan? Cuéntame tu opinión en el hilo […]

El método zen sicotrópico para dejar de fumar